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Los sueldos vascos vuelven a crecer un 5% pero no compensan la escalada de precios

La evolución del IPC desde 2020 limita el desbloqueo de la negociación colectiva este año y las subidas salariales
La industria vasca es el sector con los salarios más altos.

Los convenios firmados en Euskadi entre enero y agosto de este año recogen una subida salarial media del 4,97%, en línea con el incremento de todo 2022 (5,07%). Sin embargo, cualquier análisis de ese llamativo repunte pasa por contrastarlo con la evolución de los precios de los últimos tres años. La conclusión es clara: los sueldos han subido en ese periodo menos que la inflación y, por tanto, las familias no han recuperado el poder adquisitivo perdido desde el inicio del ciclo de calentamiento de los precios.

Sobre todo porque la alimentación y la energía, gastos comunes y diarios de todos los hogares, lideran las tensiones. Además, la respuesta del Banco Central Europeo, elevar los tipos de interés a los niveles más altos desde la puesta en marcha del euro, ha encarecido las hipotecas de forma notable. El crédito para la vivienda es otro desembolso fijo para muchas familias y desde hace algo más de un año, un elemento de erosión constante de las economías domésticas.

El IPC terminó 2020 con un IPC anual del -0,3%. Fue el año del confinamiento y de los expedientes de regulación de empleo temporal y la subida salarial media fue del 1,5% en la CAV, según los datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Sin contar el descenso de los ingresos de los asalariados, los vascos ganaron poder de compra.

Inicio del desajuste

La negociación colectiva de 2021 estuvo marcada por los ritmos de recuperación de las empresas, todavía en medio de las restricciones. Como consecuencia de las estrecheces de las compañías los convenios pactados tuvieron un incremento medio del 0,84%. Un comportamiento plano que choca con la inflación anual del 6,4% con la que se cerró el curso. Ahí empezó el desajuste que de momento no tiene solución.

La situación se agravó el año pasado, cuando, a pesar de firmarse subidas salariales ligeramente superiores al 5%, el IPC aumentó un 5,4%. Además, tanto en 2021 como en 2022 se alcanzaron acuerdos con cuentagotas en las empresas. De modo que solo en torno a 190.000 trabajadores renovaron sus condiciones laborales cada año. Lo que supone que apenas un 20% de los asalariados mejoraron su salarios. El resto tenía el convenio vigente y con toda seguridad fuera del rango del IPC, no alcanzó un acuerdo con la dirección de la compañía o, en el peor de los casos, vio como su convenio decaía y era absorbido por el pacto estatal correspondiente con peores condiciones salariales.

La situación ha cambiado este año. Primero porque el IPC ha suavizado su crecimiento, pero también porque la negociación colectiva se ha reactivado. Entre enero y agosto han renovado su convenio cerca de 252.000 trabajadores vascos, casi el doble que en el mismo periodo de 2022. Con una subida salarial promedio del 4,97% y el IPC de julio en el 2,9%, las familias beneficiadas por esos pactos han rebajado en parte la presión de los precios.

Todo ello pendiente de la inflación de agosto, que se conocerá mañana martes, y que previsiblemente será más alta que la del mes precedente.

Otra novedad de este año en el ámbito de las relaciones laborales es la pérdida de fuelle de la negociación de empresa, la herramienta por la que apuesta ELA de forma prioritaria, que afecta este año a un 19% de los trabajadores que renuevan convenio, cinco puntos menos que el año pasado. Los convenios de ámbito superior a la empresa han crecido este año un 50% frente al 13% de los pactos en los centros de trabajo.

La firma de los convenios del metal de Bizkaia (mayo) y Gipuzkoa (junio) es clave en esa dinámica. El sindicato mayoritario no estampó su firma en el vizcaíno junto al resto de sindicatos, pero sí en el guipuzcoano solo con UGT. También se han suscrito este año las nuevas condiciones laborales del comercio textil de Araba y Gipuzkoa, en ambos casos participó ELA.

La subida salarial media acordada hasta agosto en las empresas es del 4,28%, casi un punto por debajo del dato sectorial (5,14%).

12/09/2023