Actualizado hace 41 segundos
Pocas situaciones generan tanta frustración entre los pasajeros como que un vuelo sea cancelado cuando todo está preparado para comenzar las vacaciones. Eso es precisamente lo que ocurrió el pasado 6 de agosto en el Aeropuerto Internacional de Victoria, en Canadá, aunque en esta ocasión el motivo de la cancelación fue especialmente insólito.
Un vuelo de Porter Airlines con destino a Toronto tuvo que regresar a la terminal después de que un niño pequeño se negara repetidamente a permanecer sentado y abrocharse el cinturón de seguridad antes del despegue.
La situación obligó a intervenir tanto a sus padres como a la tripulación de cabina, que intentaron en varias ocasiones conseguir que el menor cumpliera las instrucciones de seguridad. Sin embargo, sus esfuerzos no dieron resultado.
La compañía aérea explicó posteriormente que la decisión de regresar a la terminal se tomó por motivos de seguridad. Las normas de aviación exigen que los pasajeros permanezcan correctamente sentados y con el cinturón abrochado durante las fases críticas del vuelo.
El avión tuvo que volver a la terminal
El vuelo ya había comenzado las operaciones previas al despegue cuando la tripulación comprobó que no podía garantizar que el menor permaneciera sentado y asegurado.
Ante la imposibilidad de resolver la situación, el avión regresó a la terminal para que el niño y su padre abandonaran la aeronave, junto con su equipaje.
El problema fue que la maniobra terminó provocando un retraso considerable. El tiempo necesario para desembarcar a ambos y gestionar la situación hizo que el vuelo superara la hora límite de funcionamiento del aeropuerto.
El Aeropuerto Internacional de Victoria tiene establecido un cierre de la pista a las 00:30 horas, por lo que el avión ya no pudo completar el despegue esa noche.
Todos los pasajeros tuvieron que pasar la noche en Victoria
La consecuencia fue inesperada: el vuelo tuvo que ser cancelado y todos los pasajeros fueron obligados a abandonar el avión.
Los viajeros tuvieron que pasar una noche adicional en Victoria antes de poder continuar su viaje hacia Toronto. Porter Airlines pidió disculpas por las molestias ocasionadas y procedió a reubicar a los pasajeros en el vuelo del día siguiente.
Tanto los padres como el personal de cabina intentaron repetidamente, pero sin éxito, tratar que el niño se sentase y se abrochara el cinturón.
Finalmente, el avión pudo despegar el viernes por la mañana rumbo a Toronto sin que se produjeran nuevos incidentes.
La compañía no ha identificado públicamente a la familia implicada ni ha trascendido la edad exacta del menor. Algunos testimonios publicados posteriormente apuntaron a que el niño estaba asustado, mientras que el caso ha generado un intenso debate en redes sociales sobre la responsabilidad de los padres, la seguridad aérea y hasta qué punto una tripulación puede intervenir ante un menor que se niega a cumplir las instrucciones.
No es la primera vez que un niño provoca problemas en un avión
Aunque el caso de Porter Airlines destaca porque acabó provocando la cancelación completa de un vuelo, no es un episodio aislado.
En junio de 2024, un vuelo de LATAM entre Santa Marta y Bogotá, en Colombia, tuvo que regresar a la puerta de embarque después de que un niño de unos diez años se negara a permanecer sentado y a abrocharse el cinturón. Finalmente, el menor y su padre fueron desembarcados y el vuelo sufrió un importante retraso.
La historia ha suscitado todo tipo de comentarios en redes sociales.