Actualizado hace 15 segundos
Cogemos el móvil y miramos la pantalla para desbloquearlo porque es capaz de identificar nuestra cara; colocamos un dedo en un dispositivo que reconoce la huella dactilar para acceder al trabajo; damos una orden a nuestro asistente de voz en casa... Todos estos son tipos de identificación biométrica que utilizamos continuamente.
En la mayoría de los casos, se utiliza una parte de nuestro cuerpo que se ve. Pero esta tecnología de identificación quiere dar un paso más y emplear también nuestra actividad cerebral para convertirla en tu mejor contraseña. Y es que, al igual que ocurre con otros sistemas de biometría, aunque las personas compartamos una anatomía general, la forma en que las neuronas se activan (mediante patrones eléctricos y metabólicos) es individual. Y esos patrones dependen de factores como la genética, las experiencias de vida o los hábitos cognitivos. Eso significa que ante el mismo estímulo, dos cerebros responden de manera distinta. Entonces, ¿cómo se mide la actividad cerebral?
Los científicos emplean varios métodos. Uno de ellos es la electroencefalografía, que mide la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos en el cuero cabelludo. Otra es la resonancia magnética cerebral que detecta cambios en el flujo sanguíneo cerebral. Y, por último, la magnetoencefalografía que registra campos magnéticos neuronales.
Ventajas y puntos débiles
Las señales registradas unidas a algoritmos de aprendizaje automático podrían convertirse en perfiles biométricos únicos. Las grandes ventajas de este tipo de identificación son principalmente que funciona incluso si existen lesiones físicas que cambien el rostro y que es muy difícil de identificar. Aunque también tiene puntos débiles como que requiere equipos especializados, que la actividad cerebral varía con el cansancio, estrés o enfermedad y que aún no es práctica para uso masivo. También surge un debate ético ante la duda de quién es el dueño de tu cerebro, por lo que se plantea crear un nuevo marco legal que proteja la privacidad mental.
Identificación por huella digital.
Otros métodos de identificación
La voz, la firma, la huella dactilar o la geometría de la mano son los métodos biométricos más comunes. Incluso el iris o la retina también son partes de nuestro cuerpo que se usan para reconocernos, aunque seguramente lo hayamos visto más veces en películas que en la vida real, ya que es un sistema de reconocimiento muy costoso que casi solo se utiliza para acceder a instituciones gubernamentales o secretas para que no haya ningún error en la identificación.
El patrón de las venas de la mano también nos hace únicos.
Pero también tenemos algo en nuestro interior que nos hace únicos: las venas. En concreto, el patrón de las venas de la mano. Este reconocimiento vascular solo se utiliza en el 3% de los casos que emplean sistemas de biometría para identificar a personas. El dispositivo escanea la mano con luz infrarroja y como la hemoglobina presente en la sangre absorbe más luz de este tipo que el resto de tejidos, es posible trazar un patrón de vasos sanguíneos subcutáneos que se ve como una red de líneas oscuras. Como este identificador se encuentra bajo la piel, es muy difícil falsificarlo y asegura que la persona que quiere identificarse está viva, pues el dispositivo detecta el flujo sanguíneo real.
Además del elevado coste de los dispositivos requeridos para implementar métodos de identificación biométrica, también surge el problema de tener que contar con miles de imágenes para entrenar a los algoritmos de inteligencia artificial para crear un banco de datos. Y este es un tema controvertido, ya que para la identificación con el rostro se utilizaron fotografías de personas obtenidas de internet sin el permiso de quienes las habían subido a la red.
La ‘app’ Midni.
Identificación desde el teléfono móvil
Además de la biometría existe desde hace mucho más tiempo un sistema de identificación personal en nuestro territorio: el documento nacional de identidad (DNI). Y llega con novedades porque desde hace unos días ya lo podemos utilizar de manera digital mediante la app Midni instalada en nuestro teléfono móvil. Una vez introducidos nuestros datos y verificados, quien quiera identificarnos podrá hacerlo mediante el código QR que aparecerá tanto en la app como en la web https://www.midni.gob.es/