Hay debates gastronómicos capaces de dividir familias, provocar discusiones entre amigos y arruinar una cena. Pero en Australia, la eterna guerra entre los defensores y los detractores de la pizza con piña ha terminado teniendo consecuencias laborales. Un cocinero italiano se ha quedado sin trabajo después de negarse repetidamente a preparar una pizza de jamón y piña. Para él, aquello era poco menos que una ofensa a la cultura de su país. Para su jefe, una petición más de un cliente que estaba pagando la cuenta.
La pizza hawaiana le ha costado el puesto de trabajo a un chef italiano.
La historia tiene como protagonistas a Davide Tamburella, antiguo jefe de cocina del restaurante La Costa, y a su propietario, Elliot Ingram. El establecimiento, situado en Fortitude Valley, en Brisbane (Australia), apostaba por una ambientación inspirada en la Riviera italiana, con decoración en tonos verde espuma de mar y blanco, columnas de ladrillo visto y mesas de roble europeo.
Su página web prometía transportar a los clientes directamente a Italia: "Le prometemos que solo le llevará un momento darse cuenta de que ya no está en Brisbane, sino que ha llegado a la Riviera italiana". Sin embargo, había algo capaz de devolver a los comensales a la realidad australiana en cuestión de segundos: una rodaja de piña sobre una pizza.
Tres negativas a preparar una pizza con piña
Según los documentos de la Comisión de Trabajo Justo de Australia (Fair Work Commission), Tamburella fue despedido el 20 de mayo, después de que su superior le convocara dos semanas antes para abordar diferentes problemas relacionados con su rendimiento profesional.
Entre ellos figuraba su negativa a preparar pizzas con piña. El cocinero italiano consideraba que incorporar esta fruta a una receta tradicional suponía "un insulto a su cultura". No era la primera vez que se producía el enfrentamiento: el propio Tamburella reconoció que ya se había negado en tres ocasiones a cumplir esa instrucción.
En lugar de aceptar la petición, el chef llegó a pedir a Ingram que comprobara hasta qué punto era importante para los italianos no poner piña en una pizza. El propietario, sin embargo, tenía una visión bastante más pragmática del asunto. Con 17 años de experiencia en el sector de la hostelería y más de una década gestionando restaurantes, consideraba que no todas las discusiones merecían convertirse en una batalla.
Un cliente pagó 15.000 dólares y quería pizza hawaiana
Uno de los episodios que desencadenaron el conflicto fue un evento multitudinario celebrado en el establecimiento. Según explicó Ingram ante la comisión, el organizador había desembolsado más de 15.000 dólares australianos (unos 9.200 euros, al cambio) y solicitó expresamente pizzas de jamón y piña.
El empresario no estaba especialmente entusiasmado con aquella combinación, pero tenía claro que debía atender las peticiones de quien estaba pagando el servicio.
"Tuvimos un evento multitudinario en el que gastaron más de 15.000 dólares, y el que pagaba todo dijo: 'Mirad, necesito una pizza de jamón y piña'", relató.
Ingram incluso reconoció que tampoco era su variedad favorita. "¿Debería ir a comprar una pizza de jamón y piña? Probablemente no sea mi favorita. Pero no la voy a rechazar, eso seguro", explicó. Además, recordó que el restaurante ya había incluido esta combinación en su menú infantil.
La anécdota tiene un punto especialmente irónico en Queensland, un territorio australiano donde la piña cuenta con una enorme popularidad. De hecho, la localidad de Woombye alberga la conocida Big Pineapple, una gigantesca estructura con forma de esta fruta convertida en uno de los atractivos turísticos de la zona.
El despido también estuvo relacionado con una lesión laboral
La disputa gastronómica no fue el único argumento de Tamburella en su reclamación. El cocinero sostuvo que su despido vulneraba la legislación laboral australiana y alegó que también estaba relacionado con un accidente sufrido en el trabajo.
Según su versión, se había golpeado contra una barandilla metálica y había sufrido dos fracturas en la mano derecha. El trabajador consideraba que esta lesión había influido parcialmente en la decisión de prescindir de sus servicios.
La guerra de la pizza con piña ha acabado en despido.
Sin embargo, la comisión desestimó su solicitud de protección general ante la Comisión de Trabajo Justo. El motivo fue que la reclamación se había presentado fuera del plazo establecido y no concurrían circunstancias excepcionales que justificasen admitirla.