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Los cinéfilos de verdad recordarán aquella época en la que el cine de artes marciales vivió una época dorada donde la destreza física real, la simplicidad narrativa y el carisma de sus protagonistas encandilaban a millones de espectadores. Sin embargo, por lo menos en el Hollywood actual, las grandes producciones parecen haber sustituido el impacto de la lucha tradicional por efectos visuales deslumbrantes y superhéroes digitalizados.
De Bruce Lee a Jean-Claude Van Damme
El fenómeno comenzó a nivel global con Bruce Lee, quien revolucionó el género imponiendo un estilo auténtico, filosófico y brutalmente técnico en clásicos como Operación Dragón. No dudó a la hora de demostrar que una coreografía limpia y sin trucos de cámara podía sostener por sí sola una película entera.
Bruce Lee revolucionó el género en clásicos como ‘Operación Dragón’.
En los años ochenta y noventa, la fórmula evolucionó hacia el cine de acción de serie B y blockbuster espectacular. De hecho, fue Jean-Claude Van Damme quien se convirtió en el máximo referente de esta etapa con joyas para el género como Contacto sangriento, donde los torneos clandestinos, las patadas giratorias y la preparación física del actor constituían el núcleo del entretenimiento.
Jean-Claude Van Damme se convirtió en un referente con 'Contacto sangriento'.
Cambio generacional
Paralelamente a dicha etapa, la saga clásica de Karate Kid (1984) -con Ralph Macchio y Pat Morita a la cabeza- aportó a sus espectadores valores fundamentales como la disciplina, la paciencia y el respeto. ¿Quién no se acuerda a día de hoy de ese: “Dar cera, pulir cera”? Y es que tras cuatro películas, décadas después -en 2010- Hollywood intentó adaptar esta fórmula para una nueva generación con el remake protagonizado por Jaden Smith y Jackie Chan.
“Dar cera, pulir cera”, es la mítica frase de 'Karate Kid'.
No obstante, y aunque la película tuvo un buen desempeño en taquilla, evidenció el cambio inevitable que sufría el género: combates más pulidos digitalmente, ritmo acelerado y un poquitín de pérdida de esa crudeza artesanal que caracterizaba a los combates de antaño. Hoy en día, el cine comercial parece preferir integrar las artes marciales como un complemento de películas de acción hipereditadas (se me viene a la cabeza la saga John Wick como ejemplo), en lugar de apostar por historias centradas puramente en el arte del combate.
Jaden Smith fue el protagonista, junto a Jackie Chan, del ‘remake’ de ‘Karate Kid’.
‘Cobra Kai’: ¿éxito o fracaso?
Ante la escasez de producciones clásicas en la pantalla grande, es normal que surja la duda de si este tipo de historias podrían volver a funcionar en la actualidad. Lejos de ser un fracaso, la serie Cobra Kai (2018) se convirtió en un fenómeno global de audiencia tras pasar de Youtube Red a Netflix. Es obvio que logró conectar con varias generaciones combinando la nostalgia de los personajes originales con tramas juveniles modernas.
Aunque en sus temporadas finales experimentara cierto desgaste narrativo a causa de la sobreextensión de su trama (algo que antes rara vez pasaba), evidenció también que el público sigue respondiendo con entusiasmo cuando se recupera el espíritu verdadero del karate clásico.
Por lo tanto, las películas de lucha de antes no es que hayan “desaparecido” por falta de público, sino que más bien se trata de una cuestión en la que la industria ha decidido transformar la destreza física tradicional es un espectáculo digital donde la esencia parece haberse difuminado.