Vida y estilo

Qué son los ADAS del coche y por qué no deberías desactivarlos

Cada pitido, cada frenazo automático o cambio de carril silencioso tiene un porqué. No es magia, ni fallo: es tecnología pensada para salvarte la vida. Y sin embargo, muchos conductores la desactivan sin saberlo. Descubre qué hacen realmente esos sistemas
La tecnología en los automóviles ayuda a mejorar la seguridad vial. / AI generated

Hace poco, en una charla con amigos, uno comentó que su nuevo coche “le avisaba demasiado” y que ya había ido al taller a “quitarle los ruiditos”. Le miré sorprendido. “¿Los ruiditos?”, le dije. “Eso no son ruiditos, es el coche diciéndome que hay un camión en tu ángulo muerto, o que estás invadiendo otro carril, o que el coche de delante ha frenado de golpe”. Me respondió con una sonrisa: “Sí, pero me pone nervioso”.

No es un caso aislado. Muchas personas compran vehículos modernos llenos de tecnología avanzada y, sin entenderla, terminan desactivando funciones clave como si fueran molestias. Es como comprar un smartphone de última generación y solo usarlo para hacer llamadas.

La realidad es que los coches actuales están equipados con sistemas de asistencia a la conducción (ADAS) que han revolucionado la seguridad vial. Cámaras, sensores, radares y software inteligente trabajan juntos para prevenir accidentes. Desde el control de crucero adaptativo hasta el frenado automático de emergencia, pasando por la detección de peatones o la alerta de cambio involuntario de carril: todo esto no es ciencia ficción, es tecnología disponible hoy.

Desconocimiento

Mucha gente no sabe cómo funcionan. Lo veo en talleres, en conversaciones, incluso en familiares cercanos. Desconocen que cuando el coche frena solo, no se ha vuelto loco, sino que ha detectado un obstáculo. O que cuando se corrige suavemente en la carretera, no es un fallo mecánico, sino una ayuda para evitar salirse del carril.

Aquí entra en juego la educación. Tener el permiso de conducir no debería ser solo saber dónde está el límite de velocidad o cuándo ceder el paso. Debería incluir también una formación mínima sobre cómo funcionan los sistemas de seguridad de los coches modernos. Ser conductor hoy ya no es solo manejar volante y pedales: es interactuar con tecnología.

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No se trata de convertirse en ingeniero, sino de entender lo básico. Saber qué significa cada luz en el tablero, qué hace cada sensor, cuándo intervenir y cuándo dejar actuar al sistema. Como docente, siempre digo que la tecnología no es buena ni mala por sí misma, depende del uso que hagamos de ella.

Así que mi consejo es claro: no desactives lo que no entiendes. Pregúntalo. Lee el manual. Acércate al concesionario y pide una explicación. Aprovecha esa tecnología que, en muchos casos, puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente grave.

29/08/2026