Actualizado hace 2 horas
Apenas horas después de que se hiciera pública la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra, que condena al profesor de Biología del IES Zizur a una pena global de 180 años y nueve meses de prisión, el docente ha decidido no esperar a que el tribunal dictara una orden formal de busca y captura o un requerimiento de ingreso tras la solicitud de la Fiscalía, y en un movimiento poco habitual en este tipo de procesos mediáticos, ha ingresado de forma voluntaria en el centro penitenciario de Pamplona durante la tarde de este miércoles.
Esta decisión se produce tras conocerse el contenido íntegro del fallo judicial, que detalla una trama sistemática de espionaje y vulneración de la intimidad que ha afectado a 42 mujeres. Hasta la fecha, el acusado no había estado privado de libertad, pero la gravedad de las penas impuestas y la inminencia de un auto que resolviera su situación personal -solicitado por el Ministerio Público al cierre del juicio en marzo- han precipitado su entrada en la cárcel.
Respuesta institucional en Zizur Mayor
La noticia ha caído como un jarro de agua fría en Zizur Mayor, donde el equipo de gobierno municipal ha reaccionado con firmeza ante la "profunda conmoción" generada en la localidad. El alcalde, Jon Gondán, ha expresado este miércoles su más enérgica condena por unos hechos que, según sus palabras, "vulneran gravemente la intimidad, la dignidad y la seguridad" de las afectadas.
Desde el consistorio se ha querido poner el foco en la "valentía y dignidad" con la que las víctimas, muchas de ellas jóvenes alumnas del centro educativo, han afrontado el proceso judicial. Gondán ha recordado que el Ayuntamiento ha mantenido un dispositivo de acompañamiento psicológico y jurídico durante toda la instrucción, subrayando que la prioridad absoluta es ahora su recuperación y protección.
Por su parte, la concejala de Igualdad, Piluka García, ha advertido sobre el preocupante cariz de este caso, que refleja nuevas formas de violencia digital. García ha insistido en la necesidad de reforzar la prevención en el ámbito digital y ha anunciado que el municipio continuará impulsando acciones de formación y sensibilización en coordinación con los centros educativos para evitar que este tipo de abusos se repitan en el entorno escolar.
Límite legal de los 15 años de cumplimiento
A pesar de la espectacularidad de la cifra de 180 años de cárcel, la realidad penal establece un horizonte de cumplimiento mucho más corto. Según la sentencia dictada por la Sección Primera de la Audiencia de Navarra, y en aplicación del artículo 76 del Código Penal, el máximo de estancia efectiva en prisión será de 15 años. Este cálculo responde a la norma que limita el cumplimiento al triple de la pena más alta impuesta por uno de los delitos, que en este caso concreto se fijó en cinco años.
Un espionaje que comenzó en el vecindario
El relato de los hechos probados describe un patrón delictivo que se ejecutó de forma continuada entre los años 2019 y 2023. La investigación se inició tras la denuncia de una vecina del profesor que, en septiembre de 2023, descubrió un dispositivo tecnológico sospechoso. El condenado utilizaba una técnica rudimentaria pero efectiva: descolgaba una cámara atada a una pita o cuerda desde la ventana de su vivienda para captar imágenes de la mujer en la intimidad de su dormitorio.
La detención se produjo in fraganti cuando el acusado repetía la maniobra a la mañana siguiente de que la víctima alertara a la Policía Municipal. Tras los registros policiales, se descubrió que no era un caso aislado; el docente también había empleado este método para fotografiar a una menor de 13 años de un edificio contiguo, llegando a captar hasta 74 imágenes de la niña en su habitación.
Infiltración en el ámbito educativo y uso de IA
Sin embargo, la parte que el tribunal ha calificado como la más grave es la referida al abuso de su posición de superioridad como docente. El profesor obtuvo de manera ilícita las contraseñas de correos electrónicos y redes sociales como Instagram y Snapchat de varias de sus alumnas, cuyas edades oscilaban entre los 14 y 18 años.
Con el material privado obtenido, el condenado no solo almacenó archivos íntimos, sino que utilizó técnicas de inteligencia artificial para elaborar fotomontajes de carácter sexual donde las menores aparecían desnudas. A este historial de traición a la confianza educativa se suma el espionaje a sus propios compañeros: el acusado instaló una cámara oculta en el aseo privado del profesorado del instituto, donde grabó a cuatro colegas en momentos de absoluta intimidad.
Además, la sentencia acredita que el docente extendió su actividad delictiva a establecimientos comerciales de Pamplona. Allí, introducía su teléfono móvil bajo las mamparas de los probadores de ropa para grabar a mujeres mientras se cambiaban, afectando tanto a víctimas que pudieron ser identificadas en tiendas de moda y deporte como a otras cuya identidad no se ha podido determinar.
El fallo judicial, no obstante, todavía no es firme y puede ser recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN). Mientras tanto, el que fuera profesor de Biología en Zizur duerme ya en una celda de la prisión de Pamplona.