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El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido este jueves ante sus socios de la Unión Europea la rápida gestión por parte del Gobierno de la crisis causada en Ceuta por la llegada de cerca de 80.000 inmigrantes los días 30 y 31 de julio; al tiempo que les ha reclamado "solidaridad operativa, financiera y política" y avisado de que, pese a las críticas iniciales de algunas capitales, lo ocurrido en la ciudad autónoma ha tenido un "impacto cero" en el resto de la Unión Europea.
Así se lo ha trasladado al resto de ministros de la Unión Europea y del espacio sin fronteras Schengen que han dedicado más de dos horas de discusión a evaluar la situación en Ceuta y analizar el funcionamiento de Schengen en un plano más general; en una jornada en la que numerosos ministros se han acercado a Marlaska antes de arrancar la reunión formal para interesarse por la crisis.
Marlaska, que no ha realizado declaraciones ni a su llega ni a su salida del Consejo de ministros de Interior de la UE celebrado en Luxemburgo, ha optado por exponer al resto de socios el detalle de los datos de lo ocurrido en Ceuta y las cifras de la gestión migratoria por parte del Estado español en general para demostrar que la gran mayoría de los migrantes llegados han sido retornados a Marruecos y que no ha habido movimientos secundarios, dado que ninguno de los miles que permanecen en la ciudad autónoma ha cruzado al continente.
El objetivo, han explicado fuentes del Ministerio, ha sido demostrar que "España cumple" con sus obligaciones respecto al reglamento de Dublín y al control migratorio y poner en valor que en Ceuta se ha llevado a cabo una operación de retornos "sin precedentes". También ha avisado a los socios de que "la falta de solidaridad debilita y fragmenta a la UE".
Al menos dos delegaciones han evocado en el debate el impacto de "factores de atracción" que puedan suscitar un efecto llamada, sin referirse expresamente a la regularización extraordinaria criticada en el pasado por algunos Estados miembro.
Sin embargo, durante su exposición, Marlaska también se ha referido a las rutas irregulares que existen hacia la Unión Europea para destacar que las llegadas al Estado español apenas suman el 17% de todas las registradas en los 27 y que, en el caso de Ceuta, la cifra es de un 0,7%. El Estado español no sólo no es fuente de grandes movimientos secundarios, sostiene la delegación española, sino que, por el contrario, es cada vez más destino de los mismos.
El ministro español también ha querido subrayar delante del resto de socios en el hecho de que Ceuta y Melilla son parte de la Unión Europea y del espacio Schengen, aunque se les aplica un sistema de doble control "muy estricto" en los viajes a la Península, tal y como quedó estipulado en el Tratado de Adhesión que el Estado español firmó en 1991.
LOS SOCIOS VEN UNA SITUACIÓN CONTROLADA
En todo caso, la mayoría de ministros que se han referido a Ceuta a su llegada a la reunión lo han hecho para pedir que sea una llamada de atención respecto a las lagunas en la política común de migración y asilo; de modo que aunque dan por controlada la crisis de julio quieren que sea el inicio de una reflexión para endurecer aún más las herramientas de que dispone la Unión, incluido mediante un mecanismo de emergencia aún por definir que permitiera suspender los derechos de asilo para acelerar las expulsiones sin necesidad de examinarlas caso por caso, como exige la legislación europea e internacional.
La ministra de Asilo y Migración belga, Anneleen Van Bossuyt, por su parte, ha asegurado que se debe "mostrar solidaridad" a los Estados miembro que afrontan retos como la crisis vivida en Ceuta, "pero cada Estado miembro debe asumir su propia responsabilidad".
Mientras, el titular de Interior austríaco, Gerhard Karner, ha apuntado que las imágenes vistas en Ceuta "no son tolerables", porque van "en la dirección opuesta" a los pasos que está dando la Unión en materia de migración y asilo, con reformas que permitan al bloque ser "más estrictos, más duros y más justos".
El ministro de Inmigración e Integración de Dinamarca, Morten Bodskov, se ha mostrado satisfecho de ver que el Gobierno español "haya actuado con tanta contundencia y rapidez" para gestionar la crisis en Ceuta, si bien ha avisado de que es una situación "que no queremos volver a ver en el futuro".
El Gobierno danés fue de los primeros en atacar la política de regularización en el Estado español como "factor de atracción" para movimientos como los de Ceuta y, al ser preguntado por si mantiene ese enfoque o ve un ataque híbrido detrás de la llegada masiva a Ceuta, Bodskov ha evitado la respuesta directa pero ha apuntado que "claramente algo salió muy mal" y ha vuelto a atacar la regularización adoptada por el Gobierno de Pedro Sánchez por verla como un "error" con "efecto llamada".
Por su parte, el ministro sueco de Migración, Johan Forssell, también ha expresado la "plena solidaridad" con el Estado epañol y apuntado que la situación en Ceuta "parece estar estabilizada", por lo que ha reconocido que las autoridades españolas han "controlado" la crisis, pero ha pedido que lo vivido en la ciudad autónoma sirva para abordar cuestiones que quedan abiertas sobre cómo responder si una situación similar vuelve a darse en la frontera de la Unión o sobre "factores de atracción" para la migración irregular.