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Un trágico accidente laboral ocurrido este miércoles en el término municipal navarro de Pitillas se ha cobrado la vida de tres trabajadores de 61, 37 y 33 años tras quedar atrapados en el interior de una fosa de purines con una atmósfera críticamente baja en oxígeno. El fatal suceso se desencadenó en el paraje de El Salobrar, dentro de una instalación de ganado porcino recién adquirida por la explotación familiar, cuando uno de los operarios cayó accidentalmente al interior del depósito de residuos.
Ante esta situación, sus dos compañeros intentaron socorrerlo adentrándose en la estructura, sufriendo los tres una asfixia generada por la acumulación de gases tóxicos y la rápida falta de oxígeno. La sala de gestión de emergencias del SOS Navarra 112 recibió la alerta a las 12:16 horas, activando de inmediato un amplio dispositivo de rescate que desafortunadamente no pudo evitar el trágico desenlace.
Muerte por asfixia
La secuencia de los hechos pone de manifiesto la extrema peligrosidad que entrañan los espacios confinados en las explotaciones ganaderas sin la debida ventilación. Según los primeros indicios de la investigación a cargo de la Policía Foral, el accidente comenzó cuando uno de los integrantes del equipo cayó al interior de la fosa de purines. En un gesto angustioso y desesperado por auxiliar al compañero desvanecido, los otros dos hombres penetraron en el recinto subterráneo sin poder prever la letalidad del aire acumulado. El ambiente, fuertemente viciado por emanaciones gaseosas procedentes de la materia orgánica en descomposición, causó la asfixia inmediata de los tres hombres antes de que pudieran ponerse a salvo o recibir auxilio desde el exterior.
Tras recibir el aviso en la central de emergencias del SOS Navarra 112, se movilizó de urgencia un completo operativo técnico y sanitario hacia el paraje de El Salobrar. Hasta el lugar se desplazaron rápidamente efectivos de los bomberos del parque de Tafalla, especialistas del Grupo de Rescate Técnico (GRT) y personal sanitario de la zona. La respuesta asistencial incluyó una ambulancia de Soporte Vital Avanzado (SVA) y dos helicópteros (uno medicalizado y otro de rescate). Asimismo, acudieron patrullas de la Policía Foral de la comisaría de Tafalla pertenecientes a las unidades de Protección y Atención Ciudadana y al Grupo Judicial, acompañadas por una psicóloga de emergencias para prestar atención a los familiares. A la llegada de las asistencias, solo se pudo certificar el fallecimiento de los tres operarios en el mismo lugar de la tragedia, asumiendo la Policía Foral la instrucción de las diligencias judiciales.
Vínculo familiar de las víctimas
El siniestro ha generado una honda consternación social debido al estrecho vínculo familiar de los fallecidos y su arraigo en la comarca. La víctima de mayor edad era un hombre de 61 años, originario de Caparroso y con residencia entre Cadreita y Caparroso, padre de dos hijos, quien figuraba como uno de los dueños de la explotación porcina. El fallecido pertenecía a una conocida familia ganadera integrada por cinco hermanos, la cual gestiona otras granjas en los municipios de Caparroso y Cadreita. Precisamente, las instalaciones de Pitillas donde aconteció la fatalidad habían sido adquiridas por la firma familiar de manera reciente.
Junto a él perdió la vida su sobrino, un hombre de 37 años, vecino de Caparroso y padre de dos niños pequeños de 7 y 5 años. La tercera víctima mortal en el interior de la fosa es un empleado de 33 años, de nacionalidad paraguaya y con domicilio fijado también en Caparroso. El trágico e instantáneo fallecimiento de los tres trabajadores ha provocado una profunda conmoción tanto en Caparroso como en Cadreita, donde las familias afectadas gozan de un amplio reconocimiento entre la vecindad.
Largo historial de catástrofes similares
La tragedia registrada en esta granja de Pitillas representa el accidente más grave producido en el Estado en recintos de almacenamiento de purines desde abril de 2003, cuando cuatro miembros de una misma familia perecieron por inhalación de gases tóxicos en una explotación de Murcia. Con los tres fallecidos en este siniestro, la Comunidad Foral de Navarra acumula un total de seis muertes en circunstancias similares en este tipo de fosas en los últimos cuatro años.
El antecedente más reciente se produjo en diciembre de 2023 en Leitza, donde un hombre de 74 años falleció intoxicado mientras trabajaba en la fosa de purines de una granja ovina, resultando además afectado otro operario que precisó ingreso hospitalario. Asimismo, en junio de 2022, dos trabajadores de 45 y 36 años perdieron la vida en Puente la Reina-Gares (en las instalaciones del Señorío de Sarría) al desvanecerse consecutivamente en el sumidero de una balsa de purines durante tareas de limpieza. Echando la vista más atrás, en 1996 la localidad de Tabar vivió un suceso parecido en el que fallecieron tres jóvenes al inhalar gases tóxicos tras abrir una trampilla en una nave ganadera e intentar auxiliarse mutuamente.
Los depósitos de almacenamiento de purines constituyen una de las infraestructuras de mayor riesgo en el sector agrario debido al desplazamiento del oxígeno por gases nocivos emanados de la fermentación orgánica. La hemeroteca de las últimas dos décadas refleja episodios mortales parecidos en explotaciones ganaderas de provincias como Burgos, Lleida, Girona, Salamanca y Huesca, además de un grave accidente en una depuradora de aguas residuales en Corella en 2018. La investigación de la Policía Foral en Pitillas aclarará ahora las condiciones específicas en las que se desempeñaban las tareas laborales en el momento de la tragedia.