Actualizado hace 8 minutos
El auge de la inteligencia artificial ha provocado que muchos de los vídeos que veamos sean falsos y ni siquiera nos demos cuenta. Los creadores de contenido fraudulento utilizan potentes herramientas digitales para clonar voces y modificar rostros con un gran nivel de realismo. Sin embargo estas máquinas todavía cometen errores anatómicos y fallos de iluminación que puedes detectar fácilmente si prestas la atención necesaria a los pequeños detalles visuales.
Para entender bien esta manipulación es clave saber cómo funciona la tecnología que hay detrás. Los programas informáticos actuales analizan miles de fotos y audios para conseguir imitar los gestos y la voz de una persona. Aunque han avanzado muchísimo en poco tiempo la inteligencia artificial sigue teniendo problemas con ciertos detalles técnicos que no logra resolver del todo bien.
Uno de los fallos más claros se nota en los objetos externos. Las gafas o los pendientes son un rompecabezas para los ordenadores. El programa informático es totalmente incapaz de mantener los reflejos de la luz de forma correcta sobre los cristales cuando la persona gira la cabeza. Si te fijas bien y ves que la montura desaparece por un segundo o se mezcla con la piel de la cara tienes delante un montaje seguro.
El fondo de la imagen también suele quedarse bastante descuidado. Quienes crean estos vídeos ponen todo el esfuerzo y los recursos en la cara del protagonista dejando que el escenario de atrás parpadee o se deforme al mínimo movimiento. Además la textura de la piel suele verse demasiado lisa y perfecta sin los poros o las marcas habituales que tiene cualquier rostro humano.
Si ves unas declaraciones muy polémicas de algún político o famoso busca la noticia en medios de comunicación de confianza antes de creértelo o reenviarlo a tus contactos. Un evento de esa importancia saldría en todos los informativos al instante. Educar nuestra mirada y dudar un poco por sistema es el mejor paso para no caer en la trampa.
Busca estas pistas
- Fíjate en el parpadeo de los ojos para comprobar si es natural.
- Analiza la iluminación buscando sombras extrañas o irreales en la cara.
- Mira los bordes del rostro para detectar transiciones borrosas con el pelo.
- Observa dientes y manos ya que la tecnología suele deformar estas partes.
- Comprueba el audio y sospecha si no encaja exactamente con los labios.