Septiembre no solo marca la vuelta a la rutina. También es un buen momento para hacer una pequeña puesta a punto de la casa antes de que bajen las temperaturas y lleguen los días de lluvia. Después de varios meses de calor, ventanas abiertas y más vida en terrazas y balcones, hay algunas tareas que conviene adelantar ahora para evitar prisas cuando llegue el frío.
No se trata de hacer una gran limpieza ni de dedicar un fin de semana entero a la vivienda. Basta con revisar algunos puntos clave que pueden ayudar a mantener la casa más confortable y preparada para el cambio de estación.
1. Revisar ventanas y puertas
Antes de que las temperaturas empiecen a bajar, conviene comprobar el estado de ventanas y puertas, especialmente si durante el verano han permanecido abiertas con frecuencia.
Hay que prestar atención a posibles corrientes de aire, juntas deterioradas o pequeños espacios por los que pueda entrar aire del exterior. Un buen aislamiento permite conservar mejor la temperatura interior y evitar pérdidas innecesarias de energía cuando llegue el momento de utilizar la calefacción.
También es un buen momento para limpiar los raíles de las ventanas y revisar las juntas, ya que la suciedad acumulada puede afectar a que cierren correctamente.
Mano cerrando una ventana.
2. Limpiar los radiadores antes de utilizarlos
Aunque todavía no sea necesario encender la calefacción en septiembre, es el momento perfecto para limpiar los radiadores.
Durante los meses en los que no se utilizan pueden acumular polvo, pelusas y suciedad. Una limpieza previa evita que ese polvo circule por el ambiente cuando vuelvan a ponerse en funcionamiento y permite empezar la temporada con los aparatos en mejores condiciones.
Conviene limpiar tanto la parte exterior como, en la medida de lo posible, los espacios entre los elementos del radiador.
Primer plano de un hombre que limpia un radiador con ayuda de un trapo de microfibra.
3. Revisar las mantas, edredones y ropa de cama
Con las noches cada vez más frescas, también llega el momento de recuperar poco a poco las mantas y edredones que han estado guardados durante el verano.
Antes de volver a utilizarlas, es recomendable comprobar que no tienen manchas, olores o signos de humedad. Si necesitan un lavado, septiembre es un buen momento para hacerlo y dejar que se sequen completamente antes de guardarlas o colocarlas sobre la cama.
4. Hacer una limpieza de textiles
El final del verano es una buena ocasión para prestar atención a los textiles del hogar. Cortinas, alfombras, cojines, mantas y tapicerías han acumulado polvo durante los meses anteriores y algunos pueden necesitar una limpieza.
No es necesario lavarlo todo de una vez. Lo más práctico es revisar cada pieza y seguir las indicaciones de lavado del fabricante. Las alfombras, por ejemplo, pueden aspirarse en profundidad, y estas semanas también son un buen momento para lavar las cortinas en la lavadora, siempre que el tejido lo permita.
De esta forma, podemos empezar el otoño con los textiles limpios y en buen estado, especialmente aquellos que seguirán utilizándose con frecuencia durante los próximos meses.
La divulgadora especializada en limpieza y orden La Ordenatriz comparte en una publicación de Instagram algunos trucos para mantener las alfombras siempre en buen estado y actuar contra algunas de las manchas más habituales. Consejos prácticos que pueden ayudarnos a solucionar pequeñas manchas y alargar la vida de estos textiles sin necesidad de recurrir siempre a una limpieza profesional.
5. Comprobar la ventilación de la casa
Con la llegada del otoño, las ventanas empiezan a permanecer más tiempo cerradas, por lo que es importante asegurarse de que la vivienda mantiene una buena ventilación.
Cocina y baño son especialmente importantes. Conviene comprobar que las rejillas y sistemas de ventilación no están obstruidos por polvo y suciedad y que el aire puede circular correctamente.
Mantener una ventilación adecuada ayuda a evitar la acumulación de humedad y malos olores, algo especialmente importante cuando disminuyen las temperaturas y se ventila durante menos tiempo.
6. Preparar balcones y terrazas
Septiembre también es un buen momento para revisar los espacios exteriores de la vivienda. Después del verano, conviene limpiar el suelo, revisar el mobiliario y comprobar el estado de toldos, persianas y otros elementos expuestos al exterior.
Si tenemos plantas, hay que adaptar progresivamente sus cuidados al cambio de temperaturas y retirar las hojas secas o dañadas.
Además, cualquier objeto que pueda deteriorarse con la lluvia puede guardarse o protegerse antes de que empiece la temporada de precipitaciones.
Muebles de exterior.
7. Revisar los pequeños problemas antes de que empeoren
Por último, septiembre es un buen momento para solucionar esos pequeños desperfectos domésticos que durante el verano hemos ido dejando para más adelante.
Un grifo que gotea, una persiana que no baja correctamente, una ventana que no cierra bien, una junta deteriorada o una pequeña mancha de humedad pueden parecer problemas menores, pero es mejor solucionarlos antes de que las condiciones meteorológicas empeoren.
Hacer esta revisión ahora permite afrontar los próximos meses con la casa en mejores condiciones y, en algunos casos, evitar reparaciones más costosas.
Hombre revisa el estado del grifo de la cocina.
Una puesta a punto sin grandes esfuerzos
Septiembre ofrece una especie de ventana de oportunidad entre el calor del verano y la llegada del frío. Aprovechar estas semanas para revisar aislamiento, calefacción, textiles, ventilación y espacios exteriores permite preparar la vivienda de manera progresiva, sin esperar a que llegue el primer día frío para descubrir que algo necesita reparación.
No hace falta transformar la casa ni adelantarse al invierno: basta con dedicar algo de tiempo a aquellas tareas que, hechas ahora, harán que el cambio de estación resulte mucho más sencillo.