En los últimos dos meses, el transporte público ha sido uno de los temas más comentados en Hondarribia e Irun. Los distintos cambios en Lurraldebus han generado quejas entre los vecinos y también una reacción de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que ha anunciado modificaciones para intentar mejorar el servicio a través de distintos procesos de escucha.
Huelga decir que la situación de Hondarribia e Irun es radicalmente distinta. La capital de la comarca del Bidasoa cuenta con un sistema ferroviario del que no dispone la localidad costera, por lo que el autobús se convierte en el único medio de transporte público para conectar con otros municipios.
"Todos los días cabreada"
Este martes, la Kultur Etxea de Hondarribia acogió una sesión informativa con la presencia de la diputada de Movilidad, Turismo y Ordenación del Territorio, Azahara Domínguez, y del alcalde de Hondarribia, Igor Enparan.
Entre las vecinas que acudieron a escuchar las explicaciones estuvo Marina, quien “llevaba un montón de años yendo en coche a trabajar”, pero que había retomado este curso el uso del transporte público. Desde los cambios, “vengo todos los días cabreada a casa”, indica. Compara el servicio con el de sus compañeros que, "por ejemplo, viven en Zarautz, que tienen autobuses con una frecuencia tremenda y que además entran directamente en la autopista”. Por ello, remarca que “en cuatro días volveré a coger el coche”.
Además, esta usuaria de la BI02 afirma que le “preocupa mucho la seguridad”, porque “el autobús va lleno, con un montón de gente de pie, y además los asientos no tienen cinturón en un trayecto que se hace por autopista”.
Para Edurne y Patxi, jubilados, el principal problema ha sido el cambio de nombres, además de las frecuencias. “nos ha pillado un poco a contrapié la numeración”, indican, “y también los horarios” tras el paso de 15 a 20 minutos de espera entre Irun y Hondarribia. Según lo anunciado, se prevé que esto se corrija y la frecuencia vuelva a ser de un cuarto de hora a finales de noviembre.
"Tampoco es una cosa que clamara al cielo"
Joseba, otro vecino hondarribiarra, cuenta que los primeros cambios le “afectaron mucho”, especialmente para ir a Donostia, aunque, siendo cierto que “me ha trastocado”, tampoco le ha parecido “una cosa que clamara al cielo”. Dicho esto, añade que sí es conocedor “de que había gente que iba a primera hora, especialmente los estudiantes a las 7:15 horas, a los que les ha trastocado bastante”. Cuestión de necesidades.
No obstante, señala su satisfacción por la movilización ciudadana, “en el sentido de que ha habido mucha firma y contestación, por una vez”, y confía en que los cambios previstos para finales de noviembre sean beneficiosos.
"Presión" que sufren los chóferes
El anterior viernes, la plaza San Juan de Irun acogió una concentración de Ernai, con medio centenar de personas que reclamaban mejoras en el servicio de transporte público.
Uno de los asistentes era Juanjo, vecino de Hondarribia al que, entre otras cosas, la antigua E21 y actual BI02 le ha supuesto en alguna ocasión “llegar tarde a buscar a un nieto”. Pero más allá de ello, hace hincapié en “la presión” que sufren los chóferes: “si quieren que en una hora haga el trayecto de ida y vuelta, y se va acumulando retraso, lo normal es que si queremos coger el autobús hacia las 19:00 horas haya siempre media hora de retraso”.
Prosiguiendo con el argumento, indicó que, además, cuando ocurren estas situaciones de retraso, “al que se la montamos es al chófer, que cualquier día van a perder la paciencia y vamos a tener un disgusto, porque en una hora se puede hacer un viaje, pero no quince seguidos”. A nivel de seguridad, sentencia que “no es normal con la reducción de autobuses, el amontonamiento de gente, y que además se vaya de pie por la autopista”.
"Dificultades para ir a la zona de universidades"
En la concentración también participaron Intza y Naiara. La primera señala “las dificultades que han tenido varios amigos y amigas para ir a la zona de universidades desde Hondarribia” tras los cambios. Además, en caso de salir de Irun para realizar distintas actividades, a veces la gente “está obligada a salir una hora antes”.
Naiara, por su parte, pone la mirada en el periodo estival, cuando “los autobuses que van a la playa están tan llenos que no paran en algunas paradas”. Finalmente, indica que los “cambios supuestamente iban a ser mejoras, y ahora vamos a volver a lo de antes, pero el transporte público que tenemos no es digno”.
"Hacer los ajustes pertinentes"
A finales de octubre la diputada de Movilidad, Turismo y Ordenación del Territorio, Azahara Domínguez, anunció que implantarán cambios en la nueva concesión, los cuales esperan materializar a finales de noviembre, con nuevas líneas y frecuencias tras las conversaciones con las asociaciones vecinales, tratando de solucionar los distintos inconvenientes que hayan podido producir las modificaciones.
Domínguez, además, agradeció su colaboración a las asociaciones vecinales y a los ayuntamientos de Irun y Hondarribia, a la vez que afirmó que seguirán realizando "un análisis continuo y exhaustivo de los servicios que se prestan para, en el caso que sea necesario, hacer los ajustes que sean pertinentes".