Vida y estilo

Qué comer antes de una caminata larga o excursión veraniega

La estrategia nutricional para asegurar tu energía, evitar la fatiga y proteger tu digestión en la montaña puede ser diferencial a la hora de pasar largas jornadas al sol haciendo deporte
Las caminatas por la arena forman parte de la rutina playera de muchas personas. / Pixabay

Caminar durante horas por terrenos irregulares, a menudo con desnivel y cargando una mochila, supone un gasto calórico muy grande. Si empiezas una ruta con las reservas de energía a medias o, por el contrario, con el estómago demasiado lleno, la fatiga, los tirones musculares o las malas digestiones pueden aparecer en cualquier momento.

Plato de arroz blanco. Pexels

Una clave para la comida previa a la caminata es priorizar los carbohidratos complejos de absorción lenta. Este tipo de nutrientes evitan los bajones de rendimiento a mitad de camino. Opciones como un buen plato de pasta integral, arroz, quinoa o una porción de avena son perfectas. Es fundamental combinar estos carbohidratos con una dosis de proteína limpia como pollo a la plancha, huevo o atún.

El factor tiempo

Lo ideal es comer entre dos y tres horas antes de empezar a caminar. El cuerpo necesita tiempo para hacer la digestión, y si empiezas la actividad física con el estómago en pleno proceso, la sangre se concentrará en el sistema de nutrición en lugar de ir a las piernas, lo que provoca pesadez, calambres y un cansancio mayor.

Si la excursión arranca muy temprano por la mañana y no tienes tres horas para digerir un menú completo, cabe la opción de adaptar el desayuno para que sea eficiente y ligero. Una opción a tener en cuenta es un tazón de gachas de avena con plátano y un puñado de frutos secos o un par de tostadas de pan integral con huevo cocido o aguacate. El plátano es una opción que aporta potasio para prevenir calambres, la avena da energía de calidad y los frutos secos ofrecen grasas saludables que ayudan a sostener el ritmo en los primeros kilómetros.

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Los grandes enemigos

Existen dos componentes que debes mantener lejos antes de una caminata: las grasas pesadas y el exceso de fibra. Aunque la fibra es fantástica en el día a día, un exceso de verduras crudas, legumbres o alimentos integrales justo antes de una caminata larga pueden causar gases o molestias estomacales. Por su parte, las grasas saturadas ralentizan mucho la digestión y hacen que te sientas pesado y sin energía durante la excursión.

30/08/2026