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A veces, una cita puede reunir a dos personas procedentes de países diferentes y con experiencias vitales muy distintas. Es lo que les ocurrió a Anna, de Suiza, y Simone, de Italia, durante su participación en First Dates.
Los dos acudieron al programa de Cuatro con la intención de volver a enamorarse después de un largo periodo sin pareja. Anna contó que hacía mucho tiempo de su última relación, mientras que Simone explicó que llevaba dos años divorciado.
La conversación avanzó hacia sus respectivas experiencias personales y familiares. Simone relató que estuvo casado durante 17 años y que fruto de esa relación nació su hija, que actualmente tiene 10 años. El italiano aseguró que ha tratado de ejercer una paternidad presente y cercana. Además, dejó claro que no tiene intención de volver a ser padre. "Ahora empiezo a ver la luz", explicó al hablar de su situación familiar.
Anna no quiere ser madre
Fue entonces cuando la conversación tomó un giro. Anna explicó que no desea tener hijos, una decisión que, según contó, responde a una convicción personal.
La participante cuestionó incluso la idea de que el embarazo y el parto sean experiencias que deban resultar naturales para todas las mujeres."Crear algo en tu cuerpo y dar a luz, para mí no es una idea muy natural. Así que si alguien ya tiene un hijo, perfecto. Prefiero ser madrastra y no tener que hacer 'eso'", afirmó durante la cita.
Anna, en 'First Dates'.
Para Simone, resultó perfecto y alejado de las convicciones de las mujeres con las que habitualmente coincía, la mayoría con un deseo ferviente por tener hijos. La postura de Anna, no obstante, refleja una decisión que cada vez tiene mayor visibilidad: la de las personas que optan voluntariamente por no tener hijos, conocida habitualmente como childfree.
No existe una única forma de vivir la maternidad
La decisión de tener o no hijos es un asunto personal y está condicionada por múltiples factores. No todas las mujeres experimentan el mismo deseo de maternidad, y la ausencia de ese deseo no implica necesariamente un problema ni una carencia.
El embarazo y el parto, además, implican importantes transformaciones físicas y emocionales. Los cambios hormonales, el cansancio, la falta de sueño y las nuevas responsabilidades pueden convertir la maternidad en una experiencia muy diferente de las expectativas idealizadas que existen en torno a ella.
Del mismo modo, el vínculo entre una madre y sus hijos no tiene por qué aparecer de manera idéntica o inmediata en todas las personas. La relación afectiva se desarrolla a través de la convivencia, los cuidados y las experiencias compartidas.
La decisión de ser madre es algo muy personal.
Por ello, la decisión de no ser madre puede responder tanto a una convicción personal como a circunstancias económicas, laborales, familiares o relacionadas con el proyecto de vida de cada persona.
España, entre los países con menor natalidad
La decisión expresada por Anna se produce además en un contexto marcado por el descenso de la natalidad y el retraso de la maternidad en España.
Los datos disponibles muestran que una parte importante de las mujeres en edad fértil no tiene hijos. Entre los motivos señalados habitualmente aparecen las dificultades para conciliar, las razones económicas y la decisión de no querer ser madre.
Los resultados de las encuestas del Instituto Nacional de Estadística (INE) arrojan más claridad: la imposibilidad de conciliación, razones económicas o el simple hecho de no querer ser madre lideran los motivos para esta elección.
A estos factores se suman otros condicionantes como el precio de la vivienda o la precariedad laboral. Al mismo tiempo, los cambios sociales han ampliado la aceptación de diferentes modelos de vida, incluidos aquellos que no contemplan tener descendencia.
El fenómeno no es exclusivo de España. La elección voluntaria de no tener hijos ha ganado visibilidad en numerosos países desarrollados, especialmente en Europa y Asia Oriental.