Actualizado hace 3 minutos
Compartir piso puede convertirse en un auténtico desafío. Diferentes horarios, hábitos incompatibles, distintos niveles de limpieza, ruido durante las horas de descanso o la falta de privacidad son algunos de los problemas que pueden convertir la convivencia en una fuente constante de conflictos.
Es precisamente lo que asegura estar viviendo Inés (@ineschumillas), una joven de 23 años que acumula más de medio millón de seguidores en TikTok. La creadora de contenido ha decidido contar en redes la difícil situación que, según su versión, lleva meses viviendo con su compañera de piso en Madrid.
"Ha sido una tortura los últimos meses", asegura la joven, que llega a describir a su compañera como "la peor pesadilla de los últimos tiempos".
El piso perfecto que terminó convirtiéndose en una pesadilla
Inés explica que se mudó a Madrid junto a su pareja por motivos laborales y que encontró un piso que, en principio, parecía cumplir con todas sus expectativas. Era "maravilloso", según cuenta, aunque tenía un inconveniente: debían compartirlo con otra persona.
Lo que inicialmente parecía un detalle asumible terminó, siempre según el relato de la tiktoker, convirtiéndose en el principal problema de su día a día.
Inés describe a su compañera como una persona "rácana" y asegura que mantiene unos estándares de limpieza que considera difíciles de entender. Entre los episodios que relata está el supuesto mensaje que la mujer habría enviado al propietario del piso acompañado de fotografías para quejarse sobre tres gotas de salsa de tomate que habían quedado en el suelo de la cocina.
La joven afirma que, después de enfrentarse con ella, comenzaron a aparecer pelos que no reconoce sobre sus pertenencias en el cuarto de baño. "Asqueroso·, sentencia.
"No puedo hacer ni una mísera tortilla francesa"
La cocina se ha convertido, según Inés, en uno de los principales focos del conflicto. La joven asegura que su compañera pasa buena parte del día cocinando y que esto limita el uso de una de las zonas comunes de la vivienda.
"Tiene un monopolio montado en la cocina", sostiene. Según su relato, llega a pasar allí desde las cuatro de la madrugada hasta las cinco o seis de la tarde.
"No puedo hacer ni una mísera tortilla francesa", explica la tiktoker, que incluso llega a preguntarse cómo puede afrontar el gasto de los alimentos debido al elevado precio de la cesta de la compra.
En tono irónico, Inés cuenta que tanto ella como su novio han llegado a bromear con que su compañera podría estar "cocinando un cadáver". Una afirmación que forma parte del relato y las bromas de la propia creadora, sin que aporte pruebas que sustenten esa sospecha.
Acusa a su compañera de entrar en su habitación
La situación, según cuenta Inés, habría ido mucho más allá de las discusiones por la limpieza o el uso de las zonas comunes. La joven asegura que sospecha que algunas de sus pertenencias han desaparecido y relata que en una ocasión habría sorprendido a su compañera intentando entrar en su habitación. También afirma que algunos paquetes que esperaba recibir en el domicilio comenzaron a desaparecer, aunque no tiene pruebas que permitan confirmar quién estaría detrás de estas desapariciones.
A todo ello se suma, según su versión, una relación cada vez más complicada entre su pareja y la otra inquilina. "Es más bueno que el pan y esta señora se enfrenta a él con soberbia y dando órdenes", afirma Inés.
El supuesto negocio ilegal desde la cocina
Uno de los aspectos más llamativos del relato es la sospecha que la joven manifiesta sobre la actividad que realizaría su compañera en la vivienda. Inés asegura que está convencida de que la mujer podría tener un "negocio ilegal" que funcionaría desde la cocina del piso.
La creadora de contenido sostiene que ha trasladado sus sospechas a la inmobiliaria y al propietario. "He llamado a la inmobiliaria denunciando a esta señora y su presunto 'negocio ilegal' en la cocina. Si no, llamaré a la policía", explica.
Tres meses de conflicto y un casero que, según ella, no actúa
Inés asegura que lleva tres meses intentando solucionar la situación y acusa al propietario de no hacer «absolutamente nada» para poner fin al conflicto.
En uno de los vídeos que ha compartido en redes sociales muestra parte de la convivencia y afirma que su compañera llegó a ponerse "muy violenta" durante una discusión.
Según su versión, la otra inquilina habría llegado incluso a acusarla de hacer ruido durante la madrugada: "Inventando cosas como que yo zapateaba a las tres de la mañana", relata.
Ante la situación, el propietario habría enviado un mensaje recordando las normas básicas de convivencia, pero, según Inés, la medida no habría solucionado el problema.
"¿Por qué me tengo que ir yo?"
Los comentarios de los usuarios no tardaron en plantear una pregunta recurrente: ¿por qué no abandona el piso?
La respuesta de Inés es contundente. "¿Por qué me tengo que ir yo? Pues no me da la gana", responde la joven, que asegura que no quiere renunciar a una vivienda que le gusta y que considera que está bien ubicada.