Política

Un superviviente del bombardeo pide el traslado del 'Guernica' y la visita de Sánchez

Emilio Aperribay urge por carta al presidente español y al museo Reina Sofía a dar estos pasos mientras los testigos vivan
El superviviente del bombardeo Emilio Aperribay entrega su carta para Sánchez al secretario de Estado de Memoria Democrática, en presencia de la delegada Marisol Garmendia, el 26 de abril en Gernika
El superviviente del bombardeo Emilio Aperribay entrega su carta para Sánchez al secretario de Estado de Memoria Democrática, en presencia de la delegada Marisol Garmendia, el 26 de abril en Gernika / Monika Aperribai

Actualizado hace 45 segundos

Cada vez que se abre el debate sobre los gestos que debería realizar el Estado español ante las víctimas del bombardeo de Gernika o sobre el traslado del cuadro de Picasso a Euskadi, los sectores que ven estas reivindicaciones desde la lejanía suelen banalizar esta cuestión, y la presentan como una mera pugna entre partidos para ver quién se sale con la suya. Pero esa lectura supondría perder de vista la realidad que está detrás, la cicatriz que dejó el brutal ataque indiscriminado contra la población civil que fue perpetrado por las aviaciones nazi e italiana a las órdenes del golpista Francisco Franco el 26 de abril de 1937. El episodio marcó a toda una generación de la que quedan ya muy pocos testigos con vida, y los que quedan son nonagenarios. Hay una realidad humana detrás, la de aquellos supervivientes que reconocen los avances que se han producido, pero siguen esperando gestos de mayor calado por parte del Gobierno español. Sueñan con que esos guiños simbólicos lleguen para reconfortarlos y para profundizar en la reparación.

Emilio Aperribay es una de esas personas, y no es ningún desconocido en el panorama de la memoria histórica. Era un niño de unos meses cuando las bombas arrasaron Gernika, y su madre, en una angustiosa huida, trató de esquivar los proyectiles llevándolo a él en brazos por una carretera. Aperribay ha protagonizado un largo historial de reclamaciones al Estado para que dé más pasos. Si ya envió una carta al presidente Sánchez con la mediación del lehendakari ohia Iñigo Urkullu, esta vez ha entregado una misiva directamente en mano a un representante del Gobierno español, al secretario de Estado de Memoria Democrática. Como revela su hija Monika Aperribai a Grupo Noticias, la carta estaba dirigida a Sánchez, y solicitaba al presidente español que hiciera acto de presencia en el próximo acto de homenaje. 

Tal y como explica su hija, Emilio también ha escrito al museo Reina Sofía de Madrid, la pinacoteca que tiene en su catálogo el Guernica de Picasso. Monika entregó su carta a la responsable de Colecciones del museo en 2024, y lo hizo en Madrid, en persona, delante del imponente cuadro de Picasso. Su aita habló por videoconferencia con la responsable, aunque no le dejó buenas sensaciones, y le pareció que su actitud era “fría e indiferente”. Él le había pedido que el cuadro se pueda exhibir en Euskadi de manera temporal.

El 'Guernica' de Picasso, expuesto en el museo Reina Sofía de Madrid

El 'Guernica' de Picasso, expuesto en el museo Reina Sofía de Madrid Europa Press

La carta a Sánchez

Este medio de comunicación ha tenido acceso a las cartas íntegras de Emilio. La dirigida al presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, se la entregó en persona al secretario de Estado Fernando Martínez. Emilio y él coincidieron en el último acto en homenaje a las víctimas del bombardeo, el pasado 26 de abril en Gernika, y la familia siempre ha tenido una buena opinión sobre el secretario, porque los trata “con mucho interés y amablemente”. En cualquier caso, su hija asegura que, en esta ocasión, la carta no ha recibido respuesta. En 2021, Sánchez sí contestó. La diferencia entre ambos episodios radica en que la misiva de 2021 se envió con la mediación de Urkullu, e incluía una contextualización de los hechos que añadió el propio lehendakari ohia.

Este año, la entrega de la misiva al secretario de Estado la documentó Monika con una fotografía que reproduce este medio de comunicación. En la imagen, también aparece la delegada del Gobierno español en la comunidad autónoma vasca, la socialista Marisol Garmendia. En la carta de tres páginas, Aperribay se expresa con temple y en tono constructivo, y agradece los gestos que ha realizado el Gobierno español, pero recuerda que Alemania ha ido más lejos pidiendo perdón expresamente aunque no tenga nada que ver con el régimen nazi. Sánchez y los socialistas en general han evitado pedir perdón, y se suelen escudar en que ellos no tienen nada que ver con el franquismo, una tesis que Emilio le admite, pero su carta deja ver que eso no impide hacer gestos más contundentes, como lo acredita el caso alemán. A partir de ahí, pide al presidente español que acuda en persona al homenaje anual. También le solicita el traslado del Guernica.

En la carta, Emilio Aperribay recuerda que, el día del bombardeo, era “un niño que entonces no comprendía nada yendo en brazos de una madre que, aterrada, esquivaba bombas para huir de la muerte por una carretera, sin saber qué destino les había deparado a su marido y a su otro hijo, que finalmente lograron salir con vida de un refugio heridos, pero afortunadamente con vida”.

