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La vida de una colmena permanece oculta a simple vista. Para comprenderla, es necesario acercarse, observar y conocer sus ritmos. Esa curiosidad llevó al ikaztegietarra Mattin Jauregi a adentrarse en este mundo hace casi ocho años. Lo que comenzó con unas pocas unidades fue tomando forma hasta convertirse, junto a su amigo Inaxio Arin, en Balerdipeko Erleak, un proyecto nacido en Bedaio, a los pies del monte Balerdi, que le da nombre. Actualmente, Mattin lleva las riendas del negocio en solitario y defiende la apicultura como una actividad profesional, así como su importancia para el entorno y la producción local.
De una afición a un proyecto empresarial: ¿cómo ha sido ese recorrido?
Me adentré en el mundo de la apicultura hace casi ocho años, después de realizar un curso de iniciación. Empecé con unas pocas colmenas y, poco a poco, la actividad fue creciendo. Llegó un momento en el que, junto a Inaxio Arin, vimos la oportunidad de dar un enfoque empresarial a aquella afición. Así nació Balerdipeko Erleak.
En Euskadi hay pocos apicultores que se dediquen profesionalmente a esta actividad. ¿Por qué crees que es importante impulsar la apicultura profesional?
En Gipuzkoa y en Euskadi todavía somos pocos los que trabajamos profesionalmente en apicultura. Existe cierta percepción de que no se puede vivir de las abejas, pero también es posible hacer de esta actividad una profesión. Son fundamentales para el medio ambiente y la miel gusta, así que necesitamos productores que la elaboren. Es importante dar a conocer que se puede vivir de este oficio y animar a más personas a dedicarse a él.
Trabajas con la abeja negra autóctona. ¿Qué características tiene y qué la hace especialmente adecuada para nuestro entorno?
La abeja negra está presente en Euskal Herria y es la que mejor se ha adaptado a nuestra flora, nuestro clima y nuestras condiciones meteorológicas. Con la globalización, hoy en día es posible adquirir otras razas de abejas, pero la negra lleva aquí desde la glaciación. Es la que está acostumbrada a nuestro entorno.
La función de las abejas va mucho más allá de la producción de miel. ¿Qué importancia tiene su labor polinizadora para el ecosistema?
Es fundamental. Las abejas son grandes polinizadoras y viven en colonias que pueden reunir hasta 50.000 ejemplares. Cada una va de flor en flor y, a lo largo del día, visita muchísimas flores. Esa actividad conjunta permite polinizar una gran cantidad de plantas. Por eso son tan importantes para el medio ambiente.
¿Cómo es tu día a día como apicultor y qué factores condicionan el trabajo en los colmenares?
Es un trabajo en el que muchas veces no sabes ni cómo va a empezar el día. En mi caso, necesito que haga buen tiempo para poder abrir las colmenas. Este año, por ejemplo, hemos tenido una primavera muy seca y ha habido bastantes jornadas con buenas condiciones para trabajar. Sin embargo, esa falta de lluvia ha provocado que muchas floraciones se sequen y eso ha perjudicado la cosecha de miel.
Avispa asiática y varroa
Además de las condiciones meteorológicas, ¿cuáles son los principales problemas a los que os enfrentáis para mantener las colonias?
Nos enfrentamos a distintos factores. Uno de ellos es el cambio climático, al que se suma la avispa asiática, cuyos ataques son cada vez más frecuentes y difíciles de controlar. Causa muchos daños a nuestras abejas. También está la varroa, un ácaro que afecta a las colonias y que está presente desde los años ochenta. Todo esto hace que estemos constantemente pendientes de la supervivencia de las abejas.
Tienes colmenares en distintos puntos de Gipuzkoa, Araba y Nafarroa. ¿Cómo organizas los desplazamientos para aprovechar las diferentes floraciones?
Dispongo de distintos apiarios y voy trasladando las colmenas de un lugar a otro para aprovechar las floraciones. A Araba suelo llevarlas en junio; en Sakana las mantengo desde primavera hasta otoño y a San Martín de Unx las traslado en primavera para aprovechar floraciones como las del romero y el tomillo. Voy moviendo las abejas en función de las floraciones que me interesan.
La apicultura es tu pasión, pero también una actividad empresarial. ¿Qué parte del negocio tiene más peso y qué es lo que más disfrutas?
Una parte de mi negocio es la producción de miel, aunque no soy un gran productor y elaboro cantidades pequeñas. Otra parte importante son las visitas guiadas, porque me gusta enseñar a la gente el valor de la miel y todo el trabajo que hay detrás de las colmenas. Las organizo en Bedaio, donde comenzó el proyecto.
Apicultor por un día
¿En qué consisten esas experiencias y qué buscas transmitir a quienes participan?
Son visitas guiadas de unas dos horas dirigidas a familias, centros escolares, cuadrillas y todo tipo de grupos. Durante la experiencia, llamada 'Egun batez erlezain', los participantes se ponen el traje de apicultor, conocen el mundo de las abejas, descubren nuestro trabajo y realizan una cata de diferentes mieles de Euskal Herria. El objetivo es acercar la apicultura a la gente y transmitir la importancia de las abejas para la polinización y el medio ambiente. Además, quiero mostrar que detrás de cada miel hay un paisaje, una flora y un conocimiento cultural.
¿Cuándo se pueden realizar las visitas?
Las organizo entre abril y septiembre, el primer sábado de cada mes. Es la época en la que las abejas están más activas y también se puede disfrutar del entorno. No obstante, puedo adaptarme a las preferencias de los grupos. Las reservas se realizan a través de la página web www.balerdipeko.eus o del correo electrónico info@balerdipeko.eus.
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¿Qué productos elaboras y vendes?
Además de miel, propóleo, propomiel, polen y cera, entre otros productos. La mayor parte de la miel la vendo directamente al consumidor, tanto a través de las visitas guiadas como en los mercados. Habitualmente estoy cada fin de semana en el mercado de Tolosa y también participo en ferias especiales, sobre todo durante el otoño. Además, tengo algunos puntos de venta en pequeñas tiendas. En estos momentos estoy diseñando una nueva línea derivados de la miel, como cremas de avellana y otras elaboraciones. Es un proyecto que todavía está en desarrollo y espero poder comercializarlo el próximo año. El consumidor demanda nuevos productos y, por ello, la intención es dar a conocer otras posibilidades de uso de la miel como ingrediente protagonista, poniendo también en valor sus propiedades nutricionales.
La relación con el paisaje
¿Qué importancia tiene el lugar de procedencia a la hora de definir y diferenciar las mieles?
Para mí, cada miel representa un paisaje. Por eso las identifico con el nombre del colmenar del que proceden, en lugar de clasificarlas únicamente por el tipo de flor. Más que una miel de brezo, de mil flores o de romero, cada una está ligada a un entorno concreto, con su flora y sus características propias. Lo que quiero transmitir es precisamente esa relación entre la miel y el paisaje del que procede.
De cara al futuro, ¿qué te gustaría conseguir con Balerdipeko Erleak?
Me gustaría seguir dando a conocer el mundo de la apicultura y contribuir a que haya más apicultores, especialmente pequeños productores. En general, necesitamos que el sector primario siga desarrollándose y que los pequeños productores tengan más presencia en nuestro entorno. Es algo que hace mucha falta.