Política

"Nos corresponde trasladar a los jóvenes que la épica de la violencia es una trampa"

El próximo otoño se presenta muy intenso en materia de memoria en Euskadi, empezando por la inminente licitación del proyecto para el espacio expositivo de Gogora
Aintzane Ezenarro, directora de Gogora.

Aintzane Ezenarro avanza como claves de los próximos meses la aprobación en el Parlamento Vasco de la Ley de Memoria y la posible exhumación e identificación de víctimas de Euskadi que se encuentran en el Valle de Cuelgamuros.

Los pactos del PP y Vox están conllevando una serie de regresiones como la derogación de leyes de memoria, en el caso de Aragón.

La recuperación de la memoria democrática no debería depender de qué tipo de gobiernos se conforman porque la memoria es patrimonio de todos. Estamos hablando de volver a retomar los valores democráticos que había cuando se dio el alzamiento militar en el 36, incluso recuperar la memoria de aquellas personas que, en las peores situaciones, defendieron esos valores, la libertad y la democracia. En ese sentido, para algunos sigue habiendo un camino por recorrer.

Precisamente ahora se está dirimiendo la gobernabilidad en el Estado español, y el primero que lo intentará será el candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Está por ver lo que va a ocurrir pero todo a punta a que, por lo menos en materia de memoria, vamos a seguir por el carril de las dos últimas legislaturas. Por ejemplo, ahora con la exhumación del Valle de Cuelgamuros que es algo importante para el conjunto del Estado pero también para muchas familias vascas, y esperamos que no tenga ningún corte, que continúe. 

¿En qué punto está la recuperación de los cuerpos en lo que a las familias vascas se refiere?

Tenemos noticias de que se está avanzando en esa exhumación y que en el próximo otoño seguramente podrán llegar a la planta donde más vascos hay de familias que han reclamado su exhumación. 

El pasado domingo, el ministro Félix Bolaños participó en Ávila en la entrega de restos exhumados del Valle a sus familiares. ¿Se está cerca de que suceda lo mismo en el caso de Euskadi?

Las últimas noticias de los equipos que están trabajando en el Valle es que todavía no han llegado a la cuarta planta donde más vascos creemos que hay. En este momento están en la segunda planta y esperamos que en otoño podamos hablar ya de posibles exhumaciones e identificaciones. No hay que generar falsas expectativas pero tenemos datos suficientes para estar esperanzados.

¿Son 40 las familias vascas que tienen permiso para recuperar los restos de sus allegados?

Sí, y la mayoría están en ese espacio. Ya hemos dado demasiadas fechas y entiendo que las familias están cansadas de esperar, pero creo que estamos más cerca que nunca.

Por cerrar el círculo, en 2024 se celebrarán elecciones autonómicas en Euskadi y también es deseable que haya una continuidad en las políticas de memoria.

En Euskadi estamos a punto de aprobar una Ley de Memoria Histórica y Democrática con el mayor consenso que ha sido posible, probablemente todos los grupos salvo el PP. Además será próximamente, esperemos que en las primeras sesiones parlamentarias del inicio de curso. Es una noticia muy positiva que garantiza que, pase lo que pase en las elecciones, va a seguir habiendo políticas proactivas de recuperación de la memoria democrática de todo lo que en el siglo XX hemos padecido en Euskadi. En contra de lo que ocurre en casi todas las autonomías, en Euskadi las políticas de memoria están garantizadas.

Con el colchón inminente de la ley que centralizará todas las actuaciones bajo un mismo…

...paraguas normativo, sí. Realmente, la ley recoge muchas de las actuaciones que ya se vienen desarrollando en Euskadi desde el año 2003. Lo más novedoso es que establece la obligación de impulsar espacios expositivos de memoria donde sobre todo la gente joven, pero también a los que nos ha tocado vivir los años de violencia, podamos reflexionar sobre todo lo ocurrido, sobre el sinsentido de la violencia, y extraer aprendizajes para el presente y el futuro. Cuanto más honesto sea el ejercicio de memoria que hagamos, sobre todo en relación a nuestra memoria reciente, más garantía de no repetición tendremos. 

El futuro de convivencia depende, por tanto, de ese ejercicio de memoria que en breve se recogerá por ley en Euskadi.

La memoria tiene que servir no solo para recuperar la dignidad de las víctimas y decirles a sus familias que lo que padecieron fue injusto, sino también para hacer un futuro mejor y construir una sociedad en la que la dignidad humana sea el valor superior. Que ninguna causa política ni de otro tipo se pueda volver a anteponer al valor superior de la dignidad humana. Esa es la mayor enseñanza que nos da la recuperación de la memoria democrática.

