Una persona murió y otra resultó herida después de que un exdiputado tailandés abriera fuego este lunes en el recinto de un edificio gubernamental de la provincia de Nonthaburi, tres días después de que un tiroteo escolar en esa misma zona reabriera el debate sobre la gran tenencia de armas en el país.
El suceso tuvo lugar en el aparcamiento de la Organización Administrativa Provincial de Nonthaburi (norte de Bangkok), cuando el expolítico, identificado como Chalong Reawraeng, se acercó al coche de la víctima, un alto funcionario, y disparó en cuatro ocasiones a través de la ventanilla, según la reconstrucción de la Policía.
Thongchai Yenprasert, presidente del organismo administrativo, resultó herido por impactos de bala en el cuello y el pecho. Fue trasladado en estado crítico a un hospital, donde falleció tras no poder parar la hemorragia, dijo a los medios Sakon Sukphrom, director del Hospital Phra Nang Klao.
"No tenía intención de hacer nada"
El otro afectado, identificado como el conductor del funcionario, resultó herido de bala en el brazo derecho y permanece ingresado en el mismo hospital, con pronóstico favorable.
Tras los disparos, el presunto asaltante, de 71 años y quien ejerció en tres ocasiones como diputado en representación de Nonthaburi, se entregó a las autoridades. En una rueda de prensa improvisada desde una comisaría, el exdiputado argumentó que el incidente se debió a una disputa económica. "No tenía intención de hacer nada, porque es un buen amigo mío, pero él no quería hablar conmigo", dijo Chalong, al asegurar que la víctima le debía unos 11 millones de bath (más de 330.000 dólares o casi 290.000 euros) y argumentar que disparó al ver que el acompañante sacaba una pistola.
Otro tiroteo reabre el debate sobre las armas
El ataque se produce tres días después de que, según el Gobierno y la Policía tailandeses, un adolescente de 14 años matara el viernes a ocho personas, entre ellas sus abuelos, profesores y una compañera, en un tiroteo en su casa y escuela, también en Nonthaburi, e hiriera a decenas, antes de quitarse la vida.
Este último ataque, el tiroteo más mortífero en casi un quinquenio y el segundo en una escuela en lo que va de año, volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la alta tenencia de armas de fuego en la nación, donde sucesos así no son inusuales. Tailandia tiene unas 15,14 armas de fuego por cada 100 civiles, según datos de Small Arms Survey, y gran facilidad para acceder a ellas por parte de personal del Ejército y la Policía, además de un accesible mercado negro. El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, adelantó el viernes que trabaja en reforzar las leyes sobre la tenencia de armas, sin aportar más detalles, durante una rueda de prensa en la escuela donde tuvo lugar el tiroteo.