Y comienza agradeciendo los gestos del Gobierno de Sánchez. “La presencia aquí del señor Fernando Martínez, como secretario de Estado de Memoria Democrática, para nosotros es gratamente significativa”. “En esta ocasión, volvemos a constatar que su visita se produce con el propósito de renovar la voluntad del Estado español de seguir afianzando la reconciliación con Gernika. Es justo enfatizar este gesto y su relevancia para seguir ayudando a resarcir el sufrimiento de tantos inocentes y cerrar heridas”, destaca.

Pero, dicho esto, Emilio pone sobre la mesa una comparativa que añade presión al Estado español. “El Gobierno de la actual Alemania nada tiene que ver con su pasado nazi y, sin embargo, no encuentra reparos en afrontar su pasado al reconocer, condenar y pedir perdón, porque se trata de un deber moral que forma parte precisamente de una sociedad democrática. Por el contrario, el Estado español, que tampoco tiene nada que ver con el ejército sublevado y su posterior gobierno franquista, no termina de dar ese paso”, dice.

El Gobierno español de Pedro Sánchez ha realizado gestos inéditos como la aprobación de una declaración de condena en el Consejo de Ministros, ha enviado a representantes estatales para que participen en el homenaje por primera vez, y ha designado a Gernika como lugar de la memoria. Pero, el pasado mes de noviembre, Alemania volvió a sacar los colores al Estado español o, más en concreto, al rey Felipe VI. El presidente Frank-Walter Steinmeier acudió en persona a la villa para reconocer la responsabilidad histórica de su país en el bombardeo, y para poner voz a algo que ya había reconocido por escrito en 1997 Roman Herzog. Es un paso que no ha dado ningún presidente español. Mientras tanto, Felipe VI, presente en el acto, optó por el silencio y no hizo declaraciones ante los medios. Tampoco depositó ninguna corona de flores, una actitud que se disculpó en algunos ámbitos con el argumento de que el liderazgo del acto era, en sentido estricto, de Alemania.

¿Qué es lo que pide Emilio Aperribay en su carta? Admite que varios representantes del Gobierno de Sánchez han estado en los actos de homenaje, y cita al secretario Martínez y a los ministros Félix Bolaños y Ángel Víctor Torres, pero echa en falta la presencia al máximo nivel del propio Sánchez. “El definitivo paso a dar” por parte del presidente español “sería hacer acto de presencia en Gernika para un acto de desagravio más contundente y de claro reconocimiento”. “El ejemplo por parte de Alemania es algo a tener en consideración. Solo es cuestión de honestidad y voluntad”, recalca.

Es más, la carta parece apelar al discurso de Sánchez contra la extrema derecha. “Ese gesto, tan esperado durante tantos años en la villa, sería una buena oportunidad para frenar lo que con cada vez más fuerza se está extendiendo por el Estado español, el sueño de recuperar la autocracia y el totalitarismo. (...) Las ideologías neofascistas se oponen y bloquean cualquier iniciativa de avanzar y, en este caso, de disculpa a la villa. El Gobierno socialista, desde la posición de poder de la que dispone, debería plantearse seriamente el riesgo que corre si sucumbe a los chantajes y trampas de esas corrientes”, alerta.

Aperribay apuesta por dejar un legado a las nuevas generaciones, y destaca la importancia de Gernika como símbolo de paz a nivel internacional en tiempos de guerra en el mundo. Concluye con una petición expresa: “Le tendemos pues la mano para aceptar la invitación a venir en la próxima ocasión; será bien recibido. Por último, le pediría que pusiera de su parte para que el sueño de los cada vez menos testigos que quedamos con vida se cumpla y podamos ver en Euzkadi el Guernica, icono de la paz en el mundo. La voluntad humana, en estos casos, debería estar por encima de la política”, concluye.

Carta al museo Reina Sofía: "No esperen a que ya no quede nadie con vida"

La petición formal para traer el Guernica a Euskadi también se la ha formulado por carta al museo que tiene la obra, el reina Sofía de Madrid. El Gobierno Vasco lo ha intentado estos meses por la vía política, y ha recibido un portazo del ministro Ernest Urtasun (Sumar) con el argumento de que los técnicos de ese museo desaconsejan el traslado por el estado de conservación de la obra. El PNV insiste y exige que un grupo de expertos más allá de ese museo analice el traslado a la luz de las técnicas actuales. Emilio Aperribay también constató en propias carnes la cerrazón de la pinacoteca.

Su hija Monika fue a Madrid en 2024 para reunirse con la responsable de Colecciones, “y delante de la obra de Picasso”, le entregó en mano la carta de su aita. Antes de hacerlo, Emilio mantuvo una videollamada, pero no notó que el museo fuera empático, y cree que se comportó con frialdad cuando explicó lo importante que sería el traslado para el pueblo vasco.

En su carta, lamenta que el Gobierno Vasco “siempre ha recibido la negativa por respuesta cada vez que ha propuesto al Estado español un análisis por parte de expertos que pueda demostrar, con informes técnicos, que el traslado es viable”. Reivindica que el cuadro se pueda exponer, “si no permanentemente, sí de manera temporal” con motivo del aniversario del bombardeo. Y termina con un alegato contundente que apela al humanismo de los gerentes del museo. “No esperen a que ya no quede nadie con vida de aquella sinrazón, ni descendientes que puedan agradecerlo. Esto sería para las víctimas otro bombardeo más, y otra falta de deferencia. Dejo pues en sus corazones esa reflexión”, concluye.

2026-07-13T07:05:58+02:00
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