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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dicho este martes que considera "evidente" que el control fronterizo por parte de Marruecos "falló" en la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta del pasado 30 de julio y asegura que les ha pedido "acciones y respuestas".
En una entrevista en la cadena CNN en Nueva York, donde participa en la semana de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, ha vuelto a defender que no había "evidencias claras" de que algo así podía suceder --la entrada masiva de alrededor de 80.000 personas en 48 horas--.
También ha recalcado que están intentando devolver la normalidad a la ciudad autónoma pero respetando la "dignidad humana" de los migrantes que todavía permanecen allí, alrededor de 10.000 según datos oficiales.
"Hemos pedido a Marruecos respuestas y acciones porque para nosotros es evidente que su mecanismo de control de fronteras ha fallado", ha indicado Sánchez, asegurando que están investigando qué pasó esos días. Hasta el momento se había limitado a defender el papel del país vecino, haciendo hincapié en que no hay ninguna prueba que le señale como promotor de la "avalancha", tal como la ha definido el propio Sánchez en varias ocasiones.
A principios de septiembre, en su comparecencia en el Congreso para dar explicaciones de este asunto, insistió en que no había pruebas sólidas contra Rabat, pero advirtió que actuará con "total contundencia" si se demuestra su implicación.
Este martes, además, el jefe del Ejecutivo ha defendido que Ceuta y Melilla son ciudades españolas enclavadas en África subrayando que forman parte de la frontera sur no solo de España sino de la Unión Europea.
En ese sentido se ha vuelto a quejar de que algunos socios europeos no mostraron solidaridad con España tras estos sucesos mientras su Gobierno, apunta, sí lo hizo en crisis pasadas como la de Lampedusa o ante el cuestionamiento de la soberanía de Groenlandia por parte del presidente de Estados Unidos Donald Trump. "Desafortunadamente, sufrimos la insolidaridad de muchos de estos gobiernos durante la crisis", ha lamentado.
Respecto a la situación actual de Ceuta, donde la crisis continúa, con miles de migrantes todavía en las calles, Sánchez dice ser consciente de que el mundo les está mirando y asegura que mostrará que "se puede proporcionar seguridad y orden" sin perjuicio de "la dignidad humana".
Respecto a la desclasificación de documentos secretos sobre las comunicaciones de los días previos a la crisis, Sánchez ha dicho que "en realidad muestran que no había evidencia clara de que algo así sucedería".
En todo caso, ha defendido que en los ocho años que lleva siendo presidente del Gobierno ha "desarrollado una relación muy positiva" con el país alauí, y España necesita mantenerla. "Necesitamos tener una relación positiva con Marruecos", ha recalcado. No obstante ha dicho que tienen que devolver "la mayoría" de las personas que todavía están en Ceuta.
En ese sentido ha asegurado que lo harán con "dignidad" como ejemplo de "la gran democracia y el gran país que es España", y porque los migrantes "son personas", ha zanjado.