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Comprar entradas para los conciertos de los artistas más solicitados puede convertirse en una auténtica carrera contrarreloj. Las plataformas de venta obligan en ocasiones a registrarse con antelación, superar una cola virtual y actuar con rapidez para conseguir las localidades antes de que se agoten. Cuando, además, se trata de organizar la asistencia de un grupo de amigos, la situación puede complicarse todavía más.
Lo habitual cuando varias personas quieren acudir juntas a un concierto es que uno de los integrantes se encargue de comprar todas las entradas y adelante el dinero, mientras el resto le transfiere posteriormente la cantidad correspondiente.
Pero, ¿qué ocurre cuando alguien finalmente no puede acudir y las entradas no se consiguen vender?
Esta es la situación que ha contado en X el usuario Gaizka Etxaniz, cuyo relato sobre unas entradas de concierto ha generado numerosas reacciones en la red social. El protagonista explica que adelantó 500 euros para comprar diez entradas para un grupo de amigos y que terminó asumiendo una pérdida de 100 euros después de que una pareja no acudiera al evento y se negara posteriormente a pagar sus localidades.
Una multitud disfruta de un concierto en directo
Adelantó 500 euros para comprar las entradas
Según relata Etxaniz, todo comenzó varios meses atrás, cuando cinco parejas quedaron para acudir juntas a un concierto. Para facilitar la compra, fue él quien se encargó de adquirir las diez entradas, adelantando 500 euros de su propio bolsillo, aunque posteriormente las diferentes parejas fueron abonando su parte correspondiente.
El problema llegó el mismo día del concierto. Una de las parejas avisó de que finalmente no podría acudir al evento. Ante esta situación, intentaron encontrar a otras personas que pudieran comprar las dos entradas que habían quedado libres. "Intentamos vender sus dos entradas, pero no hubo manera", explica Etxaniz en su relato.
Una vez terminado el concierto, el usuario escribió a su amigo para reclamarle los 100 euros correspondientes a las dos entradas. Sin embargo, como explica el amigo, no considera que tuviese que pagarle los 100 euros “si no hemos ido”. A pesar de haber sido dinero adelantado, ellos avisando de que no podían acudir ya era “justificación” suficiente, a su entender.
"Pensé que estaba de broma", cuenta el usuario de X. "No lo estaba".
Su amigo consideraba que no tenía que pagar unas entradas que finalmente no había utilizado: si no habían acudido al concierto, entendían que no tenían por qué asumir el coste. "No considero que tengamos que pagarte 100 euros si no hemos ido", habría argumentado el amigo.
Etxaniz trató de explicarle que el dinero ya había sido adelantado y que las entradas se habían comprado específicamente para ellos. Además, habían intentado venderlas a otras personas antes de que comenzara el concierto, pero no habían encontrado comprador. El amigo, sin embargo, se mantuvo en sus trece: "No tiene sentido que paguemos dos entradas que no hemos usado", insistieron.
"Haberlas vendido a otra gente"
El intercambio entre ambos amigos continuó con un argumento que terminó de generar el conflicto.
"Haberlas vendido a otra gente", le reprocharon. Etxaniz le recuerda que habían intentado precisamente venderlas, aunque no consiguieron encontrar comprador a pocas horas del concierto.
La otra parte consideraba que esa circunstancia no debía recaer sobre ellos. "No era cosa nuestra", sostuvieron al explicar por qué no consideraban que debieran asumir el coste de las entradas que no habían utilizado. Ante esa situación, Etxaniz decidió dar por terminada la conversación.
Han pasado los meses y sigue sin recibir esos 100 euros.
Sigue sin recibir el dinero
El conflicto no terminó con aquella conversación. Según relata el protagonista, han pasado varios meses y continúa sin recibir los 100 euros que había adelantado por las dos entradas. Sorprendentemente, la relación entre ellos no se rompió completamente. "Seguimos coincidiendo alguna vez con amigos, nos saludamos y hablamos con normalidad", explica Etxaniz.
Pero la experiencia sí cambió su manera de organizar planes con amigos. Después de asumir personalmente el coste de las dos entradas, decidió establecer una nueva regla para futuras compras. "Desde aquel día tengo una norma: si organizo algo, cada uno paga su entrada antes de que yo compre nada", cuenta.
Pero más allá del dinero, el protagonista asegura que lo que más le ha afectado de la historia ha sido la percepción sobre la relación de amistad. "Perder 100 euros jode, pero descubrir que un amigo considera normal que los pierdas tú por una decisión suya, bastante más", reflexiona.
Las redes reaccionan al conflicto
Su publicación ha generado numerosas respuestas en X y ha abierto una conversación sobre quién debería asumir el coste cuando una persona compra una entrada por adelantado y finalmente no puede utilizarla.
El relato ha provocado opiniones de todo tipo entre los usuarios de la red social. Una parte de las respuestas considera que los amigos deberían haber pagado las entradas, puesto que habían acordado acudir al concierto y la compra se había realizado para ellos.