La huelga indefinida de los trabajadores de Txingudiko Zerbitzuak, la entidad pública que gestiona el agua y los residuos en Irun y Hondarribia, ha alcanzado este viernes los 160 días, con la negociación encallada en una especie de punto muerto desde hace algo más de un mes, según ha manifestado el comité de huelga de ELA. En un comunicado, comentan que el acuerdo no se ha alcanzado “porque la dirección mantiene secuestrado el acuerdo de fin de huelga desde hace más de 5 semanas”.
El escollo principal para desconvocar los paros reside, en palabras del comité de huelga, a “la negativa de la dirección a garantizar la equiparación salarial de todas las personas trabajadoras que se encuentren en situación de Incapacidad Temporal (IT)”.
Propuesta "inaceptable, indigna y del todo ilegal"
La gerencia, apunta el comité en el comunicado, plantea que los trabajadores afectados por una enfermedad común "solo tendrían derecho a dicha equiparación si facilitan información sobre la causa de su baja médica y, además, la dirección considera que dicha enfermedad puede calificarse como grave". Ante esto, han manifestado un rotundo rechazo.
Consideran que utilizar la equiparación salarial como "herramienta para el control de bajas médicas" es una propuesta "inaceptable, indigna y del todo ilegal". Los trabajadores insisten en que la información clínica es parte exclusiva de la “esfera privada e íntima de cualquier persona trabajadora”, y entienden que no corresponde a la empresa “exigir ese tipo de datos ni asumir la capacidad de determinar qué enfermedades son graves para reconocer un derecho laboral”.
A su juicio, la exigencia supone un "exceso por parte de la dirección" que genera una "discriminación" entre la plantilla bajo criterios que afectan a la privacidad y la salud.
Asimismo, el comité ha querido trasladar en el comunicado su “preocupación por el respaldo que, según nuestro entender, recibe este preacuerdo por parte de la alcaldesa de Irun”. El sindicato tacha de "especialmente grave que una propuesta que condiciona derechos laborales al conocimiento y valoración empresarial de información médica privada pueda contar con apoyo institucional”.
Quejas en el Pleno Ordinario Municipal de abril
Cabe recordar que los empleados de Txinzer ya llevaron sus quejas al Pleno del Ayuntamiento de Irun cuando la huelga superaba los 110 días. En aquella sesión, la presidenta del comité, Alaitz Egiazabal, leyó un manifiesto denunciando que la "supuesta voluntad de diálogo y la complejidad técnica" eran excusas de la dirección para camuflar la falta de propuestas económicas reales. Advertía de que la ausencia de acuerdo definitivo se debía a una "falta palpable de voluntad política" y reclamaba a los representantes soluciones concretas.
Tras más de cinco meses de huelga, la plantilla mantiene una reivindicación básica: que todas las personas trabajadoras de Txinzer tengan garantizada la equiparación económica, tengan o no procesos de Incapacidad Temporal, sin discriminaciones y respetando escrupulosamente su intimidad. El comité de ELA reafirma su total voluntad de alcanzar un acuerdo justo que ponga fin a este largo conflicto, pero considera del todo imprescindible que se respeten íntegramente los derechos fundamentales del personal.
Una situación alargada en el tiempo
Más allá de los cien días de huelga, esta situación data de finales de 2024, cuando los trabajadores de Txingudiko Zerbitzuak denunciaron el convenio, presentando las plataformas en el año 2025, levantándose el comité de la mesa de negociación en junio. Desde este febrero, con la huelga ya activa, la dirección propuso reuniones en diferentes bloques: dos para la valoración de puestos, otra para el poder adquisitivo, otra para establecer aspectos como las turnicidades o las guardias, y el último para la equiparación de puestos con el Consistorio de Irun.
Las conversaciones entre ambas partes se han dado en algunas ocasiones de forma pública. La última fue al término del antes citado Pleno Ordinario Municipal, entre los trabajadores con la Alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, y la teniente de Alcaldesa de Irun, Nuria Alzaga. Cabe destacar, eso sí, que en un tono respetuoso.
Algo similar ocurrió, aunque con algo más de tensión, en la apertura de la Feria del Libro entre las mismas partes, cuando miembros del comité de huelga irrumpieron en la carpa de la plaza San Juan para conversar con Cristina Laborda y Nuria Alzaga, con un ruido atronador generado a las puertas por parte de los trabajadores del servicio.
Txinzer no se pronuncia desde abril
Por parte de la patronal, el último comunicado a este respecto fue emitido en abril, con un cruce de comunicados entre ambas partes, alegando que siempre han estado abiertos al diálogo, manteniendo su disposición para alcanzar un preacuerdo del convenio dentro del calendario de negociación, con un calendario establecido en febrero para abordar “de manera ordenada los distintos bloques de la negociación, con el objetivo de avanzar”.
Añadían, además, que propusieron un incremento de la masa salarial del 2,85%, incluyendo mejoras “para una parte significativa de la plantilla”, algo que el comité de empresa consideró inaceptable debido a que “esa cantidad se reparte principalmente entre los puestos mejor remunerados, y que las personas que ocupan puestos con salarios y condiciones precarias solo vayan a conseguir un complemento personal que lo único para lo que sirve es para que no se bajen los sueldos de la plantilla actual”.
La presencia en varios puntos de la ciudad de los trabajadores en huelga, con altavoces y manifestando su enfado por la situación, se ha convertido en algo habitual.