El récord mundial de la milla parecía ser un bien patrimonio del deporte, algo inquebrantable. Durante 27 años, el 3:43,13 que el marroquí Hicham El Guerrouj estableció en Roma en 1999 resistió el paso del tiempo, a las nuevas generaciones y a la revolución tecnológica a la que asiste el atletismo. Hasta que apareció el escocés Josh Kerr.
Kerr ha logrado una de las hazañas más importantes del mediofondo moderno al detener el cronómetro en 3:42,66 durante la reunión de la Diamond League celebrada en Londres, una actuación que no solo rebaja en 47 centésimas una marca que parecía intocable, sino que devolvió a Gran Bretaña el récord de una distancia que está muy ligada a su historia atlética.
Josh Kerr celebra su nuevo récord de la milla.
Project 222, el plan perfecto
El estadio olímpico de Londres, con cerca de 60.000 espectadores, fue el escenario perfecto para una actuación largamente planificada. El escocés llevaba meses anunciando públicamente que su gran objetivo de la temporada era derribar el récord de El Guerrouj. En un año sin Juegos Olímpicos ni Mundial al aire libre, decidió concentrar todos sus esfuerzos en un único desafío: el denominado Project 222, una preparación diseñada para correr la milla en 222 segundos, es decir, por debajo de los tres minutos y 43 segundos.
La preparación fue más allá del entrenamiento convencional. Kerr trabajó junto a su equipo y a la firma Brooks en el desarrollo de unas zapatillas específicas para este intento, una equipación diseñada para optimizar la aerodinámica y una planificación milimétrica que incluía desde el ritmo de las liebres hasta cada detalle. Todo estaba enfocado hacia un único día y una única carrera. El Día D en su calendario.
Sobre la pista, Kerr ejecutó el plan con una precisión quirúrgica. Se mantuvo protegido tras las dos liebres durante el primer kilómetro y, una vez desaparecieron, tomó el mando sin titubear. Ni el estadounidense Yared Nuguse ni el resto de un pelotón de enorme nivel pudieron responder cuando Kerr incrementó el ritmo en la última vuelta. Cruzó la meta con casi tres segundos de ventaja sobre su anterior mejor registro personal y dejando una sensación de dominio impropia de una carrera disputada a la velocidad en que se cubrió.
"Era solo yo, mis zapatillas y la pista"
Nada más finalizar, el escocés reconoció a la BBC que la atmósfera del estadio fue determinante. “Era solo yo, mis zapatillas y la pista. Apenas podía oír nada en los últimos metros. Ver un 3:42 en el marcador era exactamente el objetivo que tenía”, explicó tras cosechar el éxito.
La milla es una prueba casi sagrada en el atletismo británico. Fue Roger Bannister quien rompió por primera vez la barrera de los cuatro minutos en 1954, y figuras como Sebastian Coe, Steve Ovett o Steve Cram prolongaron posteriormente esa tradición. Desde que El Guerrouj arrebató el récord mundial en 1999, esa hegemonía histórica había desaparecido. Kerr la ha recuperado 27 años después.
¿A por el récord de 1.500 metros?
Con 28 años, campeón del mundo de 1.500 metros en 2023 y subcampeón olímpico, Kerr añade ahora a su palmarés uno de los registros más prestigiosos del atletismo. Su exhibición en Londres abrió la cuestión sobre el siguiente gran objetivo: el récord mundial de 1.500 metros, otra plusmarca que sigue perteneciendo a Hicham El Guerrouj desde 1998 y que muchos consideran que será el siguiente gran desafío para este escocés nacido en Edimburgo.