Actualizado hace 32 minutos
441 personas fallecieron ahogadas en el Estado, una cifra que le sitúa por delante de destinos con un volumen turístico superior, como Francia. Según ha explicado Edu Blasco, jurista especializado en ahogamientos y ex nadador profesional en ONDA VASCA, el problema se ha acentuado por el adelantamiento de las altas temperaturas y la desprotección durante los meses de otoño e invierno. Blasco destaca que "en todas las comunidades autónomas ha habido más ahogamientos fuera del verano que en él".
Las cifras no engañan. Euskadi, por ejemplo, pasó de 16 fallecidos antes de junio a un acumulado de 26 tras la época estival. En Navarra, más de lo mismo. 14 ahogamientos en total, 10 de ellos se habían producido ya en junio. Y es que las regiones sin costa tampoco se libran. Castilla y León, por ejemplo, supera en accidentes mortales a las Islas Baleares.
Claves del aumento de ahogamientos
Entre los principales factores que explican esta crisis no se encuentran únicamente las imprudencias graves o los temporales, sino una nula percepción del riesgo provocada por la falta de formación acuática. El experto enfatiza que "siete de cada diez ahogamientos se producen con bandera verde", un escenario en el que la ciudadanía relaja sus defensas al haber vigilancia y señalización favorable.
Además, no hay un único perfil. Abarca desde adultos mayores con los hombres de entre 60 y 70 años como grupo mayoritario, hasta menores, detectándose un incremento del 40 % en los ahogamientos infantiles en entornos como piscinas hinchables. Ante estos sucesos cotidianos, Blasco recuerda que "el agua hace mortal cualquier problema que en tierra no supondría una dificultad mayor", haciendo hincapié en que la escasa educación acuática y la falsa sensación de seguridad desencadenan fatalidades en cuestión de segundos. Y es que cualquier acumulación de agua puede ser letal sin la supervisión adecuada.
"S tú tienes un niño en la calle, estás pendiente de él, porque hay coches, porque hay peligro. En la piscina, les dejamos que se bañen y nosotros nos relajamos. Un niño de menos de 1 año se ahoga en 20 segundos, un niño de 10 años se ahoga en 50 segundos. Nos ponemos a mandar un par de WhatsApps y cuando miramos nuestro hijo ya está ahogado. La falta de educación acuática es lo que hace que nos ahogamos", explica.
Sin campañas integrales
A pesar de la magnitud del problema, los operativos de salvamento y las medidas de prevención vigentes continúan siendo prácticamente los mismos que existían en la década de los noventa. A esta falta de actualización logística se suma que "seguimos sin tener ni una sola campaña integral, estatal ni autonómica, contra el ahogamiento desde la democracia".
También ha criticado inactividad del Instituto Nacional de Estadística (INE), que no dispone de una batería estadística unificada para categorizar adecuadamente estas muertes. Actualmente, el Instituto fragmenta estas muertes en distintas categorías, invisibilizando la magnitud real.
Para frenar esta tendencia, el especialista defiende la urgencia de mantener la información, la concienciación y los recursos de supervisión más allá de los meses centrales de julio y agosto, evitando retirar la vigilancia mientras la población continúe acudiendo a las zonas de baño.