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Gipuzkoa

La pasión por el fútbol no entiende de niveles, equipos y edades en las escuelas de Irun

Carlos Núñez y Alberto López, entrenadores de las escuelas del Mariño y el Landetxa respectivamente, comentan su experiencia como formadores
Carlos Núñez, entrenador de la escuela del C.D. Mariño, y Alberto López, de la escuela del C.D. Landetxa
Carlos Núñez, entrenador de la escuela del C.D. Mariño, y Alberto López, de la escuela del C.D. Landetxa / Unai Macias

Este miércoles, como cada 13 de mayo, se celebra el Día Mundial del Entrenador de Fútbol. Que se celebre en esta fecha no es casualidad: se instauró en homenaje a Sir Alex Ferguson, que en este mismo día en 2013 dirigió por última vez al Manchester United y puso fin a su carrera como técnico después de 26 años al frente de los Red Devils. Sin embargo, esta conmemoración no solo se centra en entrenadores profesionales, en los Pep Guardiola, Luis Enrique o Jürgen Klopp. También está dedicada a aquellos entrenadores que se encargan de formar talento, y de enseñar valores a aquellos niños y niñas que están dando sus primeros pasos en el fútbol. Voluntarios en clubes humildes cuyo único interés es hacer que los más jóvenes aprendan, compitan, y sobre todo se diviertan.

De futbolista a entrenador, o futbolista y entrenador

En Ugalde-Ventas, los lunes a partir de las 17.00 horas el campo de fútbol es para los más 'txikis' de Irun. En una mitad del campo, vestidos de verde, están los jugadores del C.D. Landetxa. En la otra, de azul celeste, la escuela del C.D. Mariño. Alberto López es uno de los varios que entrenan al conjunto de Ventas, un técnico con cierta veteranía en este mundillo. Carlos Núñez, en cambio, es un recién llegado, tanto que además de dirigir en la escuela de los de Anaka, aún juega en el cadete preferente, sin llegar a los 16 años de edad. Pero ambos comparten una misma pasión: el fútbol.

Invertir su tiempo libre en formar a los más jóvenes es un placer para Carlos y Alberto. El entrenador del Landetxa comenta qué le llevó a ser entrenador: “he jugado a fútbol toda la vida, y cuando dejé de poder correr como cuando tenía 20 años decidí ponerme a dirigir. Esto me gusta mucho, es una pasión para mí, me encanta”. El caso de su homólogo es distinto, estando aún en activo, formándose todavía incluso como futbolista y con una idea clara que incluso denota agradecimiento: “Juego a fútbol en este equipo, y aquí la escuela tiene mucha importancia. Te enseñan unos valores y creo que es bonito poder enseñar a los más jóvenes lo que yo he podido aprender”.

Alberto durante su trayectoria ha entrenado hasta categoría juvenil, pero reconoce que entrenar a “los más jóvenes es de lo que más me gusta. Es donde más mejoría puede haber y me gusta mucho que vengan con interés. Y sobre todo que lo pasen bien”. El caso de Carlos, dando sus primeros pasos es distinto, y afirma que en un futuro le gustaría entrenar a gente de más edad. Eso sí, deja claro que “estoy muy a gusto en la escuela”.

Educar a través del fútbol

En estas etapas los entrenamientos van más allá de la táctica o la técnica. Una parte esencial de las sesiones se basa en enseñar valores y en estar muy centrado en aspectos educacionales. El técnico del Landetxa explica su forma de proceder: “Intento que tengan una disciplina, que vengan a entrenar y que no falten a la mínima. Es un compromiso que tienes con la escuela y sobre todo con tus compañeros. Intentas enseñar esas cosas, y luego que aprendan a jugar a fútbol. Eso sí que jueguen todos y que se lo pasen bien todos”. Además, hace hincapié en el respeto a la figura del árbitro: “hay que recordar que un árbitro viene aquí porque le apetece, para que los niños puedan jugar. Y se puede equivocar, claro, pero seguro que se equivocan más los jugadores que él”. En la misma línea se muestra Carlos con respecto a la diversión. Se intenta competir, como no podría ser de otra manera, pero en estas etapas formativas hay aspectos más importantes: “En todos los partidos cada uno de los chavales va a jugar un rato. Procuramos que así sea, y eso es lo bonito de este equipo. Nuestro objetivo es que todos se los pasen bien”.

No ganarán millones, y en la mayoría de ocasiones su labor quedará relegada a un segundo plano. Pero su trabajo y pasión por este deporte es igual o mayor que la que puede tener un entrenador de élite. Sin estos voluntarios muchas de las grandes estrellas del fútbol no podrían dar sus primeros pasos. Para que esos entrenadores 'top' entrenen a los mejores jugadores del mundo hacen falta muchas personas como Alberto o Carlos. El 13 de mayo, por supuesto, es su día.

2026-05-12T22:47:38+02:00
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