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El Ayuntamiento de Lasarte-Oria ha ejecutado este martes el desalojo del antiguo colegio de Oztaran después de obtener la autorización judicial necesaria para recuperar el inmueble. El operativo se desarrolló con normalidad y sin incidentes, ya que las personas que permanecían en el edificio abandonaron las instalaciones de forma voluntaria, poniendo fin a una situación que se había prolongado durante los últimos meses.
Según informó el Consistorio, la mayor parte de los ocupantes dejó el edificio durante la jornada del lunes, mientras que las cuatro personas que aún permanecían en el interior lo hicieron en la mañana del martes. En ningún momento fue necesario recurrir a medidas coercitivas para ejecutar la resolución judicial.
El dispositivo contó con la participación de efectivos de la Ertzaintza y de la Policía Local, además de personal técnico del Departamento de Servicios Sociales, que permaneció en el lugar para ofrecer, en caso de ser necesario, recursos municipales de atención y apoyo social a las personas desalojadas.
Problemas estructurales
Con esta actuación concluye el procedimiento iniciado por el Ayuntamiento para recuperar la posesión del antiguo colegio, un edificio que permanecía sin uso desde el traslado del Berritzegune y cuyo estado de conservación había suscitado preocupación por parte de los servicios técnicos municipales. Los informes elaborados por el Consistorio advertían de la existencia de problemas estructurales y de salubridad que desaconsejaban su utilización y que, según el Ayuntamiento, hacían necesario intervenir para garantizar la seguridad de las personas que se encontraban en su interior.
La ocupación del inmueble comenzó meses atrás y, según explicó entonces el propio Ayuntamiento, pasó en pocos días de estar protagonizada por dos o tres personas a concentrar a alrededor de una veintena de okupas. Ante esa situación, el Consistorio inició los trámites judiciales para recuperar el edificio, insistiendo en que su actuación respondía exclusivamente a criterios de seguridad y no a otras consideraciones.
Inquietud en el vecindario
Durante este tiempo, la ocupación del antiguo colegio generó inquietud entre parte del vecindario de Oztaran que se quejaban de música alta por la noche, ruidos y suciedad. El Ayuntamiento defendió en todo momento que el estado del edificio era incompatible con un uso residencial y que la permanencia de personas en su interior suponía un riesgo para su integridad física.
La resolución judicial permitió finalmente ejecutar el desalojo, que se ha desarrollado sin incidentes y con la colaboración de todas las partes implicadas. Desde el Consistorio se ha destacado el comportamiento mostrado tanto por las personas que abandonaron el inmueble como por los distintos servicios que participaron en el operativo, circunstancia que facilitó que la intervención concluyera de forma pacífica.
Una vez recuperado el edificio, el Ayuntamiento deberá decidir el futuro de unas instalaciones que acumulan años sin actividad y cuyo deterioro se ha agravado con el paso del tiempo. Aunque por el momento no se ha dado a conocer cuál será el siguiente paso respecto al antiguo colegio de Oztaran, el desalojo supone el cierre de un episodio que había abierto un debate sobre la seguridad del inmueble y la necesidad de intervenir para evitar nuevos problemas en un edificio de titularidad municipal.