La ruta hacia las cimas de Cruz de Alda, Txintxularri y Somorredondo es un recorrido variado y muy agradecido. Entre ermitas, barrancos sombríos y una cresta panorámica, la jornada combina sendero técnico, bosques y pistas rápidas, cerrando un itinerario completo en la frontera natural entre Álava y Navarra.
DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 13,60 km
· Desnivel positivo: 660+
· Duración: corriendo 1:45h / Caminar - correr: 2:30h / Senderismo 3:20h
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
· Desde Pamplona, saliendo por la parte suroeste de la ciudad accedemos hasta la A-12 dirección Logroño. La abandonamos en la salida 44 para tomar la NA-132A sentido Vitoria. Antes de llegar a Campezo, ya por la A-132 cogemos el desvío a Orbiso y al final del pueblo la carretera al área recreativa.
· Desde Vitoria, salimos por la parte este de la ciudad para coger la A-132 que nos lleva directamente hasta Santa Cruz de Campezo. Tras pasarlo cogemos a la izquierda el desvío a Orbiso.
· Desde Bilbao, saliendo por la parte sur por medio de la AP-68 y después por la N-622 llegamos a las cercanías de Vitoria. Tomamos la N-1 sentido Irún para dejarla en la salida 357. Así por la A-2134 cogemos en Illaratza la A-4107 que nos deja ya en la A-132 donde seguimos las indicaciones del punto anterior.
· Desde Donostia tomamos la N-1 sentido Madrid hasta Salvatierra. Allí llegamos a Guereñu, donde la A-3114 nos deja en Maeztu. En ese punto cogemos la A-132 para seguir los pasos anteriormente citados.
DESCRIPCIÓN
Vamos con una ruta que nos ofrece una mezcla perfecta de paisaje, historia y ritmo montañero. La que parte del área recreativa de Orbiso, junto a la ermita de Santa Lucía, es una de esas propuestas que sorprenden por su variedad. En apenas 13,5 kilómetros y 660 metros de desnivel positivo, la jornada enlaza tres cimas de la Sierra de Lokiz, un barranco que marca frontera entre territorios y un cordal panorámico que invita a caminar sin prisa.
La sierra de Lokiz nos espera.
Comenzamos la ruta por una pista ancha que se eleva suavemente entre robles y prados. En un kilómetro alcanzamos la ermita de Santa María Beatasis, un pequeño templo rural que conserva el encanto de las construcciones sencillas de montaña. En Orbiso cuentan que antiguamente era lugar de parada para los pastores que subían hacia Lokiz, y que en días de tormenta servía de refugio improvisado. Hoy es un punto de transición: a partir de aquí, el paisaje cambia.
Vistas al barranco de Berrabia / Gonzalo Pérez Zunzunegui
Tras pasar un campo de pasto por el delgado camino que lo parte en dos, el sendero se estrecha y nos introduce en el barranco de Berrabia, un corredor natural que asciende hacia el corazón de la sierra. Este barranco, además de ser uno de los rincones más bonitos del recorrido, tiene una particularidad: marca la frontera natural entre Álava y Navarra. Durante siglos, esta línea de agua y bosque fue referencia para delimitar pastos, derechos de paso y términos municipales. Todavía hoy, si uno presta atención, puede encontrar antiguos mojones de piedra semiescondidos entre el musgo.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. Tan solo hay fuente al inicio y fin de ruta. Además, toda la cresta esta sin protección de árboles, por lo que, si ya de por si habrá que llevar buenas reservas, en época de calor todavía mas.
Calzado. Importante un calzado que agarre bien en roca ya que la mayor parte del recorrido estará presente bajo nuestros pies.
Dificultad. Moderada sobre todo por el desnivel y la subida del barranco que es larga, por lo demás, sencilla de seguir y no excesivamente dura.
El ascenso por Berrabia es una delicia. El sendero alterna tramos de sol, donde la luz cae a plomo sobre el terreno pedregoso, con zonas de bosque frondoso en las que la humedad se nota en cada paso. El terreno es ligeramente técnico, con raíces, escalones naturales y pequeñas zonas de roca que obligan a avanzar atentos. El rumor del agua aparece y desaparece, recordando que este barranco es un corredor vivo, especialmente en primavera. En algunos puntos, el bosque se cierra tanto que parece que caminamos por un túnel verde.
HACIA LA CRUZ DE ALDA
Tras unos cinco kilómetros de ascenso sostenido, alcanzamos el collado de Mojón Alto, un punto amplio y luminoso que marca el final del barranco y el inicio del tramo más montañero del día. Desde aquí encaramos la subida hacia la primera cima: la Cruz de Alda. El camino asciende por un bosque precioso, de esos que parecen diseñados para caminar en silencio. Robles, hayas y arces se mezclan en un ambiente fresco, donde el suelo está cubierto de hojas incluso en verano.
