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Gipuzkoa

Una polémica artificial

Los que abonan la idea de que el Ayuntamiento de Donostia quiere expulsar a los guipuzcoanos del centro de la ciudad olvidan que el Topo trasladará a esos mismos guipuzcoanos al borde de la playa de La Concha
Usuarios esperan para acceder a un autobús interurbano en la plaza Gipuzkoa. | FOTO: IKER AZURMENDI
Usuarios esperan para acceder a un autobús interurbano en la plaza Gipuzkoa. | FOTO: IKER AZURMENDI

donostia

– Datorren Donostia es el proyecto que el Ayuntamiento de Donostia está desarrollando para la transformación urbana de la ciudad, incorporando criterios urbanísticos avanzados que contribuyan a atenuar el cambio climático.

Reciclaje urbano, ocupación cero de suelo o nueva movilidad son tendencias en los nuevos diseños para lograr ciudades amables con el peatón, menos contaminadas y medioambientalmente sostenibles.

Seguramente, el de la movilidad y el transporte es el ámbito que exige mayor intervención para alcanzar estos objetivos. En el último siglo, las ciudades se han expandido sin freno empujadas por las nuevas posibilidades de movilidad que proporcionó el vehículo privado. Ensanches, polígonos y periferias residenciales han surgido en forma de anillos concéntricos bajo la ley del automóvil. No es casualidad que el transporte en todas sus formas sea hoy en Euskadi el único sector que no consigue reducir sus emisiones de CO₂.

En el folleto que ha editado recientemente el Ayuntamiento para exponer el proyecto Datorren Donostia hay datos elocuentes de lo que representa el tráfico rodado en una ciudad como Donostia. Hay matriculados 80.245 turismos, 34.141 camiones y furgonetas y 30.080 motocicletas y ciclomotores. Además, diariamente entran a la ciudad 57.500 vehículos privados. Todo este movimiento es el responsable del 60% de las emisiones de gases contaminantes. Por no hablar de otras consecuencias como el ruido.

Es en esta estrategia de transformación urbana en la que se ubica el traslado de las terminales de los autobuses interurbanos, desde la plaza Gipuzkoa al paseo de los Fueros. Se trata de una entre las varias medidas que está analizando el Ayuntamiento para reordenar los tráficos en el área que ha denominado Zona de Prioridad Residencial y que abarca toda la trama urbana que se extiende entre la Parte Vieja y el parque de Araba, con el río y la calle Urbieta como límites a este y oeste.

Esta medida, de la que dio cuenta este periódico el pasado miércoles en exclusiva, se recoge en el documento Alegaciones y consideraciones técnicas sobre el anteproyecto de concesión del servicio público regular de transporte interurbano de las comarcas de Bidasoa behea, Oarsoaldea y sus conexiones con Donostia. Es decir, son las alegaciones que el Ayuntamiento va a presentar a la Diputación, en su condición de concesionaria de los servicios de autobuses interurbanos para que las tenga en cuenta cuando adjudique la gestión de estos servicios de transporte.

Se trata de un trámite habitual entre administraciones y del que el propio alcalde Eneko Goia informó en persona a la diputada foral de Movilidad, Rafaela Romero, hace un mes (18 de mayo), sin que presentara ningún tipo de objeción. De hecho, desde entonces técnicos de ambas instituciones tiene un canal abierto para abordar este asunto desde la colaboración.

reacciones llamativas

Llaman la atención algunas de las reacciones que se han oído y leído desde que este medio dio a conocer este plan de traslado de las terminales interurbanas.

Se ha llegado a decir que el Ayuntamiento quiere expulsar a los guipuzcoanos del centro de Donostia. Pues bien, entre la plaza Gipuzkoa y el nuevo emplazamiento que propone el Consistorio hay una distancia de poco más de 200 metros en línea recta.

Hace años que otras líneas interurbanas salieron de la plaza Gipuzkoa, como ocurrió con el servicio que va a Lasarte-Oria, o tienen su punto de salida en la estación de autobuses. Son solo las líneas que conectan la capital con los municipios que se encuentran al este los que inician y terminan su servicio en la plaza Gipuzkoa.

Por no hablar de que dentro de tres años se inaugurará la prolongación de la línea del Topo por el centro y que serán precisamente los ciudadanos de los municipios supuestamente expulsados del centro los que llegarán cómodamente en tren hasta la misma playa de La Concha.

En fin, que queda un año para las elecciones municipales y forales, y por ahí se entienden algunas de las reacciones. l

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2022-07-04T09:03:04+02:00
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