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Gipuzkoa

El largo y apresurado viaje de Lian Montserrate de Australia a Deba para pintar un mural

La obra, que complementa la renovación del Paseo Cubierto, se empezó a gestar hace seis años y refleja en seis imágenes algunas de las señas de identidad de la localidad costera
El mural, pintado en la fachada posterior del Paseo Cubierto, recibe a los viajeros que llegan en tren a Deba.
El mural, pintado en la fachada posterior del Paseo Cubierto, recibe a los viajeros que llegan en tren a Deba. / Aitor Zabala

Actualizado hace 4 minutos

El Paseo Cubierto es una de las edificaciones más emblemáticas de Deba. Se trata de una construcción que data de 1910 y es fruto del espíritu creador del arquitecto donostiarra Manuel Echave Zalacain, responsable también del diseño de la catedral del Buen Pastor de San Sebastián.

El inexorable paso del tiempo ha dejado su huella en la obra, lo que ha dado lugar a un proyecto de restauración que le ha hecho recuperar su pasado esplendor.

Cristaleras para otoño

Esta actuación tendrá continuidad con una segunda impulsada por el Ayuntamiento de Deba que contempla la instalación de cristaleras en su perímetro para proteger de la lluvia y el viento a las personas que transiten por él.

"En estos momentos, el proyecto está en fase de redacción pero, si se cumplen los plazos previstos, se contempla que las cristaleras estarán colocadas para el próximo otoño". manifestó la alcaldesa de Deba, Alazne Txurruka,

Mural en la fachada posterior

El Paseo Cubierto, creado en origen como mercado y punto de encuentro tanto para los vecinos de la villa como para los visitantes que disfrutaban de aquel turismo primigenio focalizado en los baños en el mar a comienzos del pasado siglo, es una de las señas de identidad de Deba.

Su estilizada figura, caracterizada por una sucesión de columnas coronadas por un frontón que indica la fecha de su construcción, ha copado durante más de un siglo la mirada de aquellos que atravesaban la localidad en sus vehículos por la N-634.

Sin embargo, a partir de ahora, ese papel de carta de presentación va a ser compartido también por su fachada posterior, en la que se ha pintado un vistoso mural formado por diferentes escenas que tienen como objeto reflejar el espíritu de la localidad costera.

El Paseo Cubierto fue construido en 1910 y es una de las imágenes más icónicas de la localidad costera.

El Paseo Cubierto fue construido en 1910 y es una de las imágenes más icónicas de la localidad costera. Aitor Zabala

Un proyecto con historia

La artífice del mural es Lian Montserrate, una muralista de raíces catalanas y estadounidense que reside en Bizkaia, cuya obra se puede admirar en otras localidades de Debabarrena, como sucede con el recién estrenado mural de Deba.

Su materialización hace realidad un proyecto que viene de años atrás, pero que hasta hoy no ha podido ver la luz.

Todo comenzó a finales del año 2019, con un corrimiento de tierras entre Deba y Zumaia que obligó a cortar el tráfico ferroviario.

Operación frustrada

Lian se había fijado en la fachada posterior del Paseo Cubierto situada en las inmediaciones de la estación del ferrocarril y pensó que la suspensión del tránsito ferroviario podía ser una buena oportunidad para trabajar en esa pared sin el riesgo de los trenes.

“Presenté la propuesta en el Ayuntamiento y lo cierto es que gustó. Sin embargo, cuando llegó el momento de ejecutar la obra, el servicio de trenes se había restaurado y el proyecto quedó guardado en un cajón”, recuerda Lian.

Detalle del Paseo Cubierto, tras el final de la primera fase de la restauración.

Detalle del Paseo Cubierto, tras el final de la primera fase de la restauración. Aitor Zabala

Contacto en Australia

Sin embargo, el mural no cayó en el olvido. De hecho, la idea se reactivó cuando vio la luz el proyecto de restaurar el Paseo Cubierto.

El Ayuntamiento de Deba recuperó la propuesta de Lian y se puso en contacto con ella el pasado mes de febrero, para animarle a dar forma al proyecto que les había planteado seis años atrás.

Lo que no contaban es que en ese momento la muralista estaba justo en el otro extremo del mundo.

“Cuando recibí la propuesta estaba en Australia”. El reto era llevar a cabo un mural de grandes dimensiones en el plazo de un mes, aprovechando los andamios que se habían instalado para la renovación del Paseo Cubierto, y, pese a la premura de tiempo, optó por afrontar el desafío.

Actuación urgente

Montserrate llegó desde Australia a comienzos de marzo y, prácticamente sin descanso, se puso manos a la obra. “Fue tocar tierra y empezar a pintar”, explica.

El proyecto requería rapidez pues los cuatro primeros murales debían completarse antes del 1 de abril, fecha en la que estaba prevista la retirada de los andamios instalados por las obras de restauración del paseo.

El proceso tuvo reflejo en tres semanas de jornadas maratonianas de 15 horas de duración en el andamio, aderezadas con una condiciones meteorológicas muy adversas, con muchos días lluvia, viento y frío constantes.

“Era una locura: pintar y dormir, no hacía nada más”, manifiesta Montserrate.

Vista del interior del Paseo Cubierto tras las obras de restauración.

Vista del interior del Paseo Cubierto tras las obras de restauración. Aitor Zabala

Una obra narrativa en escenas

Todo ese esfuerzo ha encontrado premio en una obra que sorprende a quienes la ven desde el tren, a su paso por Deba, o desde el paseo de la ría.

El mural se compone de seis escenas que, como explica la muralista, se leen de izquierda a derecha como una secuencia narrativa.

Comienza con el flysch y un amanecer que marca el inicio del recorrido.

A continuación aparece la cueva de Praileaitz, como claro guiño a la prehistoria local que da paso a una imagen de pasado más reciente, representada por la recreación una fotografía antigua de la playa de Deba, en blanco y negro

Escaparate visual de Deba

Este recorrido visual hace alto a continuación en una joven viajera en tren, que representa el presente y mira a un futuro plasmado por los dos niños corriendo con el testigo de la Korrika que protagonizan la siguiente escena.

El recorrido se cierra con un atardecer sobre Santa Katalina, que ayuda a completar el ciclo temporal.

En definitiva, se trata de una obra que pone en valor ante los que visitan la localidad el paisaje, la historia y la vida de Deba, utilizando como plataforma al renovado Paseo Cubierto, que ha pasado a convertirse en escaparate visual de su identidad como comunidad.

2026-04-17T09:39:46+02:00
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