Sociedades científicas de médicos y organizaciones de pacientes han mostrado su "profunda decepción" hacia la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) por la decisión de no financiar los medicamentos que logran frenar el deterioro cognitivo y funcional de la enfermedad del Alzheimer y, por ende, han solicitado que esa medida sea reconsiderada.
Así, a través de un documento firmado, la Confederación Española de Alzheimer y Otras Demencias (CEAFA), la Fundación CIEN, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG) y la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) se han unido para rechazar esta decisión.
“ ”
Las entidades se escudan en que, actualmente, se dispone de tratamientos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que ralentizan la progresión de la enfermedad en un grupo concreto de pacientes e indican que, aunque su beneficio es modesto y sus riesgos son conocidos, afirman que no existe ninguna otra alternativa en esa área y, para muchas personas, lograr unos meses adicionales de autonomía, de capacidad funcional o de vida independiente "pueden tener un valor incalculable".
"Profunda desigualdad"
Para las agrupaciones científicas, la decisión de no financiación genera una "profunda desigualdad". Por ello, argumentan que "mientras quienes puedan asumir el coste del tratamiento en el ámbito privado tendrán la posibilidad de acceder a ella, quienes dependan exclusivamente del Sistema Nacional de Salud quedarán excluidos".
Según explican, algunos de los argumentos expuestos por la CIPM para este rechazo se han basado en la evidencia científica, pero "esta debería analizarse con rigor y en su conjunto", agregan. Además, afirman que la reciente revisión publicada por 'Cochrane' constituye una aportación científica de valor y debe formar parte del debate. "No puede interpretarse de forma aislada ni convertirse en el único argumento para cuestionar unos tratamientos que ya han superado un proceso evaluatorio completo", resaltan.