Polideportivo

Un PSG supercampeón eclipsa Europa

Los de Luis Enrique vencen por 2-1 al Aston Villa y se hacen con la Supercopa de Europa
Doué celebra su tanto en la final de la Supercopa de Europa. / EP

El Paris Saint-Germain continúa con su camino triunfante por el fútbol europea y se proclama campeón de la Supercopa de Europa tras ganar por 2-1 al Aston Villa. Los de Luis Enrique suman su segundo doblete europeo consecutivo y amenazan con crear una hegemonía en el viejo continente.

Los primeros compases de final cumplieron el guion que se le presuponía. Partido perezoso y espeso, que indicaba que estábamos antes el primer partido de la temporada.

El PSG se mostró dominador desde la posesión, aunque inofensivo. El equipo de Luis Enrique sobaba el balón ante un Aston Villa bien plantado que buscaba asfixiar la salida francesa con una presión muy alta. Durante el primer cuarto de hora, las defensas se impusieron claramente a los ataques.

En este tramo destacó especialmente la figura del lateral 'villano' Ian Maatsen, providencial en el repliegue y un muro a la hora de frenar las acometidas de Achraf Hakimi y Désiré Doué por la banda derecha parisina.

La monotonía la rompió Boubacar Kamara superado el cuarto de hora con un potente disparo desde la frontal que rozó el poste de la portería defendida por Matvey Safonov.

Sin embargo, cuando mejor parecían asentarse los ingleses en el terreno de juego, apareció la magia georgiana. En el minuto 21, Khvicha Kvaratskhelia dinamitó la final con una genialidad. El extremo se inventó un misil teledirigido directo a la escuadra de Marco Bizot, firmando un auténtico golazo que adelantaba al PSG y confirmaba por qué es la principal amenaza ofensiva del esquema galo.

El tanto noqueó momentáneamente al Aston Villa, y el conjunto parisino olió la sangre acercándose con peligro en busca de la sentencia. Pero el guion iba a dar un giro radical en el tramo final gracias a Madjo, el nombre propio de la primera parte.

El joven delantero del equipo de Unai Emery se echó a sus compañeros a la espalda y desató una tormenta perfecta sobre el área francesa. En apenas quince minutos, el diamante en bruto del Villa protagonizó un asedio brutal haciendo gala de un despliegue físico imponente.

Avisó primero con un cabezazo ajustado superada la media hora, y en la recta final perdonó un mano a mano clarísimo frente a un Safonov que empezaba a obrar milagros bajo palos. El recital del ariete no daba tregua a una zaga parisina totalmente desbordada, y en el minuto 44 llegó a estrellar el balón en el poste.

Tanto fue el cántaro a la fuente que, justo sobre la bocina del descanso, la insistencia encontró su merecido premio. Madjo perforó finalmente la red de Safonov cuando los jugadores estaban a punto de encarar el túnel de vestuarios.

Dominio parisino

El Paris Saint-Germain saltó al césped del Red Bull Arena decidido a imponer su ley a través del control absoluto del esférico, mientras que el Aston Villa aceptó un bloque bajo, replegándose y apostando todo a su velocidad al contragolpe.

El primer aviso serio del segundo acto llevó acento escocés. En el minuto 51, un potente disparo del capitán John McGinn obligó a Matvey Safonov a volar y firmar un paradón providencial para mantener las tablas. La intensidad subía de revoluciones y, apenas instantes después, Pau Torres veía la primera cartulina amarilla de la final tras frenar en seco una internada del siempre eléctrico Désiré Doué. El asedio parisino comenzaba a ser asfixiante; los de Luis Enrique monopolizaban la posesión ante un cuadro inglés al que el balón le duraba un suspiro cada vez que intentaba salir a la contra.

Pese al monólogo francés, los 'villanos' lograron asustar con un testarazo de Buendía que se marchó por encima del larguero justo al cumplirse la hora de juego. Sin embargo, la balanza se decantaría del lado del campeón de la Champions en la jugada inmediatamente posterior. En el minuto 61, Désiré Doué mandaba el balón al fondo de las mallas, un tanto que el colegiado anuló en primera instancia por presunto fuera de juego.

Fue entonces cuando el VAR reclamó su cuota de protagonismo. La revisión tecnológica demostró que Matty Cash se había quedado descolgado en el lateral, habilitando de forma muy inteligente al atacante francés. El gol subía al marcador y el PSG asestaba el golpe definitivo.

Con la desventaja en el luminoso, al Aston Villa se le hizo de noche. El enorme desgaste físico de la primera mitad y el constante ejercicio de persecución tras el esférico pasaron factura a los pupilos de Unai Emery. El cuadro británico no lograba generar peligro continuo, topándose una y otra vez con el muro galo. Warren Zaïre-Emery se erigió como el gran salvavidas de su equipo con un corte providencial en el 73', desbaratando una de las pocas aproximaciones claras de los de Birmingham.

Los ingleses tendrían su última gran bala a falta de ocho minutos para el final en una rápida transición comandada por los hombres de refresco. Alysson trazó una gran contra y sirvió un pase de la muerte que Abraham, incomprensiblemente, no llegó a rematar por centímetros.

Tras un último susto de Ousmane Dembélé —cuyo disparo se marchó alto en una jugada invalidada por fuera de juego—, el PSG supo sufrir, juntó líneas atrás y dejó morir el reloj ante el intento desesperado del Villa por subir líneas.

13/08/2026