Los vecinos y vecinas de Leorza -localidad del concejo de Real Valle de Laminoria, situado en el municipio de Arraia-Maeztu, en Mendialdea- se concentrarán mañana sábado, a las 12.00 horas, junto a la fuente del pueblo, para reclamar a la Diputación Foral de Álava una investigación sobre las causas que han provocado que la fuente se haya quedado sin agua y una actuación que permita recuperarla.
La preocupación del pueblo parte de un hecho difícil de ignorar: durante años la fuente ha mantenido su funcionamiento con normalidad y nunca se había producido una situación como la actual. Sin embargo, tras las obras realizadas en la carretera, la fuente se ha secado durante dos años consecutivos.
Esta coincidencia temporal ha llevado a los vecinos y vecinas a preguntarse si las obras pudieron afectar a la captación, al manantial o a las conducciones que históricamente han abastecido la fuente. Desde el pueblo consideran que esta posibilidad debe ser analizada técnicamente y no descartada sin una investigación suficiente.
Ausencia de lluvia
La Diputación Foral de Álava ha relacionado la situación con la falta de precipitaciones. Sin embargo, esta explicación no despeja las dudas existentes. A escasos metros de la fuente continúa llegando agua al río y otras fuentes próximas mantienen agua, circunstancias que, a juicio de los vecinos y vecinas, hacen necesario estudiar qué está sucediendo específicamente con la fuente de Leorza.
“No podemos aceptar sin más que una fuente que históricamente ha tenido agua se seque dos años seguidos justo después de unas obras y que no se investigue en profundidad si existe alguna relación. Si las obras han podido alterar la captación o el recorrido del agua, queremos saberlo y queremos que se repare”, señalan desde el pueblo.
“ Queremos nuestra fuente con agua. Si antes de las obras de la carretera la tenía y después de las obras ha dejado de tenerla, creemos que lo mínimo es averiguar qué ha pasado y poner una solución ”
Vecinos y vecinas de Leorza
Los vecinos y vecinas no pretenden establecer de antemano cuál es la causa, pero sí consideran que la sucesión de los hechos justifica sobradamente una investigación técnica específica sobre la posible relación entre las obras y la pérdida de agua de la fuente. Además, recuerdan que las obras de la carretera ya generaron malestar entre la población por la forma en que se desarrollaron y porque algunas de las demandas planteadas desde el pueblo no fueron atendidas.
Que posteriormente haya surgido este problema ha aumentado el malestar, la preocupación y la sensación de que es necesaria una respuesta clara por parte de la institución responsable de las actuaciones.
En un contexto de cambio climático, aumento de las temperaturas y creciente preocupación por los recursos hídricos, desde Leorza consideran especialmente importante proteger los manantiales, fuentes y sistemas tradicionales de abastecimiento de los pequeños pueblos, así como extremar las precauciones cuando se realizan obras que puedan afectar a su entorno.
Pueblo milenario
La fuente de Leorza, además, no es simplemente un caño de agua. Es un elemento ligado a la historia del pueblo, a su patrimonio y a la vida cotidiana de generaciones de vecinos y vecinas.
Por todo ello, la concentración del sábado tendrá una reivindicación muy concreta: que la Diputación investigue técnicamente si las obras de la carretera han podido afectar a la fuente, que haga públicas las conclusiones y que adopte las medidas necesarias para recuperar el agua. “Queremos nuestra fuente con agua. Si antes de las obras la tenía y después de las obras ha dejado de tenerla, creemos que lo mínimo es averiguar qué ha pasado y poner una solución”.
Leorza se encuentra a la entrada del desfiladero Los Pocilones, entre rocas calizas, en un pintoresco y bonito paisaje entre los valles de Arraia y Laminoria. Estamos ante un pueblo milenario, pues aparece en la Reja de San Millán en 1025 con el nombre de Elorzahea, que también perteneció a la abadía de Santa Pía. Cuando ésta fue desmantelada, su puerta se colocó en la iglesia parroquial de Santa Eufemia, patrona local a la que dedican las fiestas de septiembre, y que preside el pueblo desde las alturas.
Al refugio de la ladera, en la que asoman las rocas calizas, se encuentra su pequeño caserío, muy reconstruido y dividido por la carretera. El pueblo tiene dos fuentes-abrevaderos y el lavadero. Pasando el desfiladero, se encuentras los restos del antiguo molino, que posteriormente fue fábrica de asfaltos.