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Netanyahu gana las elecciones pero el bloque opositor le supera en escaños, según sondeos

El primer ministro israelí logra 23 asientos, 9 menos que en 2022, según los sondeos a pie de urna

Actualizado hace 4 minutos

Israel ha vivido este martes una jornada electoral histórica marcada por una afluencia masiva a las urnas, la más alta registrada desde 1988. Tras quince horas de votación y la posterior clausura de los colegios electorales a las 22.00 hora local (20.00 GMT), los sondeos a pie de urna difundidos por los principales canales del país otorgan la victoria al Likud del primer ministro, Benjamín Netanyahu, con entre 23 y 25 escaños (frente a los 32 de 2022). Sin embargo, su bloque no alcanza la mayoría para gobernar y ronda los 50 escaños: entre 24 y 25 para el Likud; de 6 a 8 para el ultraortodoxo Shas, liderado por Aryeh Deri; entre 6 y 7 para Poder Judío, de Itamar Ben Gvir; en torno a 6 para Sionismo Religioso, de Bezalel Smotrich; y entre 6 y 7 para Judaísmo Unido de la Torá, de Yaakov Asher.

Por su parte, el bloque opositor supera al oficialista por entre dos y tres escaños al sumar entre 52 y 53 representantes: de 21 a 23 para Yashar!, de Gadi Eisenkot; entre 12 y 14 para Beyajad (Juntos), liderado por Naftali Bénet y Yair Lapid; entre 9 y 10 para Los Demócratas, de Yair Golán; y de 7 a 9 para Israel Beitenu, de Avigdor Líberman. Ante estos datos, Eisenkot destacó la "victoria" opositora, afirmó que los sondeos "indican una falta total de confianza en Netanyahu" y avanzó que actuará "de inmediato para hacer cumplir la voluntad del pueblo, reemplazar al gobierno de Netanyahu y establecer, a la mayor brevedad posible, un gobierno sionista de movilización nacional". Lapid también remarcó que "el bloque de Netanyahu ha sufrido una derrota aplastante", calificándolo de "colapso total" y asegurando que "la ciudadanía les ha dicho que se vayan a casa".

Pese a estas lecturas, ni la coalición de Netanyahu con ultraortodoxos y el nacionalismo extremo, ni los aliados de Eisenkot sumarían los 61 diputados necesarios para la mayoría en un Parlamento de 120 escaños, lo que convierte a los partidos árabes en piezas clave para la formación de Gobierno.

La participación, la protagonista

La movilización ciudadana ha sido la gran protagonista de estos comicios, los primeros desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza, en un periodo atravesado también por la tensión militar con Líbano e Irán y las protestas contra la reforma judicial. A las 20.00 hora local, dos horas antes del cierre, la participación alcanzaba un 74,3%, superando con 5,4 millones de votos la cifra total de los comicios de 2022 (70,6%). Entre los militares en activo, la participación escaló al 68%. A la votación acudieron un total de 7.331.981 electores llamados a elegir entre 38 candidaturas, si bien se prevé que solo 11 superen el umbral del 3,25 % requerido para entrar en la Knéset. Asimismo, se calcula que unos 67.000 israelíes se desplazaron desde el extranjero para votar de manera presencial.

Durante el transcurso de la jornada, el Likud de Netanyahu solicitó prorrogar el horario de votación alegando altas afluencias y esperas, una petición secundada por la formación ultraderechista Otzma Yehudit (Poder Judío), de Itamar Ben Gvir. No obstante, la Comisión Electoral Central rechazó la solicitud al considerar que "la elevada participación a nivel nacional, en todos los sectores de la sociedad, refleja un fuerte compromiso de la ciudadanía con el proceso democrático; por tanto, no se ha identificado la necesidad de extender el horario de votación". El órgano solo anunció excepciones no especificadas en localidades afectadas por lluvias torrenciales, como la ciudad beduina de Rahat o asentamientos en Hebrón, donde el agua obligó a pausar el proceso. El partido Yashar! rechazó de plano la prórroga, calificándola de intento para "sentar las bases para cuestionar la integridad de las elecciones".

Incidentes

La contienda política estuvo acompañada de tensión, acusaciones e incidentes de seguridad. Yashar! presentó una denuncia formal ante el órgano electoral tras detectar una "manipulación deliberada" de sus papeletas en una decena de colegios, mientras que la ONG Adalah alertó de retrasos y escasez de papeletas en árabe en poblaciones palestinas de Israel. En el plano de la seguridad, la Policía detuvo en el Néguev a tres personas por presunta compra de votos para el partido islamista Raam, y en Tel Aviv arrestó a un hombre armado con un cuchillo cerca de Yair Golán, líder de Los Demócratas. Golán tuvo además que pausar su agenda tras la agresión sufrida por un voluntario de su partido, golpeado "hasta que perdió la conciencia" por un simpatizante de Ben Gvir.

Al acudir a votar en Jerusalén, Netanyahu volvió a llamar a las urnas e insistió: "¡Vayan a votar!", alertando en paralelo sobre la participación en el sector árabe. Por su parte, Eisenkot dirigió su mensaje a pie de urna a movilizar al electorado crítico: "Solo una victoria amplia y significativa sobre el Likud enviará a Netanyahu a casa. Y os pido a todos que lo hagáis".

El recuento definitivo podría demorarse hasta el jueves por la noche o el viernes por la mañana debido al incremento previsto en los llamados "sobres dobles" —el voto de militares, presos, hospitalizados y diplomáticos—, que podría alcanzar las 650.000 papeletas y resultar decisivo para el desenlace final.

2026-10-27T21:15:16+01:00
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