Hay cosas que se hacen mirando el reloj, buscando que los minutos pasen volando. Mercedes Bilbao Pretus, en cambio, pierde la noción del tiempo cuando se sienta frente a sus materiales. “Mi mayor regalo es poder estar una hora haciendo un collar”, cuenta. Y es que, asegura: “12 horas me parece 30 minutos; lo disfruto mucho”.
Mercedes es una apasionada de las cosas hechas a mano. Desde hace aproximadamente una década da forma a sus creaciones bajo la marca 'Keke'. Hace collares, pendientes y pulseras; piezas finas, sencillas y poco voluminosas, en las que predominan los tonos neutros, aunque con la llegada de la primavera también deja sitio al color. Los collares de piedras son, entre todas, sus favoritos.
Nacida en Tolosa y vecina de Zarautz durante prácticamente toda su vida, Mercedes lleva poco tiempo viviendo en Beasain. Su llegada a Goierri no resulta, sin embargo, del todo nueva. Sus joyitas ya habían pasado por la comarca. Durante largas temporadas las vendió en Truk Moda; precisamente en Beasain. Asimismo, ha participado en ferias celebradas en Gaintza y Zegama.
Lo suyo con las manualidades viene de lejos. No sabe muy bien de dónde le nació esa afición, ni recuerda que en su familia hubiera alguien especialmente dado a crear con las manos. Simplemente, siempre le ha gustado.
Al principio, sus piezas se quedaban en casa; no había intención de venderlas. Eran para ella, para sus amigas, para la gente que tenía cerca. Aprendió por su cuenta, sobre la marcha, entre vídeos y “mil y una pruebas”, hasta encontrar las combinaciones que más le gustaban.
Un hueco entre otras vidas
Durante años, las joyitas tuvieron su sitio entre una vida que transcurría por otros caminos. Mercedes estudió Dietética y Nutrición y estuvo al frente de su propia herboristería en Zarautz. Siempre había querido tener una tienda y disfrutaba especialmente de la cercanía con los clientes.
Fue allí, en los últimos años del negocio, donde algunas de aquellas piezas empezaron a asomarse al otro lado del mostrador. Primero unas pocas. Después, cada vez más. Gustaron, especialmente con la llegada del verano, cuando las creaciones más coloridas, pulseras y collares de bolitas que ella misma llama “surferas”, encontraron en Zarautz, con su ambiente ligado al mar, un público especialmente afín.
De ahí llegaron los primeros encargos y el interés de otras tiendas. Y, cuando cerró la herboristería, Mercedes pudo dedicar nueve meses enteros a su marca. Fue el único periodo en el que pudo centrarse por completo en crear, sin tener que repartir las horas entre distintas ocupaciones.
Después volvió a compaginar las joyitas con otro trabajo. El tiempo volvió a apretar y también cambió su manera de vender. Mantener la presencia en tiendas requiere desplazarse, enseñar el catálogo, recoger pedidos y preparar cada encargo; una dedicación que ahora le resulta difícil asumir. “No tengo tiempo para ir comercio por comercio dándome a conocer”, explica. Por eso, hoy son las ferias y las redes sociales (@kekehandmadejewelry_) las que le permiten seguir dando salida a sus creaciones.
Ahora, además, prepara un cambio de etapa: 'Keke' dejará paso a 'Mercedes Bilbao' como nombre de la marca.
El valor de lo único
Para Mercedes, una de las grandes virtudes de la artesanía está en poder hacer que cada pieza sea especial para quien la lleva. Acepta encargos y adapta sus creaciones a los gustos de cada persona, incluso en las propias ferias.
Es, precisamente, lo que reivindica frente a las grandes plataformas, donde pueden encontrarse piezas similares a precios muy bajos. “Hay que valorar el trabajo que hay detrás”, defiende. “Detrás de cada creación hay personas apasionadas y muchas horas de dedicación”, concluye.