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Un agricultor sevillano regala 200 toneladas de cebolla porque no es rentable venderlas

Lo máximo que le daban por el producto era 13 céntimos por kilo, lo que hace que sea "totalmente inviable" asumir su recogida y venta
Un agricultor trabajando con la cosecha de cebollas. / Unplush

Un agricultor de Lebrija (Sevilla), Juan Manuel Romero, ha decidido regalar más de 200 toneladas de cebollas que tenía previsto recolectar estos días, al no haber encontrado precios rentables para su producto, por lo que ha hecho un llamamiento para que sus vecinos recojan las que quieran y se las lleven a sus casas.

Romero ha explicado a EFE que su parcela se encuentra en la zona conocida como Sector B12 de la localidad sevillana, donde cuenta con 3,25 hectáreas de terreno, que está copado por cebollas.

Cuando ha llegado el momento de la recolección, se ha encontrado con que lo máximo que le daban por el producto era 13 céntimos por kilo, lo que hace que sea "totalmente inviable" asumir su recogida y venta.

Llamamiento en redes sociales

Así, se planteó la posibilidad de "arar el campo y enterrar las cebollas", pero decidió hacer un llamamiento en redes sociales "para que la aprovechase quien le hiciera falta", y desde esta semana están acudiendo personas del pueblo y su entorno a recoger las cebollas. La única condición que ha puesto es que se mantenga el campo limpio, y nadie deje residuos de ningún tipo, como bolsas de plástico.

El responsable de Productos Transformados de COAG en Andalucía, Diego Bellido, ha recordado que la producción ha sufrido muchos problemas este año, "con un tren de borrascas que ha hecho casi imposible subsistir a los agricultores", de modo que este empresario ha decidido "que sus cebollas sean para el pueblo".

En las tiendas se venden a unos 60 céntimos

Ha concretado que para recoger una hectárea de terreno es necesario el trabajo de unas 25 personas durante varios días, "con lo que asumir esos jornales es imposible si le pagan 13 céntimos por kilo", tras lo que ha destacado que en las tiendas se venden a unos 60 céntimos, una diferencia "cuyo beneficio nunca se ve en el campo".

"Al final, los damnificados son los productores que están vendiendo por debajo de los costes de producción y los consumidores que están pagando la patente a precios elevadísimos", ha concluido Diego Bellido.

14/07/2026