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Los coches, a lo largo de su vida, suelen dar unos cuantos quebraderos de cabeza. Más allá de su precio, de los impuestos, del seguro, del combustible de los parkings, de las posibles multas, de las revisiones, de las averías y demás gastos, hay veces que los testigos luminosos nos avisan de que hay algún líquido que reponer. Uno de ellos es el del limpiaparabrisas, que hay veces que es especialmente necesario cuando tenemos la luna delantera con sal, arena, excrementos de pájaros, etc. Porque tener una buena visibilidad cuando nos ponemos al volante es fundamental, es clave para nuestra seguridad.
Y es cierto que no siempre tenemos a mano un taller o un lugar en el que comprar el líquido de repuesto, ya sea por el lugar en el que nos encontramos o por el horario o incluso el día, que puede ser festivo. Pues bien, en caso de necesidad hay una forma de fabricar líquido limpiaparabrisas casero y con elementos que todo el mundo tiene en casa para así poder salir del paso. Es barato, rápido y, si se hace bien, resulta bastante eficaz. Otra cosa es que sustituya a la perfección al de marca; ahí ya entramos en un terreno resbaladizo.
Cómo hacer líquido limpiaparabrisas casero
Hay unas cuantas fórmulas que se han hecho populares en internet, pero todas parten de una base común: agua (mejor si es destilada), algo que limpie y, si hace frío, algo que evite que se congele. La mezcla más extendida, la de toda la vida, es tan simple como combinar dos partes de agua con una de limpiacristales. Si no tenemos limpiacristales a mano, también sirve añadir unas gotas de lavavajillas, aunque deberemos tener cuidado con la cantidad, porque si nos pasamos se puede acabar obstruyendo el sistema del coche.
Para quienes viven pendientes del termómetro, hay que tener en cuenta que en los meses más fríos podemos necesitar alguna variante más apta para las temperaturas invernales. Por ejemplo, añadir alcohol a la mezcla reduce el punto de congelación y evita sustos en las mañanas frías en las que suele tocar rascar el hielo en los cristales. También hay quien tira de vinagre, a partes iguales con agua, pero en este caso el olor no es precisamente el mejor. Acostumbrados a que al accionar el limpiaparabrisas y expulsar su líquido nos venga un aroma más o menos agradable a jabón o detergente, que nos venga olor a vinagre no parece demasiado apetecible.
Barato y útil, pero con riesgos
En todos estos casos, la clave es siempre limpiar sin dañar, con lo que no podemos ponernos demasiado creativos con cualquier tipo de producto. Y también debemos tener en cuenta que, como nos recuerdan los expertos, estos remedios deberían ser sólo una solución puntual que nos salve de un apuro, porque no son necesariamente la mejor opción a largo plazo. Usar demasiados detergentes, agua con mucha cal o productos agresivos puede acabar pasando factura al sistema de limpieza o dejando residuos en el cristal.