El futuro espacio expositivo del Instituto Gogora está cerca de vivir un hito, ¿verdad?

Está a punto de ser licitado el proyecto ganador del concurso, y por tanto, luego tocará su desarrollo, su ejecución. Esperemos que en un año, que es el plazo de ejecución, o un máximo de dos años, podamos contar ya con ese espacio expositivo.

¿Puede recordar en qué consiste este proyecto?

Es el proyecto que consolida el Instituto Gogora, un espacio expositivo que abordará los hechos traumáticos que hemos vivido en Euskadi en el siglo XX: la Guerra Civil, el franquismo, el terrorismo de ETA, el terrorismo de los grupos de extrema derecha y el GAL, la violencia policial y la tortura. Y también la memoria democrática de los movimientos sociales que se enfrentaron a la violencia en los 80. Sin mezclarlo, pero todo en un mismo espacio, de forma que nos pueda generar primero un conocimiento lo más veraz posible y luego una reflexión en torno al sinsentido de la violencia y al valor superior de los derechos humanos y de la dignidad humana.

Afirma que los jóvenes son destinatarios destacados de estas políticas de memoria.

A nuestra generación le corresponde trasladar a los más jóvenes que la épica de la violencia es una trampa que solo esconde sufrimiento. Hay muchas maneras de defender las causas que creemos justas pero nunca a través de la violencia. Esta épica de la violencia ha hecho mucho daño a nuestra generación y a la generación anterior, tenemos que ser nosotros los que rompamos esto y traslademos a nuestros hijos que no es el camino. Cuanto más conozcan su propia historia más garantías tendremos para la no repetición. Es una labor importante y a largo plazo, un objetivo de país.

La Secretaría de Estado de Memoria Democrática designó finalmente a Gernika en su conjunto como lugar de memoria, en lugar de solo a la Casa de Juntas. Parece que este proceso podía haber sido más sencillo y directo, que se podía haber acertado a la primera.

Soy firme defensora de la colaboración interinstitucional, la memoria es patrimonio de todos, no puede ser por supuesto patrimonio de ningún partido ni de una institución. Por eso nos sorprendió mucho esta primera decisión. Después hicimos alegaciones, no solo Gogora, sino también el municipio de Gernika, las Juntas Generales y la UPV/EHU. Fueron escuchadas y como venía siendo lógico toda Gernika ha sido declarada como el primer espacio de memoria de la Ley de Memoria Democrática aprobada recientemente en el Congreso. No creo que haya habido ninguna mala intención, tendría que ser un toque de atención para trabajar con más y mejor colaboración.

Lo cierto es que la villa ya tenía una enorme carga simbólica. ¿Qué puede aportar esta designación?

Es positivo que el primer espacio de memoria que declara el Gobierno de España sea Gernika, cuando desde Gernika y desde el Gobierno vasco le venimos reclamando actos de reconocimiento de la injusticia del bombardeo. En la pasada edición asistió por primera vez el ministro Bolaños, que también es llamativo que hasta ahora no haya habido una representación de ese nivel en los actos de Gernika, y ahora viene esta declaración, pues bienvenido sea. Pero como hemos dicho, tendría que haber habido más coordinación.

A lo que no ha llegado la Ley de Memoria española es a derogar la Ley de Amnistía del 77. A finales de julio se conoció un pronunciamiento del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas que instaba al Gobierno español a ello.

Es verdad que es una competencia del Gobierno estatal y del Congreso, en todo caso apuntaría una novedad en la ley y es la creación de una nueva Fiscalía que investigue todos estos hechos. Eso abre una puerta muy interesante para que las víctimas puedan reclamar justicia también aquí, no solo fuera de España. Vamos a ver qué desarrollo tiene ese Ministerio Fiscal.

A principios de mes se produjo un homenaje de Sortu a los miembros de ETA que fallecieron hace 23 años en Bolueta. Este acto provocó amplias muestras de rechazo.

Este es un debate que ya dábamos por zanjado, todos participamos en el mismo en el pasado y entiendo que la propia Sortu, o Bildu al menos, dijo que los homenajes públicos no eran la manera de recordar a sus amigos y familiares. Hay actuaciones públicas que revictimizan a las víctimas, que generan sufrimiento, y por tanto hay que evitarlas. Quien tiene que dar explicaciones son los que han organizado estos actos y la propia Bildu.

