El lehendakari, Imanol Pradales, mostró este martes su preocupación por los altercados registrados la víspera en Bilbao y advirtió de un problema que, a su juicio, va más allá de los propios incidentes: la creciente normalización de la violencia entre los jóvenes. Durante su participación en el undécimo encuentro de Uzturre Foroa, celebrado en Tolosa, reclamó que se investiguen los hechos y que sus responsables afronten las consecuencias. También advirtió de un escenario político incierto, marcado por la polarización, el futuro del autogobierno vasco y la incertidumbre ante las próximas elecciones generales.
“¿Qué está pasando en este país para que personas tan jóvenes sean capaces de protagonizar episodios de semejante violencia?”, se preguntó Pradales, que rechazó cualquier intento de presentar estos comportamientos como una forma de diversión. Para el lehendakari, justificar las agresiones resulta “intolerable e inaceptable”.
Recordó que condenó los incidentes “de forma muy clara y explícita casi al momento” y defendió que la posición del Gobierno vasco es “ética y política inequívoca”. Los hechos, insistió, “tienen que ser investigados y tiene que tener consecuencias”.
En el evento ‘Diálogo con el Lehendakari. Retos y prioridades de Euskadi’, Pradales consideró que los altercados no surgieron de manera espontánea. Según explicó, existía una preparación previa y la supuesta llegada a Bilbao del agitador Vito Quiles, que finalmente no acudió, habría servido como excusa para desencadenar los incidentes. “Había algo organizado previamente”, afirmó, antes de apuntar a “una organización más o menos sofisticada” detrás de lo sucedido.
El balance de los disturbios, con casi una veintena de detenidos –la mitad menores de edad–, llevó al lehendakari a opinar que existe “una banalización de la violencia en determinados entornos, el fútbol, a veces, las redes sociales o el ocio, donde parece que esto es más un espectáculo y no podemos caer en esa banalización”. Tras esto mostró su preocupación por “qué referentes hay en algunas casas, escuelas o lugares para que pueda banalizarse o justificarse el uso de la violencia”.
Aunque defendió la actuación de la Ertzaintza, cuestionada por una supuesta falta de previsión, Pradales ve necesario realizar “un análisis fino de lo ocurrido”. Según su relato, las manifestaciones transcurrían de forma pacífica hasta que se produjo una provocación organizada. “No es normal lo que vimos ayer”, resumió.
Un horizonte político complicado
Más allá de los incidentes de Bilbao, Pradales dibujó un panorama político y social marcado por la polarización. Lamentó que haya “mucha estética y superficialidad” y pocos contenidos, y advirtió de que 2027 será “un año muy complicado”, en el que harán falta “decisiones de altura”. En este contexto, mostró su inquietud por el avance de la derecha y la ultraderecha en Europa y por el resultado de las próximas elecciones generales, previstas para el 29 de noviembre. “La tesis es que lo más probable haya una mayoría de PP y Vox, pero que no va a ser lo contundente que dicen las encuestas”, señaló. Aunque cree que el PSOE podría lograr un buen resultado, consideró que la formación tiene “un problema a su izquierda”.
Su diagnóstico sobre la derecha española es claro. “Veo a un PP débil y un Vox muy fuerte”, una combinación que, según dijo, tendría consecuencias especialmente delicadas para Euskadi. “Con un potencial gobierno de PP y Vox con un Vox muy fuerte viene una agresión a la identidad vasca”, advirtió, para calificar esa posibilidad como “la peor de las hipótesis para este pueblo”.
Se mostró poco optimista sobre la posibilidad de avanzar en el autogobierno antes del 29N. Admitió que existen “ínfimas posibilidades” de cerrar acuerdos con el Gobierno de Pedro Sánchez, que está “a otra cosa”, aunque “puede que cerremos alguna cuestión menor”. Pero la perspectiva de un Ejecutivo estatal de PP y Vox, advirtió, cambiaría las prioridades para Euskadi, que tendría que concentrar sus esfuerzos en “la defensa del autogobierno logrado”.