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The New Yorker ha criticado 'La bola negra' en un extenso artículo en el que Justin Chang define la cinta como "una epopeya exagerada de los directores y guionistas Javier Ambrossi y Javier Calvo". "Esta película no es un monumento, es un fracaso", concluye la crítica de la revista americana.
La producción, candidata para representar a España en la categoría de mejor película internacional en los Oscar, ha iniciado su andadura en Estados Unidos con resultados positivos de taquilla y críticas positivas entre los medios especializados, con excepciones como las de The New Yorker, publicación de corte progresista. Para Chang, la película "pretende ser una épica histórica sobre el anhelo gay" y "sobre las ruinas de San Sebastián". "Ambrossi y Calvo pretenden erigir un monumento cinematográfico para la posteridad; en cambio, han producido una película que insiste, de forma arrogante y agresiva, en su propia monumentalidad", asegura.
Falta de sustancia y fallos de coordinación
A juicio de Chang, las tres historias que se entrelazan en la producción de Los Javis "están lastradas por la misma extraña falta de sustancia". "Es como si los directores, blandiendo un rígido esquema narrativo y temático, fueran incapaces de coordinar los personajes, los diálogos y la acción al servicio de sus propósitos generales", afirma.
Tampoco le convence al articulista las interpretaciones, con la única de excepción de Miguel Bernardeau "intensamente carismático en el papel de Rafael, un hombre físicamente frágil pero espiritualmente fuerte". Para Chang, los momentos "imborrables" de la Bola Negra son "casos aislados centrados de forma deliberada en tres mujeres en la periferia narrativa, cuyos papeles se ven amplificados por una concentración estratégica y carismática de estrellas", en alusión a Penélope Cruz, Glenn Close y Lola Dueñas.
El papel del reparto femenino
"Como música de Cabaret que entretiene a las tropas, Penélope Cruz es una maravilla descarada: un minuto se desata, al siguiente se queja de su ciclo menstrual y finalmente logra sacar incluso a Sebastián de la melancolía", asegura Chang. Y, en su opinión, "Glenn Close llega con las mejores intenciones de guion y sus diálogos más tediosos" que, "gracias a su inefable cercanía se eleva por encima de la mediocridad del texto".
Para el crítico de cine, Lola Dueñas "es la "más poderosa de todas (las intérpretes)" dando voz a "una furia hirviente e inconsolable, una afirmación de voluntad pura y feroz que expone la fragilidad de las pretensiones poéticas y estructurales de Ambrossi y Calvo".
También se refiere Chang a las películas con las que se ha comparado 'La bola negra' y más concretamente a 'Las Horas' de Stephen Daldry. "En ambas todo viene de tres en tres, el incesante montaje paralelo adquiere un peso metafísico ostentoso, y el tiempo mismo se manipula, distorsiona y reorganiza hasta el punto de la insignificancia. A su juicio, "quizás las películas conscientemente más ambiciosas suelen ser las más reduccionistas, las más esquemáticas y, casualmente, las más propensas a refugiarse a la sombra de un gran artista".