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Las rosquillas son uno de los postres más sencillos para quien no tiene mucha experiencia en la repostería. En el recetario tradicional hay muchas versiones, pueden ser fritas u horneadas, o con distintos tipos de masa, más esponjosa u hojaldrada, según sus ingredientes. Para quien no tenga mucha experiencia en la cocina o quiera disfrutar un rato con los niños haciendo un postre, aquí va una receta sencilla pero muy rica.
Ingredientes
- 1 kilo de harina
- 3 huevos (a temperatura ambiente)
- 200 gr. de azúcar
- Media cucharilla de anís molido en polvo
- Dos cucharillas de levadura
- Medio vaso de aceite de oliva
- Una pizca de sal
- Ralladura de un limón
- Zumo de media naranja
- Aceite de girasol para freír
- Azúcar para rebozarlas al final (opcional)
Elaboración
En un bol, mezclar los huevos con el azúcar y batir hasta que blanqueen.
Añadir la pizca de sal, el aceite de oliva, el zumo de naranja, el anís en polvo y la ralladura de limón. Mezclar bien.
Por otro lado, mezclar la harina con la levadura química y tamizar sobre el bol con el resto de ingredientes. Mezclar poco a poco, primero con una cuchara. Debe quedar una masa blanca, que cuesta remover con la cuchara.
Espolvorear harina sobre la encimera y vierte la masa encima. Hay que trabajar la masa con las manos hasta tener la consistencia deseada que permita dar forma a las rosquillas. Si queda muy pegajosa se puede añadir algo más de harina, pero sin pasarse para que no quede una masa seca.
Dejar reposar la masa diez minutos.
Coger porciones no muy grandes y darles forma. Se puede modelar como un churro y luego juntar los extremos ejerciendo un poco de presión para que se peguen, o bien formar una bola y hacerle un agujero en el centro.