Gipuzkoa

“Sin el diagnóstico correcto, un tratamiento de ortodoncia puede fracasar antes de empezar”

El doctor Domingo Martín defiende una ortodoncia funcional que va más allá de alinear dientes y pone el foco en la articulación, la mordida y el equilibrio del sistema masticatorio
En la Clínica Martín Goenaga ponen el foco en el diagnóstico, el pilar sobre el que se construye todo el tratamiento y, en muchos casos, el bienestar futuro del paciente / Clínica Martín Goenaga.

En ortodoncia, el éxito no comienza cuando se colocan los alineadores o los brackets. Empieza mucho antes: en el diagnóstico. En la Clínica Martín Goenaga de Donostia (plaza Bilbao 2), esta fase previa es el pilar sobre el que se construye todo el tratamiento y, en muchos casos, el bienestar futuro del paciente. “Un tratamiento puede fracasar incluso antes de empezar si el diagnóstico no es el correcto”, explica el doctor Domingo Martín. Y es que, lejos de lo que muchos piensan, la ortodoncia no consiste únicamente en alinear dientes.

Uno de los errores más comunes en la práctica clínica es centrarse exclusivamente en la posición dental, olvidando que la boca forma parte de un sistema mucho más complejo. “El primer fallo es olvidarte de la articulación. Muchos tratamientos se centran en alinear dientes, pero la mandíbula tiene una posición que debe estar en armonía con ellos”, señala Martín. Esa relación entre dientes, articulación y musculatura es clave, y cuando no se tiene en cuenta desde el principio, las consecuencias pueden ser importantes. “No todo el mundo sufre, pero el que sufre, sufre mucho”, advierte el especialista.

Un diagnóstico incompleto puede derivar en problemas que van mucho más allá de la estética. Dolor articular, cefaleas, molestias cervicales, dificultades al masticar o incluso síntomas auditivos forman parte de una realidad que muchos pacientes experimentan sin saber su origen. “Existe una inervación compartida entre la articulación y el oído. Por eso puedes tener tinnitus, ruidos o dolor de oído producido por los dientes”, precisa el doctor Martín. Durante años, muchos de estos pacientes acudían a especialistas sin encontrar respuesta, porque no se relacionaban estos síntomas con la mordida.

Desgastes, fracturas dentarias…

En la base de todo está la función. “La masticación es la clave de todo”, afirma el doctor Martín. Cuando no se mastica correctamente, el sistema se resiente: aparecen desgastes, fracturas dentarias o problemas en las encías. Los dientes están preparados para soportar fuerzas verticales, pero cuando la mordida no es correcta, reciben fuerzas laterales que los dañan. “Nuestro objetivo es que el paciente mastique bien. Porque cuando la función está bien, la estética suele venir sola”, añade Martín.

Ese enfoque funcional implica entender la boca como parte de un sistema más amplio. Cuando no opera correctamente, el cuerpo compensa activando otros músculos, lo que puede generar sobrecargas y dolor en diferentes zonas. “La boca activa muchísimos músculos cuando no funciona bien. Puedes tener dolores de cuello, de hombros o incluso dificultades para mover la cabeza, y el origen está en la boca”, recalca. Corregir esa disfunción no solo elimina el dolor, sino que transforma la calidad de vida del paciente. “Cuando una persona viene con patología y con dolor articular y conseguimos eliminarlo, le cambiamos la vida”, asegura.

Beneficios de un buen tratamiento

Los beneficios de un tratamiento bien planteado también se reflejan en el aspecto externo. Al mejorar la función y relajar la musculatura, el cambio es visible. “Cuando quitamos el dolor, los pacientes duermen mejor, dejan de tomar medicación y la musculatura se relaja. Todo eso cambia la cara”, señala el doctor Martín. En muchos casos, esa transformación se traduce, as su vez, en una mejora de la autoestima y del bienestar general.

La tecnología no sustituye el diagnóstico

En los últimos años, la ortodoncia ha experimentado un gran desarrollo, especialmente con la irrupción de los alineadores. Sin embargo, esta evolución también ha traído consigo cierta simplificación del tratamiento. “El problema no es el alineador, sino cómo se utiliza. En manos inexpertas puede convertirse en algo puramente cosmético”, advierte el especialista. Por eso, incide en que “la tecnología nunca puede sustituir al conocimiento ni al diagnóstico”.

En definitiva, la experiencia en la Clínica Martín Goenaga refuerza una idea clara: el resultado en ortodoncia no depende únicamente del abordaje, sino de comprender en profundidad qué le ocurre a cada paciente antes de empezar. “El éxito de un tratamiento empieza cuando entiendes qué le pasa realmente al paciente”, sentencia el doctor Martín.

14/05/2026