Gipuzkoa

“La sidra es más que una bebida, forma parte de nuestra identidad y de nuestro ADN”

El museo Sagardoetxea cumple 20 años como referente en la conservación, divulgación y transmisión de la cultura de la sidra en Astigarraga
Leire Alkorta, gerente de Sagardoetxea. / N.G.

Para celebrar las dos décadas de la creación del museo el 12 de septiembre se ha organizado un programa especial para todo el día. El proyecto nació de la voluntad de Astigarraga de preservar un patrimonio que corría el riesgo de desaparecer. Aquella labor de recopilación y conservación se convirtió en 2006 en un proyecto de divulgación cultural y turística. Leire Alkorta, gerente de Sagardoetxea, repasa los orígenes de este espacio, su evolución y los retos de futuro.

Sagardoetxea cumple 20 años, pero la labor de preservar la cultura de la sidra en Astigarraga comenzó mucho antes, hace ya cuatro décadas. ¿Cómo fueron esos cimientos?

Así es. El Ayuntamiento de Astigarraga inició esta labor mucho antes de la inauguración del museo. Todo surgió de una necesidad vecinal: los habitantes de los caseríos, cuando realizaban obras o traspasaban sus propiedades, no sabían qué hacer con los antiguos lagares y prensas. El Ayuntamiento comenzó entonces a recopilar todo ese material histórico para evitar que se perdiera.

¿Cuándo se vio la posibilidad de abrir un museo?

En 2003 nació Sagardun (Consorcio público-privado dedicado a la promoción de la cultura de la sidra) con el objetivo de ordenar todo lo relacionado con el mundo de la sidra. Por un lado, teníamos las piezas que se habían ido recuperando; por otro, observábamos un fenómeno curioso: las sidrerías atraían a muchísima gente de forma natural, sin necesidad de promociones especiales, pero ese público venía y se iba sin profundizar en la tradición. Vimos la necesidad de crear un espacio, un museo, donde mostrar toda la cultura que hay detrás de cada trago de sidra. Tras años de trabajo, Sagardoetxea abrió sus puertas en 2006 con el objetivo de catalogar ese patrimonio, ponerlo en valor y, sobre todo, preservarlo y divulgarlo para las futuras generaciones.

Usted suele afirmar que la sidra es mucho más que una simple bebida. ¿Qué representa realmente para el territorio?

Es algo que repetimos constantemente porque es una realidad tangible. La sidra forma parte de nuestra identidad y de nuestro ADN. Cualquiera que nos visite puede percibirlo: es un elemento vertebrador de nuestras relaciones sociales, de nuestras tradiciones y de nuestro estilo de vida. Está presente en nuestro idioma, en el paisaje y en la arquitectura de los caseríos que albergan lagares. El lema del museo, Herri baten erroa (La raíz de un pueblo) resume perfectamente esta idea. Es nuestra cultura y nuestra forma de entender el mundo.

Anualmente recibimos entre 10.000 y 11.000 visitantes que vienen con curiosidad para descubrir nuestro proceso

En estos 20 años, ¿el perfil del visitante ha cambiado?¿Es cada vez más internacional?

La evolución ha sido notable. En 2006, el público era mayoritariamente de proximidad, procedente de las provincias de Euskal Herria. Hoy, el panorama es mucho más global. Actualmente, un 40% de nuestros visitantes son locales, mientras que el 60% restante llega de fuera. De ese porcentaje, un 25% corresponde a visitantes nacionales y un 23% a europeos, con especial presencia de países como Francia, Reino Unido, Alemania, Portugal o Bélgica. El 10% restante procede del resto del mundo.

¿Tienen contabilizadas el número de visitas que reciben al año?

Anualmente recibimos entre 10.000 y 11.000 visitantes. Muchos de ellos conocen la sidra de sus propios países y vienen con curiosidad por descubrir nuestro proceso de elaboración y la singularidad de nuestro producto. Esto nos ha obligado a diversificar nuestra oferta para convertirnos en un atractivo turístico de primer orden durante todo el año.

El museo ha pasado de ofrecer simples visitas guiadas a diseñar experiencias más completas.

Empezamos con visitas guiadas estándar, pero pronto detectamos que el público quería más. Creamos el paquete de Museo y Sidrería, pero los visitantes que repetían buscaban nuevas experiencias. Así nacieron propuestas como La sidra y el mar, La sidra y el queso, las rutas en bicicleta o los itinerarios a pie.

Sagardoetxea también está muy presente en las actividades de más arraigo de Astigarraga.

Gestionamos eventos de gran calado como el Sagardo Berriaren Eguna, que marca el inicio de la temporada del txotx; el Sagardo Eguna de Astigarraga, que es el más antiguo de Euskal Herria; y la fiesta de la cosecha, Sagar Uzta, que ha pasado de ser una jornada única a convertirse en un evento de cuatro días. También hemos impulsado las jornadas Sagardo Forum, un evento internacional que nos permite posicionar nuestra sidra en el extranjero y, al mismo tiempo, inspirarnos con las innovaciones que se realizan en otros países.

Un pilar fundamental de Sagardoetxea es el público familiar. ¿Cómo se trabaja la transmisión generacional con los más pequeños de la casa?

Para nosotros la transmisión es fundamental y ofrecemos actividades donde las familias aprenden practicando. La cultura de la sidra siempre se ha transmitido de generación en generación y queremos que siga siendo así. Ofrecemos actividades en las que las familias aprenden practicando. El otoño es una época mágica para ello: los niños recogen las manzanas, las machacan y participan en el proceso. Es una forma de que se diviertan mientras interiorizan nuestras tradiciones desde la infancia.

La cultura de la sidra siempre se ha transmitido de generación en generación y queremos que siga siendo así

¿Es la visita al museo una actividad estacional o se puede disfrutar en cualquier época del año?

El ciclo de la sidra es anual y el museo se adapta a él. Gracias a nuestro manzanal al aire libre, el visitante puede ver en qué fase nos encontramos en cada estación. En primavera disfrutamos de la floración; en verano vemos cómo el fruto madura al sol; en otoño vivimos la cosecha y la elaboración del mosto; y en invierno asistimos a la fermentación y a la espera hasta la apertura de las barricas en enero. Cada visita es distinta porque el museo late al ritmo de la naturaleza.

Mirando hacia el futuro, ¿qué planes tiene Sagardoetxea?

Existe la ambición y la idea de buscar nuevos proyectos para poder ofrecer más contenidos y actividades. Tenemos algo en mente, pero nada concreto. Es un proyecto de futuro que iremos definiendo poco a poco, con el objetivo de seguir creciendo a la par que lo hace el interés por nuestra cultura.

¿Qué se ha preparado para el 20º aniversario que se conmemora el 12 de septiembre?

Hemos preparado una programación que se desarrollará a lo largo del día y permitirá acercarse al museo y conocer de primera mano la cultura de la sidra. Entre las 11.00 y las 13.00 horas se desarrollará Biribilka, una instalación artística dirigida por Idoia Lizeaga que contará con la participación del público. Durante esa misma franja horaria se ofrecerá una jornada de puertas abiertas y visitas guiadas. Por la tarde habrá actividades familiares y el manzanal acogerá sendos conciertos de los grupos locales 3 Zur y Zerumuga. Además, durante toda la celebración habrá ocasión de degustar sidras especiales.

04/09/2026