Hace unos meses generaron controversia las páginas web municipales del proyecto ‘Oroimena’, donde se equiparaba a víctimas con miembros de ETA. Entonces se puso el foco sobre Aranzadi, responsable de esos contenidos.

El hecho de que los propios municipios y la Sociedad de Ciencias Aranzadi vieran que no era la mejor manera de presentar la memoria de este país y retiraran las páginas ya cerró el conflicto. Es verdad que a muchas víctimas les generó mucho impacto el hecho de que en una misma página se vieran nombres de víctimas y victimarios.

¿Qué falló?

Hay que tener siempre muy presente la perspectiva de la víctima, no solo en las de ETA o del GAL, sino del franquismo y de la Guerra Civil. Y cuando vayamos a realizar una actuación pública pensar primero en si genera sufrimiento y revictimización. En Euskadi hemos avanzado bastante, poco a poco tenemos más presentes a las víctimas y esto hace que la construcción de la memoria compartida sea una realidad. Cada vez hay menos polémicas en estas cuestiones, y así tiene que ser. No puede ser un arma arrojadiza sino un arma pedagógica para construir una sociedad mejor. Soy optimista, en Euskadi creo que lo estamos consiguiendo.

"La memoria, cuanto más reciente es más difícil porque aún hay sufrimiento"

¿Se puede decir que se están dando los pasos para que la memoria de las víctimas llegue a estar totalmente imbricada en el currículo educativo?

Me parece una pregunta muy importante. Cuando hablo de que creo en el valor pedagógico de la memoria, donde más lo tenemos que desarrollar, además de en espacios expositivos, es en la educación reglada. Nuestros jóvenes tienen derecho a conocer su propio pasado reciente, y tenemos que buscar la manera de que lo hagan además desde la perspectiva de los derechos humanos y de las víctimas.

Todo ello se vehiculiza desde programas como ‘Adi-Adian’, de testimonios de víctimas en las aulas.

Es el proyecto más conocido y que hemos desarrollado durante más de diez años. Más de 30.000 alumnos han escuchado ya a víctimas de la violencia más reciente, de ETA, de otros grupos de extrema derecha, del GAL y de violencia policial. También hemos hecho una experiencia piloto de una unidad didáctica que en su día denominamos Herenegun, que además del testimonio de las víctimas contaba el contexto histórico de estos hechos traumáticos.

¿En qué fase se encuentra el programa ‘Herenegun’?

En este momento estamos haciendo la evaluación de esta experiencia piloto que ha durado dos años junto con el Departamento de Educación, y próximamente daremos cuenta de esta valoración. Pero sí puedo garantizar que el objetivo de este Gobierno es que este derecho de los jóvenes a conocer su pasado, y a hacerlo desde la perspectiva de los derechos humanos, sea garantizado. Es uno de los mayores objetivos de esta institución y por los que se creó.

En la trayectoria de ‘Herenegun’ se han producido algunos ajustes y cambios en su contenido.

Sí, pero esto lo tenemos que ver como algo normal. Nadie dijo que construir una memoria compartida es fácil. La memoria, cuanto más reciente, es más difícil porque nos duele, todavía hay sufrimiento presente. Por tanto, esa mirada crítica al pasado es difícil, pero eso no nos va a llevar a decir que no lo vamos a hacer. Porque insisto en que es nuestra obligación, se lo debemos a los jóvenes. 

¿Qué herramientas concretas utilizan para lograr este objetivo? 

Seguiremos apostando de forma decidida para que ese conocimiento y valoración crítica estén en las aulas y así puedan generar su propia reflexión. Y para eso tenemos muchos instrumentos, desde testimonios directos grabados, documentales que vamos desarrollando, también desde Gogora en un convenio con EITB, los vídeos que hemos desarrollado para Herenegun... Vamos a seguir construyendo materiales de memoria para que puedan ser utilizados también en los centros educativos.

¿Algo más para concluir?

La memoria democrática siempre va a ser plural, caben distintas memorias con un único límite, que nunca debe ser utilizada para justificar la violencia. A partir de ello Gogora y otros agentes tienen que generar información para que los jóvenes puedan ver diferentes perspectivas sobre los hechos, no se está planteando una memoria única. Si no se cuenta lo que ha ocurrido se genera un vacío ético, para que haya una perspectiva ética en relación a la violencia primero hay que conocerlo y eso es lo que tenemos que garantizar. Es mi mayor empeño, lo que más me motiva para seguir trabajando en materia de memoria. No volver a hacer una transición de una situación de violencia a una situación de convivencia desde el olvido. Esto ya lo vivimos en la Transición, no puede volver a pasar. 

28/08/2023