Cuando llegan las altas temperaturas, no solo importa mantener la casa bien ventilada o utilizar aire acondicionado. Los textiles del hogar también influyen en la sensación térmica y pueden marcar la diferencia entre pasar una noche dando vueltas en la cama o descansar mejor. Elegir unas sábanas o una funda de sofá confeccionadas con el tejido adecuado ayuda a reducir la sensación de calor y favorece una mayor transpiración.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recomienda aprovechar estrategias pasivas para mejorar el confort térmico en el hogar, como favorecer la ventilación natural y utilizar materiales que no acumulen calor. Aunque suele hablarse de persianas o toldos, los textiles también contribuyen a crear una vivienda más fresca durante el verano.
Si estás pensando en renovar la ropa de cama o vestir el salón con tejidos más ligeros, estas son las claves para acertar.
El algodón, un clásico que nunca falla
Si hay un tejido que los expertos recomiendan durante el verano es el algodón. Se trata de una fibra natural, transpirable y con una buena capacidad para absorber la humedad, lo que ayuda a mantener una sensación de frescor durante la noche.
Además, cuanto mayor sea el porcentaje de algodón, mejor será su capacidad para permitir la circulación del aire. Las sábanas de algodón percal son una de las opciones más recomendadas porque ofrecen un tacto fresco y ligero.
Sábanas blancas de algodón.
El lino, el rey del verano
Cada vez son más las marcas de decoración, como Ikea, Zara Home o Maisons du Monde, que incorporan colecciones de lino para los meses de calor.
Este tejido destaca por su gran transpirabilidad y porque absorbe la humedad sin generar sensación de pesadez. Aunque suele arrugarse con facilidad, muchos consumidores valoran precisamente ese aspecto natural y desenfadado.
Evita los tejidos con exceso de poliéster
No todas las fibras se comportan igual frente al calor. Las prendas o textiles con un alto porcentaje de poliéster suelen retener más la temperatura y dificultan la evaporación del sudor.
Por eso, antes de comprar unas sábanas o una funda de sofá, conviene revisar la composición de la etiqueta y priorizar las fibras naturales siempre que sea posible.
Chica compra ropa de cama en una tienda de decoración.
La importancia del color
Los tonos claros, como el blanco, el beige o el arena, reflejan mejor la luz y absorben menos calor que los colores oscuros. Además de aportar luminosidad a la estancia, ayudan a crear una sensación visual de frescor muy apropiada para el verano.
Cambiar los textiles oscuros por otros más claros es uno de los recursos más sencillos para adaptar la decoración a esta época del año.
Elige una funda de sofá transpirable
Durante el verano es habitual pasar más tiempo sentado en el sofá, especialmente en las horas de más calor. Si la funda de sofá está fabricada con tejidos gruesos o sintéticos, la sensación térmica puede resultar mucho más incómoda.
Las fundas de sofá de algodón o de lino permiten una mejor ventilación y reducen la acumulación de calor. También existen mezclas con fibras naturales que ofrecen un buen equilibrio entre comodidad y resistencia al uso diario.
Mujer toma un café sentada en el sofá.
Menos capas, más confort
Otro aspecto que conviene revisar es la cantidad de textiles que acumulamos en casa durante el verano. Mantas gruesas sobre el sofá, colchas pesadas o cojines de tejidos aterciopelados aumentan la sensación de calor.
Los interioristas recomiendan sustituirlos por tejidos ligeros, fundas finas y fibras naturales para conseguir un ambiente más fresco y agradable.
Un pequeño cambio que se nota
Renovar las sábanas, las fundas de sofá o los textiles del hogar puede parecer un detalle menor, pero influye directamente en el confort de la vivienda durante los meses más calurosos.
Apostar por algodón, lino y otros tejidos naturales, elegir colores claros y reducir las capas de tela son decisiones sencillas que ayudan a crear una casa más fresca sin necesidad de aumentar el uso del aire acondicionado. Además de mejorar el descanso, estos pequeños cambios también pueden contribuir a reducir el consumo energético durante el verano y hacer que el hogar resulte mucho más confortable.