Nutrientes como la vitamina del grupo B, los antioxidantes o los ácidos grasos saludables influyen directamente en la salud capilar, ayudando a fortalecer la fibra, estimular el crecimiento y evitar la caída. Por eso, si se quiere presumir de melena bonita, hay que incluir los siguientes alimentos en la dieta habitual.
El tomate
Es rico en licopeno, un potente antioxidante que ayuda a combatir el daño de los radicales libres, responsables del envejecimiento capilar. Además, aporta vitamina C, fundamental para la producción de colágeno, una proteína clave para mantener el cabello fuerte y persistente.
El aguacate
El aguacate es una gran fuente de grasas saludables y vitamina E, nutre el cabello desde el interior, aportándole elasticidad y brillo. Sus ácidos grasos ayudan a mantener la hidratación y a proteger la fibra capilar frente a agresiones externas como el sol o la contaminación.
El salmón
Aporta proteína de alta calidad y vitamina D, claves para prevenir la caída y mejorar la densidad capilar. Incorporarlo en la dieta contribuye a una melena más saludable.
Huevo
Es uno de los alimentos más ricos en vitamina B12 y es proteína en estado puro, por lo que mantiene fuerte el folículo piloso, ayudando a que no se rompa. El huevo también posee un alto contenido de biotina. Conocida como la vitamina de la piel, el cabello y las uñas, mejora la salud de las raíces del cabello y les aporta fortaleza. El huevo también se usa en cataplasmas tópicas, aportando un extra de brillo e hidratación al cabello.
Agua
La falta de hidratación es una de las principales causas de la rotura y caída del cabello. Los expertos aconsejan beber entre 8 y 10 vasos al día. Además, activa el sistema circulatorio y nutre los folículos pilosos para que el pelo crezca fuerte y brillante desde la raíz hasta las puntas. Abusar de ella, en cambio, con lavados excesivos, puede oxidar la fibra capilar.
Lo que le quita brillo
Al igual que hay alimentos que favorecen un pelo sano y brillante, hay otros tantos, igual que algunos malos hábitos, que pueden dañarlo desde el interior.
* Dietas muy restrictivas o pobres en proteínas. El pelo está formado principalmente por queratina y si no se cubren las necesidades diarias de esta proteína, el organismo prioriza funciones vitales y el cabello entra en fase de caída o se vuelve más débil.
* Alcohol en exceso. Interfiere en la absorción de las vitaminas del grupo B y de minerales como el zinc, fundamentales para el crecimiento capilar. Además, también favorece la deshidratación, lo que se traduce en un cabello más seco y sin brillo.
* Déficit del hierro. No consumir suficientes alimentos ricos en este mineral esencial, como legumbres, mariscos, carne roja o verduras de hoja verde, puede provocar e intensificar la caída y la pérdida de densidad, especialmente en mujeres.