Durante los meses de verano, el cabello está expuesto a varias agresiones. La radiación ultravioleta, el cloro y la sal pueden contribuir a que la fibra capilar pierda hidratación, brillo y suavidad. A esto se suman el calor y el uso de secadores o planchas, que pueden aumentar la sequedad y fragilidad.
El sol puede dañar las proteínas del cabello y favorecer que el pelo se vuelva más seco y quebradizo. El agua del mar y el cloro también pueden aumentar la sensación de aspereza. Por eso, al volver de vacaciones es habitual notar el cabello más encrespado, difícil de desenredar o con las puntas abiertas.
Septiembre es un buen momento para revisar la rutina capilar. No se trata de recuperar en unos días una fibra que ya ha sufrido daño, sino de mejorar su aspecto y reducir nuevas agresiones.
Hidratación y reparación
El primer paso es adaptar el lavado. Un champú suave ayuda a limpiar el cabello, mientras que el acondicionador facilita el desenredado y mejora la suavidad. Si la melena está especialmente seca, una mascarilla capilar una o dos veces por semana proporciona un cuidado más intenso.
También hay que diferenciar entre hidratar y reparar. Los productos acondicionadores mejoran el tacto, el brillo y la manejabilidad, mientras que los tratamientos reparadores están pensados para cabellos debilitados y ayudan a mejorar su resistencia y apariencia. La elección dependerá del estado de la melena.
Señales de que tu pelo necesita cuidados extra
Si después del verano el cabello se enreda, pierde brillo o se rompe, puede estar más dañado de lo habitual. Las puntas abiertas y el encrespamiento también indican que necesita cuidados específicos.
En estos casos, conviene reducir las agresiones y priorizar productos hidratantes y reparadores.
Menos calor y más protección
Después del verano, reducir durante unas semanas el uso de planchas y secador ayuda a limitar nuevas agresiones. Cuando se utilicen herramientas térmicas, conviene aplicar antes un protector térmico.
También importa cómo se desenreda el cabello. Lo mejor es hacerlo con suavidad, empezando por las puntas. Las gomas demasiado apretadas y los recogidos que generan tensión pueden favorecer la rotura.
Y hay un punto importante: una punta abierta no puede repararse de forma permanente. Si están muy deterioradas, cortar es la forma más eficaz de sanear la melena.
Mano de una chica encendiendo el secador para secarse el pelo después de la ducha.
Preparar el cabello para el otoño
Septiembre no significa abandonar la protección frente al sol. Todavía quedan semanas de exposición y puede ser útil recurrir a sombreros o productos capilares con protección UV.
La llegada del otoño también es buen momento para espaciar los procesos químicos, utilizar acondicionador de forma regular y evitar cepillados bruscos. Más que buscar un producto milagroso, la clave está en mantener una rutina capilar constante.