Vida y estilo

Unai Goikoetxea: “Nuestra sociedad consumista nos está consumiendo”

Tras la primera entrega, ‘Solsticio de invierno’, y la segunda, ‘Oscuridad sin sombras’, el autor bilbaino vuelve con una tercera entrega en la que el inspector Crespo tendrá que enfrentarse a la ‘Mala espera’
'Mala espera' es la tercera novela de Unai Goikoetxea.
'Mala espera' es la tercera novela de Unai Goikoetxea. / Borja Guerrero

Actualizado hace 28 segundos

Dejando el final en el aire, Unai Goikoetxea continúa con su saga protagonizada por el inspector Ander Crespo. Llevando el euskal noir al límite en Mala espera, el autor bilbaino reflexiona sobre la crisis de la salud mental o el dilema moral que surge entre la mentira piadosa y la verdad descarnada.

Lleva la mitología vasca fusionada con la mesopotámica al mundo real hasta el mayor límite posible en Mala espera. ¿Le daba miedo que las escenas pecaran de surrealistas y sacaran al lector de la narración?

Lo que sucede es que para contar la historia que yo quería contar, tengo que llevarles a esos sitios que quizá a un lector más acostumbrado a otro tipo de novela le puede sacar. Pero a quien me haya seguido desde la primera novela y sepa mi estilo, lo va a agradecer. Realmente, yo lo que pongo encima de la mesa son datos, son historias reales, documentadas. Los personajes que aparecen, incluso algunos que son sorprendentes, son reales, han existido. Mi intención es hacer un euskal noir que hable de la mitología, pero no desde un punto de vista mágico o fantasioso. Como amante de la historia, lo que me gustaría saber es qué hechos históricos hay detrás de la aparición de esas figuras, y eso es lo que hago.

“Herri txiki, infernu handi”, afirma Miren en la novela. ¿Cree que a día de hoy esta frase se sigue cumpliendo?

Sí, es un tópico, pero es real. En los pueblos pequeños, como todo el mundo se conoce, esto se asocia como algo positivo, pero -precisamente por eso- a veces ahí está el peligro. Los pueblos pequeños tienen la cara y la cruz. Y la cruz es ese pequeño infierno, o gran infierno, por el que pasan ciertas personas que igual no encajan tanto en la idiosincrasia de esa sociedad. La vida se les puede hacer muy cuesta arriba y, en muchas ocasiones, huyen a las grandes ciudades para buscar el anonimato.

Hablando de frases, el propio Ander Crespo opina que “el escozor de una mentira en ocasiones era mejor que el dolor irreparable de la verdad”. ¿Y usted?

Ese es uno de los dilemas que tenemos siempre todos. ¿Qué es mejor: una mentirijilla piadosa o la verdad descarnada? Yo creo que no hay una verdad universal. Hay que ver el momento, a quién se lo estás diciendo, conocer a la persona a la que podrías herir y ver el alcance del dolor de decir la verdad frente al de decir la mentira u omitir la verdad. Es un tema en el que no se puede frivolizar, porque no hay una respuesta correcta.

No obstante, luego se contradice, porque soporta todo tipo de dolores y hace todo lo posible por encontrar esa verdad...

Claro, porque él no puede vivir con la mentira. Es una persona que va hasta donde tenga que ir y contra quien tenga que ir para desvelar lo que él piensa que es la verdad. Él tiene ese gusanillo, si no ha resuelto todos los cabos sueltos, va a tener ahí ese escozor que no se va a poder quitar...

Unai Goikoetxea también es sociólogo.

Unai Goikoetxea también es sociólogo. Borja Guerrero

No es habitual encontrarse con novelas donde las mascotas tienen un peso tan importante en la historia como es el caso de Gorritxo, el perro del inspector. ¿Quería darles el crédito que se merecen?

Sí, Gorritxo es muy importante para Ander. Él tiene a su hija, a sus compañeros, pero con quien realmente se abre es con Gorritxo. Curiosamente, con quien más se abre es con un perro. Porque Ander es así, es muy vasco en ese sentido, es muy cerrado, no le gusta mostrar sus sentimientos. Pero con Gorritxo no tiene dobleces, se muestra tal cual es. Hubo un amigo mío que, después de la segunda novela, me dio las gracias porque no hubiera matado a Gorritxo. No pongo la mano en el fuego por ninguno, pero con Gorritxo no, por Dios (risas).

En la segunda ya era palpable, pero en esta tercera entrega la importancia de la terapia resalta todavía más. ¿Qué les queda a aquellos que no pueden permitirse una salud mental privada?

Es un tema fundamental. Hoy en día es cada vez más importante que dediquemos recursos y tiempo a la salud mental. En un mundo cada vez más conectado, el ser humano cada vez está más solo y tiene más ansiedad y más miedos, porque nuestra sociedad consumista nos está haciendo consumirnos a nosotros mismos. El sector público debe poner herramientas para que todos tengan al alcance ese tipo de terapia que te ayude un poco a llevar adelante una vida lo más normal posible.

“La inteligencia consiste en saber aquello que otros tratan de ocultar”, razonaba uno de sus personajes. ¿No le daba miedo irse de la lengua después de tantos años de escritura?

Yo tenía muy claro desde el principio cuál iba a ser el final y me causaba cierta ansiedad porque quería llegar a él, pero todavía había que esperar. Me he tenido que morder la lengua mucho. Cuando hablaba con gente, estaba con unas ganas locas de contarlo. Por eso, ahora que he publicado Mala espera, me siento en paz. Aquí lo tenéis, esto es lo que quería decir.

Es el cierre de la trilogía, pero el final no es cerrado del todo...

En su fuero interno, por lo que me ha dicho (risas), Ander cree que el trabajo no está finalizado. Ha llegado a conocer la verdad sobre su vida y en ese sentido puede sentirse en paz, pero tiene una espinita que, de alguna manera, se la va a tener que quitar. En mi mente, la trilogía en realidad es una serie de cinco novelas. La cuestión es: “¿Voy a poder escribirla?”. No lo sé. El tiempo lo dirá.

2026-10-10T15:00:25+02:00
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