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Un joven ha aceptado este martes ante la Audiencia Provincial de Lugo una condena de tres años de prisión por amenazar a su expareja e intentar matar a cuchilladas al nuevo compañero sentimental de esta en julio de 2023.
La acusación reclamaba inicialmente penas que sumaban 15 años y dos meses de cárcel por tentativa de asesinato, amenazas y lesiones. Tras el acuerdo de conformidad, el procesado ha reconocido los hechos y ha sido condenado por un delito de amenazas en el ámbito familiar, dos delitos de lesiones y un homicidio en grado de tentativa.
Además de los tres años de prisión, deberá realizar 160 días de trabajos en beneficio de la comunidad, pagar una multa de 480 euros y respetar durante 15 años la orden de alejamiento respecto a su expareja y al joven agredido. La Fiscalía también había solicitado su expulsión, ya que no tiene nacionalidad española, pero finalmente desistió de esta medida al considerar que dispone de suficiente arraigo y que trabaja en el país desde 2022.
Confesó y abonó más de 21.000 euros
La Fiscalía aceptó la conformidad y tuvo en cuenta que el procesado se presentó en comisaría después de la agresión y confesó lo ocurrido. También había consignado más de 21.000 euros para indemnizar a su expareja y a la víctima, lo que permitió aplicar la atenuante de reparación del daño.
Los hechos se remontan a julio de 2023. El acusado, que entonces tenía 19 años y carecía de antecedentes, había mantenido una relación durante dos años con una joven de 18, con la que convivía en una habitación de un piso compartido en Lugo. Después de que ella pusiera fin a la relación y comenzara a conocer a otro joven de 21 años, el procesado insistió en que no lo dejara y llegó a amenazarla con matarlos si la veía con otro chico.
Tres cuchilladas después de azuzar al perro
La agresión más grave se produjo sobre las 00.47 horas del 25 de julio. La joven acudió al domicilio para recoger ropa y se encontró con el acusado. Según el relato de la acusación, este salió a la calle, vio que la nueva pareja de su exnovia la estaba esperando y regresó a la vivienda para coger un cuchillo de la cocina.
La mujer y otros dos compañeros de piso trataron de impedir que abandonara la vivienda. Durante el forcejeo, el acusado empujó a su expareja e intentó golpearla, aunque el puñetazo alcanzó en el brazo a uno de los compañeros que se interpuso. El procesado consiguió salir acompañado por una perra y corrió hacia la víctima mientras gritaba que la iba a matar. También habría azuzado al animal, que mordió al joven en una pierna y provocó que resbalara y cayera al suelo.
El acusado le asestó entonces una cuchillada por la espalda y, cuando la víctima intentó incorporarse, le propinó otras dos en el abdomen y en un pie. El ataque terminó cuando uno de los compañeros de piso consiguió separarlos.
Una operación urgente
El joven sufrió heridas penetrantes en la espalda y el abdomen, además de una lesión en el muslo derecho. Necesitó una intervención quirúrgica urgente, ya que la demora en la asistencia podría haber provocado complicaciones que pusieran en peligro su vida.
Tardó 54 días en recuperarse y conserva varias cicatrices que le han causado un perjuicio estético moderado. Los gastos de la atención prestada por el Sergas ascienden a 4.394,82 euros, una cantidad que todavía está pendiente de pago. El condenado permaneció en prisión provisional entre julio y diciembre de 2023. Tras quedar en libertad, se le impuso la obligación de comparecer semanalmente ante el juzgado y la prohibición de abandonar el territorio estatal.