Los cinco interesados en Tubos Reunidos no quieren asumir la deuda con la SEPI, la principal del grupo, lo que también es defendido por la administración concursal, mientras que la SEPI sí quiere que la deuda se trasfiera al comprador de las unidades productivas.
La dirección y la administración concursal de Tubos Reunidos mantuvieron ayer miércoles reuniones con los sindicatos para explicarles la situación del grupo, que este mes ha ingresado pedidos por un valor total de unos 15 millones, pero que atraviesa una situación financiera que puede poner en peligro las siguientes nóminas.
La empresa ha seleccionado cinco ofertas sobre el grupo y todas ellas plantean reducir la plantilla. Solo tres se comprometen a mantener la actividad en las dos plantas principales del grupo, Trapagaran y Amurrio.
Tubos acumula una deuda de 300 millones de euros, de los que 112,8 millones iniciales (hoy casi 150 millones) son de un crédito de la SEPI del año 2021. Según fuentes de la empresa, ninguno de los ofertantes ha solicitado una condonación de la deuda de SEPI. La petición de todos ellos es que esta deuda no sea asumida por las unidades productivas que se adquieran y, por tanto, por los oferentes.
Conflicto por el préstamo participativo
La posición de la SEPI es que la deuda sea asumida por las unidades productivas transmitidas. Por este motivo, ha presentado una opinión preliminar de los servicios de la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea en la que dice que no se puede condonar la deuda porque sería ayuda de Estado, aunque este informe no tiene carácter vinculante y no representa la posición definitiva de la propia Comisión.
En cambio, los informes elaborados por la administración concursal califican la deuda de la SEPI como subordinada, por tratarse de un préstamo participativo. Esto implicaría que la deuda no debe ser transferida con las unidades productivas, si bien en último término decidirá el Juzgado competente del concurso.
Entran pedidos
Durante los primeros 20 días de octubre se han dado de alta pedidos por un valor total de unos 15 millones de euros, un 105 % más que el mismo periodo de octubre de 2025. Del total de pedidos contratados, el 85 % corresponde a la planta de Amurrio, destinados principalmente al mercado estadounidense.
Para la dirección, esta es una señal alentadora, ya que indica que los precios del tubo de acero sin soldadura en EE.UU. han subido lo suficiente como para que estén comenzando a importar tubería.
Pero también supone un reto porque Tubos necesita disponer de los fondos necesarios para poder fabricar y entregar estos pedidos a su debido tiempo. Y es que a pesar de esta mejora en la entrada de pedidos, la facturación sigue por debajo de la registrada en 2025 y la situación de tesorería continúa siendo muy ajustada. En esta situación, la empresa ha explicado que está previsto abonar la paga extraordinaria de Trapagaran de octubre, como ya se hizo en Amurrio en septiembre.
Sin embargo, los próximos pagos dependerán de la capacidad de la generación de caja derivada de la actividad productiva. Por ello, no descarta que sea necesario retrasar puntualmente el pago de alguna nómina o incluso las pagas extraordinarias de diciembre. Además, en la planta de Iruña de Oca -dedicada al enroscado de tubos y las más pequeña, con unos 60 trabajadores- la administración concursal ha informado de la necesidad de acometer medidas de ajuste ante la falta de pedidos de los últimos meses. Estas medidas serán negociadas en los próximos días.
El calendario previsto para las próximas semanas incluye preguntas de los ofertantes a la dirección y reuniones voluntarias de los interesados con la dirección y la representación legal de los trabajadores -a partir de la próxima semana-, ya que las propuestas actuales son preliminares y deben concretar su alcance industrial y sus condiciones laborales. La presentación de ofertas finales será previsiblemente a principios de diciembre, para la posterior valoración de las mismas por la administración concursal para establecer una jerarquización.