El verano más sangriento desde el inicio de la guerra se está cobrando un alto precio en la retaguardia rusa. Una oleada de mortíferos ataques con drones lanzados por Ucrania durante la pasada noche y la jornada de este lunes han sacudido diversas regiones del país, afectando a la población civil en áreas de veraneo, infraestructuras logísticas y zonas fronterizas. En la tragedia más grave del día, la explosión de un aparato no tripulado abatido en una concurrida playa del mar Negro causó al menos seis muertos, elevando el clima de tensión mientras la aviación rusa respondía golpeando instalaciones energéticas ucranianas.
El episodio más dramático tuvo lugar en la playa de Arjipki, en la sureña región rusa de Krasnodar. El aparato ucraniano cayó en picado tras ser alcanzado por las defensas antiaéreas y se estrelló de lleno contra la arena. Las alarmas antiaéreas no llegaron a activarse, por lo que la fuerte explosión y la onda expansiva cogieron desprevenidos a los veraneantes.
"Lamentablemente el número de muertos en la localidad de Arjipo-Ósipovka ascendió a seis personas, tres de ellos niños", confirmó en Telegram el gobernador de Krasnodar, Veniamin Kondrátiev. El balance provisional deja también a 47 personas heridas, de las cuales 17 han tenido que ser ingresadas en centros hospitalarios de la zona. Kondrátiev denunció con firmeza que "se trató de un ataque contra la infraestructura civil”. La embestida provocó el pánico entre los bañistas, que grabaron con sus teléfonos el momento del impacto antes de abandonar el agua a toda prisa para buscar refugio. Según diversos medios, el verdadero objetivo del dron ucraniano era un hotel de descanso utilizado por especialistas e ingenieros de la industria militar rusa.
Ofensiva nocturna
La incursión aérea se encuadró en una ofensiva nocturna masiva. El Ministerio de Defensa ruso informó de que sus fuerzas antiaéreas "interceptaron y aniquilaron" 131 drones ucranianos de ala fija desplegados sobre diez regiones rusas, el mar Negro y la anexionada península de Crimea. En esta última zona, su líder local, Serguéi Axiónov, denunció la muerte de cuatro civiles y al menos dos heridos a causa de los ataques enemigos nocturnos, prometiendo ayuda gubernamental a los afectados. Por su parte, en la región fronteriza de Briansk, el gobernador en funciones Yegor Kovalchuk reportó ocho heridos, que se suman a los cuatro fallecidos registrados el domingo en Bélgorod tras embestidas con drones y misiles.
Paralelamente, las fuerzas ucranianas volvieron a golpear las instalaciones de Wildberries, la compañía conocida como “el Amazon ruso”, considerada por Kiev un objetivo prioritario por vender presuntamente equipamiento militar. Un dron alcanzó una instalación logística en la región de Vladímir, a 150 kilómetros de Moscú, desatando un incendio y dejando tres operarios heridos. Este incidente supone el décimo octavo ataque contra instalaciones de Wildberries desde el 18 de julio, una campaña que deja ya una decena de muertos y pérdidas multimillonarias, justo después de que su dueña, Tatiana Kim, saliera a defender la seguridad del negocio.
La respuesta rusa
Ante este escenario, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, denunció a la agencia TASS que "en el centro de Europa opera una banda terrorista que ha ocupado el aparato estatal de Ucrania" y acusó a la OTAN y a la UE de ser "parte de las acciones del terrorismo internacional". En contraste, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, explicó ante embajadores en Kiev que busca elevar el coste del conflicto para forzar a Moscú a detener las acciones militares antes del invierno, denunciando que Vladímir Putin planea una segunda movilización tras las elecciones de septiembre.
La respuesta de Moscú llegaba poco después. En el centro de Ucrania, las fuerzas rusas atacaron este lunes una gasolinera en el municipio de Shirokivsk (Dnipropetrovsk), provocando la muerte de dos adultos y un niño de ocho años, además de seis heridos, mientras otro impacto contra un surtidor dejó tres lesionados en Zaporiyia, manteniendo la sistemática campaña rusa contra el abastecimiento de combustible en venganza por los bombardeos a sus refinerías.