La Cruz de Alda o Perriain (1.122m.) aparece de repente, vigilando el valle desde su posición privilegiada. Es una cima modesta en altura, pero con una panorámica generosa hacia la Llanada Alavesa y los montes de Izki. En Orbiso cuentan una pequeña historia: dicen que la cruz fue colocada para recordar a un caminante que, hace décadas, se perdió en la sierra durante una tormenta y apareció días después en el valle de Lana, desorientado pero sano y salvo. La cruz, según la tradición, simboliza protección para quienes transitan estas alturas.
Cruz de Alda y buzñon de Perriain.
SEGUNDA PARADA: TXINTXULARRI
Desde la cima descendemos al collado Markillano, una depresión suave que conecta con la siguiente elevación del día: Txintxularri. El ascenso es corto y agradable, siguiendo un sendero que se abre paso entre claros y pequeños tramos de roca. Txintxularri (1.124m.) es una cima discreta, pero sirve de antesala perfecta para uno de los tramos más bonitos de la ruta: la cresta del Raso.
En Txintxularri con la sierra de Codes al fondo
El Raso es un cordal amable, sin dificultades, que permite caminar disfrutando del paisaje. A un lado, la vertiente navarra cae hacia los valles de Lana y Metauten; al otro, la alavesa se extiende hacia los montes de Izki y la Llanada. Este tramo tiene algo especial: la sensación de caminar por una frontera natural, por una línea que ha separado territorios y culturas durante siglos.
SOMORREDONDO
Siguiendo la cresta llegamos a Somorredondo (1.077m.), la tercera cima del día, coronada por un vértice geodésico. Desde aquí la panorámica es amplia y limpia, perfecta para entender la estructura de la Sierra de Lokiz: una muralla caliza que se eleva abruptamente desde los valles y que, en su parte occidental, se suaviza en estas cumbres que hoy recorremos. Somorredondo es también un punto cargado de historia: en la zona se han encontrado restos de antiguos pasos utilizados por carboneros y arrieros que conectaban los pueblos de ambas vertientes.
Vértice geodédico en Somorredondo.
La bajada comienza desde Somorredondo por la senda Markillano, un descenso que combina pista, tramos de bosque y una zona más técnica debido a una pedrera. Este tramo exige bajar con calma, buscando apoyos firmes entre las piedras sueltas. Superada la pedrera, el camino se abre en pista ancha, perfecta para dejar que las piernas se suelten y completar los últimos metros hasta el área recreativa de Orbiso. Terminamos la ruta con esa sensación tan reconocible de las jornadas bien equilibradas: un poco de todo, sin excesos, con tres cimas encadenadas, un barranco fronterizo y una cresta panorámica que invita a caminar sin prisa. La Sierra de Lokiz, siempre discreta, vuelve a demostrar que es uno de esos lugares donde la montaña se vive de forma auténtica, sin artificios, con la belleza tranquila de las sierras que han visto pasar siglos de historias.
PLANES ALTERNATIVOS
A continuación, un par de planes extras con los que completar nuestra jornada de monte:
· Granja escuela Basabere: A poco mas de media hora de nuestra ruta se encuentra esta granja escuela. Con visita libre, añadiéndole un menú o incluso visita de tarde si vamos después de comer cualquier opción es buena. Tenemos acceso a todos los animales, paneles educativos, en la opción de mañana se puede acceder a visita guiada, opción de castellano y euskera, charla sobre las aves rapaces e incluso se puede optar con una experiencia mas completa que incluye ludoteca. Cebras, cabras pigmeas, valais, loros, dromedarios, linces, serpientes, lobos, cerdos vietnamitas, tortugas y un larguísimo etcétera de animales forman la familia de Basabere, que además de granja escuela es centro de rescate de animales. Reservas en https://basabere.com/
· Descubrir Santa Cruz de Campezo: a escasos 4 kilómetros se encuentra esta preciosa población alavesa. Para empezar un paseo por sus empinadas calles donde sus edificaciones luces arcos de medio punto, blasones y escudos. Merece destacar la plaza donde luce majestuosa una fuente octogonal cerrada por ocho poyetes con cadenas, la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, templo gótico y como no, situado en lo alto, el Santuario de Nuestra Señora de Ibernalo. Ya saliendo del pueblo tenemos variadas rutas como la senda de la Torca, de los Lobos y la espectacular Senda de la Dormida.
En Orbiso, en la cercana Zuñiga y por supuesto en Campezo disponemos de bares y lugares donde degustar la rica gastronomía de la zona y reponer fuerzas.