Vida y estilo

Vincent, la ballena jorobada que puede salvar nuestros océanos

La película de animación ‘La leyenda de la ballena cantora’, dirigida por el director germano-iraní Reza Memari, tiene un claro mensaje ecologista y de defensa del medioambiente
La película se estrenó en salas el primer fin de semana de octubre y tiene una versión en euskera. / Cedida

Una ballena jorobada adolescente (Vincent), una rémora quisquillosa (Walter), una orca sorda con habilidades karatekas (Darya) y el caballito de mar (Ora) son algunos de los protagonistas marinos de la nueva película de animación del guionista y director germano-iraní Reza Memari. La leyenda de la ballena cantora (Balea kantariaren kondaira, en su versión en euskera), que se estrenó en los cines a principios de octubre, narra las aventuras de Vincent y de toda su cuadrilla submarina, pero también habla de muchísimas cosas más: de la necesidad de cuidar de nuestros océanos, la importancia del ecologismo, el cambio climático, el duelo, la pérdida, la soledad… Temas adultos que conviven en armonía en el universo infantil y de fantasía ideado por Memari.

Las otras vidas animadas de Vincent

La historia de Vincent no se limitará a su versión en celuloide. En realidad, el cine es el principio del camino de esta ballena jorobada. La película forma parte de un universo narrativo mucho mayor en el que se incluyen varios proyectos independientes y con entidad propia: un videojuego, un libro de cuentos interactivo y una serie que dará continuidad a la historia de Vincent y ampliará aún más el mundo y su trasfondo. También está prevista la producción de una segunda parte en cines. El cineasta germano-iraní recuerda que los tiempos en el mundo de la animación son extremadamente lentos. Solo el proceso de la escritura del guion de La leyenda de la ballena cantora le ha llevado un total de 10 años. “Llegar a tener un buen guion implica pasar por un proceso larguísimo”, afirma.

“Realizar esta película ha sido, en sí mismo, un viaje para encontrar mi propia voz. Al igual que Vincent, he atravesado momentos de incertidumbre y dudas sobre mí mismo. El proceso creativo me enseñó a aceptar lo desconocido, a confiar en la colaboración y a disfrutar del camino en lugar de apresurarme por llegar a la meta”, cuenta Memari. El cineasta explica que hace unos quince años se quedó impactado al descubrir en un documental sobre ballenas jorobadas que estos ejemplares cantan e intercambian sus canciones.

“Es muy fácil olvidarse de algo tan elemental como que existe vida submarina”, afirma Memari. Cedida

Durante su visionado, se hacía una pregunta: “¿Cómo es que nadie ha hecho una película sobre este asunto?”. En aquel momento, él estaba enfrascado en otra película de animación, Richard la cigüeña (2017), en la que su protagonista, un pequeño gorrión “con un extraordinario ego”, está convencido de ser una cigüeña. A Memari se le ocurrió entonces cambiar las tornas: quería contar la historia de un animal de grandes dimensiones, pero sin ningún tipo de ego. Esa fue la semilla de su nuevo proyecto, que le ha llevado sudor y lágrimas, más de una larga década, para poder sacarlo adelante. “Me parecía interesante explorar un nuevo universo, si quieres opuesto. Mientras los pájaros vuelan y están en el cielo, todo lo que le pasa a Vincent pertenece al medio marino”, afirma.

El canto mágico de las ballenas

En la película, Vincent es el hijo del último cantor de ballenas, que protegía los océanos con su canto mágico. El animal vive angustiado por la pérdida de sus padres y duda continuamente de sus propias habilidades. Acompañado de Walter y Darya, a Vincent no le quedará otra opción que enfrentarse a sus miedos y descubrir su propio canto si quiere salvar a los océanos. Con este mensaje tan revelador, la pregunta cae por su propio peso: ¿necesitamos muchos Vincent para poder salvaguardar nuestros ecosistemas naturales?

Memari, que reside en Alemania, afirma que para los que vivimos aquí, en la península, rodeados de mar, es más fácil ser conscientes de la degradación de los entornos marinos. “Muchas veces no somos conscientes de la existencia de los océanos porque nos pueden pillar lejos. Es muy fácil olvidarse de algo tan elemental como que existe vida submarina”, comenta. Uno de los objetivos de hacer una película como esta, confiesa, era llamar la atención sobre las decenas de especies que viven bajo el agua, además de “ser más cuidadosos sobre los residuos” que generamos a diario en tierra y que terminan contaminando nuestras aguas.

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Emocionar y concienciar: la doble misión de Memari 

Su creador apuesta sin ambages por un universo donde reinen la inclusión, la diversidad y la defensa del medio ambiente, conceptos que encajarían con los parámetros de lo que se suele considerar que es políticamente correcto. ¿Es esta una película woke? Reza Memari ríe al escuchar la pregunta y asegura que le da igual si es o no es woke; por encima de todas las cosas, él quiere que la historia de Vincent “llegue a los corazones del público”. Y si, además, logra que los espectadores “tomen conciencia de la importancia de no arrojar basura al suelo”, al menos habrá conseguido introducir con éxito uno de los mensajes fundamentales del filme. En última instancia, lo que a Memari le lleva a hacer cine es la posibilidad de contar historias y, a través de ellas, conectar con el público. 

Reza Memari es una persona comprometida con el medio ambiente y está preocupado por los efectos que el cambio climático ya está teniendo en el planeta. El volumen de basura que se acumula es cada vez mayor y eso pone en riesgo la supervivencia de la fauna y flora marina. En La leyenda de la ballena cantora esta preocupación aflora en varios momentos del metraje, aunque no siempre esté en un primer plano. Pero Memari quería mojarse con este tema y contar la manera en que afecta “la injerencia del ser humano” en la salud de los océanos. “Cada día leemos noticias sobre cómo se está destruyendo el planeta y es muy triste ver que no estemos haciendo nada para detener esta vorágine”, sostiene. Así que sí, esta película esta dirigida al público infantil, pero también tiene un mensaje ecologista y de respeto por el medio ambiente. “Quería dejar clara mi postura”, culmina.

11/10/2026