Arrasate vuelve a situar el foco político en cómo acometer la financiación de sus grandes proyectos. La solicitud de un crédito de 36.040.000 euros acordada este martes en Pleno para impulsar tres iniciativas estratégicas no solo ha salido adelante con mayoría, sino que ha reabierto un debate que ya levantó ampollas en la aprobación de los presupuestos de 2026: el modelo financiero elegido para hacer realidad estas actuaciones. El guion, en esencia, se repite.
La operación recibió luz verde con el respaldo del Gobierno municipal (EH Bildu y Elkarrekin Arrasate) y el PSE-EE, mientras que el PNV volvió a votar en contra, manteniendo su posición crítica con el impacto del préstamo y su viabilidad a largo plazo.
Así, el grueso del crédito –31.200.000 euros– se destinará al nuevo polideportivo de Iturripe y la transformación de su entorno. A ello se suman 3.050.000 euros para la compra del antiguo colegio La Merced, con el objetivo de desarrollar viviendas de alquiler social para jóvenes y mayores dentro de un proyecto intergeneracional, y 1.790.000 euros para la reurbanización del Grupo San Juan.
"Con todas las garantías"
El edil de Hacienda, Joseba Ezpeleta, defendió la operación subrayando que el endeudamiento hay que entenderlo “como una herramienta financiera” para hacer frente a los proyectos previstos y no necesariamente “como una carga para las cuentas municipales”. El mecanismo funcionará como una “bolsa” de financiación de la que se irán realizando disposiciones parciales en función del avance de las obras, lo que en la práctica implica que “solo se pagarán intereses por las cantidades utilizadas”, matizó Ezpeleta. El periodo de disposición será de tres años, en línea con los plazos de ejecución previstos, especialmente en el caso del nuevo Iturripe, cuya finalización se estima en unos 30 meses. Desde el Gobierno municipal se insiste en que la operación cuenta con “todas las garantías técnicas y jurídicas”, avalada por los informes favorables de Secretaría e Intervención.
"Sin margen para inversiones"
En el lado opuesto, el PNV mantuvo su rechazo frontal. Su portavoz, Ander Garay, se remitió " a los informes técnicos" para hablar de los distintos escenarios de devolución: “En el más favorable, la amortización anual rondaría los 2,8 millones de euros, con unos intereses totales cercanos a los 12 millones en 17 años; mientras que en el escenario más exigente la cifra ascendería a unos 3,5 millones anuales, con hasta 24 millones en intereses en el mismo periodo”.
El concejal jeltzale situó la operación “al borde del precipicio” para el Ayuntamiento y abogó por la necesidad de recurrir a fórmulas de financiación “más responsables”, al considerar que la decisión puede dejar al Consistorio sin margen de maniobra para nuevas inversiones “durante 20 años”; una situación que calificó de “inasumible y temeraria”.
La alcaldesa, Maider Morras, respondió a estas afirmaciones, rechazando los términos empleados por la oposición. “Temeridad, bloqueo, fracaso…, cuando lo que hay que utilizar son palabras como tranquilidad, gestión y profesionalidad”, replicó. Morras defendió la operación como necesaria para ejecutar los proyectos previstos y “llevar a Arrasate al lugar que merece”.
Proyectos con el remanente
En paralelo, la sesión plenaria también dio cuenta del remanente de tesorería tras la liquidación del presupuesto de 2025, que asciende a 7.848.000 euros disponibles. Esta cifra parte de un excedente inicial que supera los 16,6 millones, al que se han descontado distintas partidas ya comprometidas, como proyectos que avanzan en su puesta en marcha y fondos reservados para intervenciones específicas (la reforma de las instalaciones de la oficina de atención a la ciudadanía BAZ o el nuevo tramo de bidegorri en Araba Etorbidea, son algunos ejemplos).
Entre las actuaciones que se costearán con este remanente se encuentran la ampliación de la biblioteca de Santa Marina (400.000 euros) y de las oficinas de Servicios Sociales (465.000 euros), el 'bypass' de la red de agua (2,5 millones de euros), los ascensores públicos de Gorostiza (en torno a dos millones de euros) y las obras de urbanización del barrio de Udala Goikoa (1,2 millones de euros).